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domingo, 7 de julio de 2024

Sobre la riqueza mundial y su control.



Los movimientos de capital  vs. el PIB mundial.

” Los mercados” es el eufemismo utilizado habitualmente para designar a los sistemas financieros mundiales, es decir,  el conjunto de bancos, sociedades de inversión, compañías de seguros, sociedades gestoras de fondos de pensiones y de fondos especulativos, así como sociedades de correduría de bolsa que compran y venden esencialmente cuatro tipos de activos: divisas, acciones, bonos de los Estados y productos financieros derivados.

Para tener una idea de la colosal fuerza de dichos sistemas financieros mundiales, los “mercados”, basta con comparar dos cifras: cada año, la economía real , empresas de bienes y servicios, crea en el mundo una riqueza  (PIB)  estimada en unos 45 billones de €, mientras que, en el mismo tiempo, a escala mundial, los “mercados”  mueven capitales por valor de 3.450 billones de €. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real.  

La economía real, Bienes y Servicios, son normalmente facturados, controlados, y sometidos a tasación, con el IVA por ejemplo. Este no es el caso de los movimientos de Capital, cuya trasferencia es virtual por fibra óptica, y por ahora no sometida a una tasa de transacciones financieras (TTF). El Capital es el único bien realmente globalizado en el mundo, los Bienes y Servicios lo son en menor medida, y el Trabajo en menor medida aún, ya que aunque se trasladen producciones, difícilmente se pueden trasladar masivamente personas por razones humanas, culturales, lingüísticas, formativas, etc…, salvo con lentos y dolorosos procesos migratorios.

El % de propiedad vs. el % de control.                      

En otro orden de cosas, en la teoría liberal, la promesa del Estado no es la igualdad de oportunidades, ni la fraternidad, ni la justicia social como  en el caso del modelo social europeo, sino la promoción social asociada al mérito y al esfuerzo individual, también llamada a veces “american way of life”.

Pero es bien conocida la idea de que el control económico está concentrado.

En el mundo, el 80% de los ingresos totales lo obtienen el 5-10% de los agentes económicos, pero en contrate con ello, el 80% del control económico total lo detenta únicamente el 0,61% de los accionistas.

Incluso los pequeños grupos de empresas nacionales ligadas mediante cruces de acciones pueden actuar como un bloque. Esta es la razón por la cual las agencias nacionales antitrust les controlan desde cerca. Los bloques internacionales de corporaciones financieras elevan este asunto a un nuevo nivel, al no existir las correspondientes entidades globales que controlen sus actividades.

Las principales implicaciones de este hecho vienen de la identificación del núcleo de esta red de actuación como una supraentidad económica. Este tipo de estructura tiene profundas implicaciones en dos aspectos: la competencia en el mercado, y el riesgo financiero sistémico o global.

La Competencia en el Mercado

Los cruces y vinculaciones accionariales reducen significativamente la competencia en el Mercado. En consecuencia, las instituciones antitrust o antimonopolio del mundo entero se toman muy en serio la existencia de complejas estructuras de cruce y vinculación accionarial. Sin embargo, les faltan las herramientas analíticas y cuantitativas para tratar este tema de las extensas redes de vinculación.

El Riesgo Financiero Sistémico

Durante años, la teoría económica ha mantenido la idea de que las redes financieras interconectadas son más estables. Por el contrario, recientemente, tanto los académicos como algunas  autoridades, predicen que los altos niveles de interconexión entre las instituciones financieras pueden conducir a un riesgo sistémico financiero más elevado.

En esencia, si el sistema financiero global está interrelacionado, las disfunciones financieras se propagan a todas las grandes instituciones como una enfermedad contagiosa, lo cual es por supuesto extremadamente indeseable para la economía de todo el mundo. Pero es eso precisamente lo que ha ocurrido en el desastre financiero mundial que está teniendo lugar ahora en el mundo. Sorprendentemente, no hay investigaciones relativas a lo intrincado que está el sistema financiero mundial global.

Una investigación sistémica podría validar la suposición de la relación existente entre la eficacia o rentabilidad de una corporación y su posición funcional en las relaciones de semejante red. Especialmente, si la pertenencia a una supraentidad suministra una ventaja competitiva medible. Otra cuestión afecta a la idea del potencial control de las instituciones financieras.

Lo que es aún más, los vínculos de propiedad están frecuentemente acompañadas de otros tipos de vínculos financieros, tales como créditos, contratos, etc… Este tipo de aspectos no se difunden por razones estratégicas, y sería una cuestión de interés público el conocer si ocurre, y de qué manera ocurre, el que las redes de propiedad actúen en su provecho, lo cual abre en general la cuestión de cómo evolucionan las redes y vínculos de propiedad.

Se puede presuponer que pueden estar presentes muchos y diferentes tipos de redes y vinculaciones en las que funcionen mecanismos para hacer más ricos a los ya ricos.

♧◇♧

domingo, 21 de abril de 2024

Sobre una novedad educativa en Japón.



Llega la noticia de que se está probando en Japón un plan piloto educativo llamado "cambio valiente" (futoji no henko), basado en los programas educativos Erasmus, Grundtvig, Monnet, Ashoka, y Comenius. Más que un cambio metodológico o conceptual, es un cambio de paradigma educativo. Pretende formar a los niños y niñas como "ciudadanos del mundo", no como japoneses. Entenderán y aceptarán diferentes culturas y sus horizontes serán globales. Y estos cambios se están dando en uno de los países más tradicionalistas del mundo.

El programa, de 12 años de duración, se basa en estos conceptos:

· Cero "patriotismo".

· Cero materias de "relleno".

· Cero tareas.

· Sólo 5 materias:

1.- Aritmética de negocios operaciones básicas y uso de ordenadores para negocios.

2.- Lectura: empiezan leyendo una hoja diaria del libro que cada niñ@ escoja, y terminan leyendo un libro por semana.

3.- Civismo: entendiendo el civismo como el respeto a las leyes, el valor civil, la ética, el respeto a las normas de convivencia, la tolerancia, el altruismo,  el respeto a la ecología.

4.- Ordenadores: office, internet, redes sociales, y negocios on-line.

5.-(4) idiomas, alfabetos, culturas, y religiones: japonesa, norteamericana, china, y árabe. Con vistas al intercambio de familias en cada país durante el verano.


¿Cuál pretende ser el resultado de este programa?:

· Jóvenes que a los 18 años hablen 4 idiomas, conozcan 4 culturas, 4 alfabetos, y 4 religiones, y tengan una visión más global de la vida, y puedan sacar sus propias conclusiones, sin adoctrinamientos ni sectarismos.

· Sean expertos en el uso de ordenadores.

· Lean 52 libros al año.

· Respeten la ley, la ecología, y la convivencia.

· Expertos en el manejo de la aritmética de negocios.

¿Será éste el futuro de la humanidad, o mejor dicho, de sus élites? A primera vista puede parecer más bien un sistema para producir "replicantes biónicos", prestos a ser útiles a cualquier gran transnacional, y fieles obedientes a un Gobierno Mundial, con su Gobernanza Global, y a instituciones como el FMI, BM, OMC. Recuerda a la película Blade Runner. No parece mal, pero no es sensato hacer "tabla rasa" y partir de cero en ciencia, cultura, historia, literatura, humanidades, sociedad, etc..., aunque fuese muy "práctico".

¿Y Europa, y la Historia de las Civilizaciones?...pasado, claro. Aritmética de negocios, sí pero, ¿base matemática y científica para las ciencias naturales, sociales, macro y micro economía, etc...?...en la universidad, es de suponer. Sólo finanzas, contabilidad, inversiones, costes, y cálculos de rentabilidad?. ¿Para una economía neoliberal, o social?. Con un sentido tan "práctico", en épocas pasadas se empezaba a trabajar de "botones" en un banco. ¿Y la sociedad en la que han nacido y viven no les influye?.

Antropológicamente el ser humano es territorial, social, cultural, grupal,...y desde ahí llega a lo global, holístico, sistémico. Por cierto, el "globalismo" no es un "patriotismo"?..."se evitarán guerras"...¿y las guerras económicas no causan víctimas?, ¿la deuda no es otra manera de apropiarse de los recursos ajenos, con "invasiones" menos visibles que las de los ejércitos, pero igualmente reales y dolorosas?.

¿Se desea formar personas apátridas y aculturadas?. ¿Qué ética tendrán, una transcultural?...los Derechos Humanos, es de suponer. ¿Y la ecoética, y la bioética? ¿Y la ética política, y de los negocios?. ¿Con pensamiento crítico o con pensamiento único?. ¿Con qué tipo de libertad y democracia?. ¿Qué leyes respetarán, y quién las aprobará?...todas, claro...pero hay leyes injustas...

¿Aprenderán el método científico?. ¿Y la tecnología?...no es neutra...¿con qué ideología serán educados?, ¿neoliberal, o social?. ¿Para qué y para quién van a trabajar?. ¿Con qué sentido de la vida?. ¿Sólo el dinero?. Para ser "brocker" no hacen falta tantas "alforjas"...

El "patriotismo" no desaparece, se transforma y cambia de escala y valores, adoptando los que convienen en cada época histórica a los poderes y culturas dominantes hegemónicas.

Conviene saber dónde estamos, aunque hacia dónde vamos parece que ya lo han decidido por nosotros hace tiempo...

sábado, 20 de abril de 2024

Sobre Mayo del 68 y otros mayos más cercanos.



En el horizonte temporal de la 2ª mitad del siglo XX y los años que lleva transcurridos el siglo XXI, ha habido diversos fenómenos sociales y geopolíticos de gran transcendencia, pero de muy diferente grado de comparabilidad.
Por citar algunos de dichos acontecimientos, el fenómeno maoísta en China, la revolución cubana o la guerra de Vietnam tuvieron efectos sociales y políticos de diferente nivel en distintas partes del mundo. Sin temor a equivocarnos podemos considerarlos como fenómenos geopolíticos previos a la etapa de globalización o más bien pseudoglobalización que estamos viviendo. 
Así mismo, la caída del muro de Berlín, la unificación alemana, el derrumbe de la Unión Soviética y la consiguiente desaparición del Bloque del Este de Europa fueron ya procesos clave en la estrategia geopolítica de las grandes potencias políticas y financieras para avanzar de modo efectivo hacia una globalización mundial de signo neoliberal que facilita principalmente los libres flujos financieros y la explotación de recursos naturales, con sus evidentes consecuencias humanas y sociales. 
Paralelamente, la Unión Europea se iba ampliando y “llenando” de contenido hasta llegar a la moneda única, el euro, y el limitado Gobierno Europeo que ahora conocemos, conservando aún las características peculiares de cada Estado-Nación de la UE, y  en términos generales, veremos cuanto dura, las prestaciones sociales del Estado del Bienestar, aunque de forma heterogénea si comparamos entre el Occidente Europeo y los nuevos países de la UE procedentes del centro y este de Europa. 
Guerras como la de Kuwait, Irak y Afganistán han repercutido poco en los movimientos sociales mundiales y europeos, debido al miedo antiterrorista inducido, y la desinformación mediática, y han favorecido el avance y control de Occidente, en defensa de intereses políticos, financieros y petroleros, entre otros, en una fase en la que ya claramente el poder financiero escapa a cualquier intento de control por parte de los gobiernos formalmente democráticos.
Por otra parte, la llamada Primavera Árabe comparte el contexto anterior, pero con unas características de alzamientos populares que pueden despistar acerca de sus causas y consecuencias, y que por su coincidencia temporal con otros movimientos podría hacer suponer características compartidas que no existen. 
Todo ello, en general, se nos ha “vendido” como si fuesen luchas democráticas y liberalizadoras, cuando en realidad han tenido muy poco de defensa de intereses populares. 

Quizás el fenómeno más “relativamente similar” al de los Indignados, por lo menos por su utilidad a efectos de comparar causas y efectos, y poder sacar conclusiones o realizar propuestas de acción, sea el Mayo del 68 Francés, aunque vaya por delante que la enorme crisis financiera, económica, industrial, de empleo y de consumo iniciada en el 2008 hace difícil cualquier comparación.

Pero analizaremos si es sólo el mes de Mayo (Mayo 1968-Mayo 2011) lo que tienen en común o es algo más. Para ello conviene recordar, siquiera brevemente, qué fue Mayo de 1968 en Francia. 

Se conoce como Mayo del 68 francés la cadena de protestas que se llevaron a cabo en Francia, y especialmente en París, durante los meses de mayo y junio de 1968. Esta serie de protestas fue iniciada por grupos estudiantiles de izquierdas contrarios a la sociedad de consumo, a los que posteriormente se unieron grupos de obreros industriales y, finalmente y de forma menos entusiasta, los sindicatos y el Partido Comunista Francés. Como resultado, tuvo lugar la mayor revuelta estudiantil y la mayor huelga general de la historia de Francia, y posiblemente de Europa Occidental.
La magnitud de las protestas no había sido prevista por el gobierno francés, y puso contra las cuerdas al gobierno de Charles de Gaulle, que llegó a temer una insurrección de carácter revolucionario tras la extensión de la huelga general.         
Sin embargo, la mayor parte de los sectores participantes en la protesta no llegaron a plantearse la toma del poder ni la insurrección abierta contra el estado. El grueso de las protestas finalizó cuando De Gaulle anunció elecciones anticipadas.
Los sucesos de mayo y junio del 68 en Francia se encuadran dentro de una ola de protestas protagonizadas principalmente por sectores politizados de la juventud que recorrió el mundo durante 1968.
Como contexto económico de Mayo del 68, cabe decir que surge tras una década de prosperidad económica sin precedentes, aunque sin embargo se manifestaban los primeros síntomas serios de un grave deterioro de la situación, con una crisis industrial que amenazaba ya a muchos sectores.
Políticamente, la década de los 60 había sido testigo del triunfo de la Revolución Cubana y de la guerra de Vietnam, con un amplio movimiento de solidaridad en gran parte de Europa y de los propios Estados Unidos, que canalizaba la oposición al imperialismo. En Francia estos movimientos tuvieron su origen durante la guerra de Indochina y la de Argelia, que provocaron una fuerte polarización en la sociedad francesa desde principios de la década de los 60. 
El desarrollo de la Revolución Cultural en China hizo que el maoísmo fuese una nueva base ideológica en las izquierdas francesas, mientras que a raíz de la guerra de Argelia surgieron importantes movimientos ultraderechistas, que se enfrentaron durante la década de los 60 con los movimientos estudiantiles y obreros izquierdistas tanto en las universidades como en las calles de las principales ciudades de Francia, mientras la figura del general De Gaulle, en el poder desde 1958, sufría un desgaste palpable. 
El movimiento obrero francés experimentó esa década una fuerte radicalización y cierto alejamiento de las cúpulas sindicales, con huelgas violentas y ocupaciones de fábricas, contra los acuerdos de los dirigentes sindicales.
El acercamiento entre el movimiento estudiantil y un movimiento obrero radicalizado al margen de las cúpulas sindicales sentó las bases para la agitación de mayo y junio del 68.
Culturalmente, los años 60 en Francia, al igual que en el resto de occidente, fueron una época de acelerados cambios culturales. La época estaba caracterizada por la aceleración del éxodo rural     y el surgimiento de la sociedad de consumo, cada vez más influida por los medios masivos de comunicación que generalizaban la cultura de masas. Es además en los años 60 cuando los jóvenes se convierten en una categoría socio-cultural, logrando su reconocimiento como un actor social que establece procesos de adscripción y diferenciación entre sus opciones y las de los adultos. 
Se realiza además una ácida crítica al sistema educativo francés y sus mecanismos de reproducción social, que permitían a las élites conservar su poder de generación en generación. 
Cuando los conflictos se inician en Nanterre, en La Sorbona y en el Barrio Latino, los derechistas acusaron a los estudiantes movilizados de “terroristas” y les gritan “! Vietcongs asesinos!”, con el objetivo de contrarrestar el crecimiento del movimiento de protesta.
Los estudiantes y los profesores llamaron a la huelga, exigiendo la retirada de la policía y la reapertura de La Sorbona, así como la liberación de los estudiantes detenidos hasta el momento.
Con los grandes enfrentamientos entre las barricadas levantadas en el Barrio Latino, la violencia de la policía provocó un sentimiento de solidaridad entre la mayor parte de la sociedad francesa ( el 61% de los franceses simpatizaban en esos momentos con los estudiantes). Las manifestaciones llegaron hasta las inmediaciones del Elíseo.
El 10 de Mayo, en una noche de barricadas, decenas de miles de estudiantes acuden a las barricadas del Barrio Latino. La policía disuelve las barricadas por la fuerza y se producen los más duros enfrentamientos de todo el mes de mayo con cientos de heridos.
Al día siguiente, carros blindados se desplegaron por París. 
El 13 de Mayo se convoca huelga general, la manifestación de ese día congregó a 200.000 personas, mientras 9 millones de trabajadores en toda Francia seguían la convocatoria de huelga. 
En esos momentos, en muchos de los centros de trabajo en huelga, comienza a plantearse la cuestión del poder obrero en las empresas, poniendo verdaderamente en cuestión la autoridad del Estado y generando un auténtico vacío de poder. 

Ante esta situación, el gabinete de Pompidou acepta, el 25 de Mayo, el abrir negociaciones con los representantes de los obreros en huelga. Estas negociaciones se plantean a tres bandas: patronos, sindicatos y gobierno. Las negociaciones concluyen el 27 de Mayo con los Acuerdos de Grenelle , en los que se recoge un incremento del 35% en el salario mínimo industrial y del 12% de media para todos los trabajadores. Sin embargo, la mayor parte de los trabajadores en huelga rechazaron el acuerdo. Al día siguiente François Miterrand, en rueda de prensa, pide al gobierno de De Gaulle su dimisión, afirmando que desde el 3 de Mayo “no había Estado”, y se postula como candidato a la presidencia.

El 29 de Mayo De Gaulle no asiste al Consejo de Ministros convocado aquella mañana. Se entrevista con el general comandante en jefe de las fuerzas francesas en Alemania, provocando una gran inquietud ante la posibilidad de que el Presidente decidiera recurrir al ejército.
El mismo 30 de Mayo De Gaulle regresa a París y se dirige al país por radio, anunciando que no dimitirá, a la vez que disuelve la Asamblea Nacional y convoca elecciones en un plazo de 40 días.
Quedó claro que la única forma de derribar al gobierno era mediante un alzamiento que ninguna de las partes en lucha estaba dispuesta a llevar a cabo.
El 12 de junio, De Gaulle decretó la disolución e ilegalización de los grupos de extrema izquierda y prohibió las manifestaciones callejeras durante 18 meses, sus publicaciones prohibidas y varios de sus líderes arrestados. 
Durante un violento mes de junio, la totalidad de los centros de trabajo vuelven a la normalidad, bien por acuerdos de los trabajadores, bien por intervención policial.
A fines de junio se celebraron elecciones legislativas. El partido gaullista salió fortalecido, mientras que el partido comunista y el partido de Miterrand perdieron representación fuertemente. Muchos obreros y estudiantes unidos en el rechazo al gaullismo, rechazaron el liderazgo de los partidos comunista y socialista, negando la validez de su autoridad. 
Como consecuencias de Mayo del 68, tras las elecciones de junio, el gobierno francés reconoció la necesidad de emprender una política de reformas profundas para hacer frente al malestar social existente en el país. 
En abril del 69 se celebró un referéndum, que De Gaulle planteó como un plebiscito sobre su gestión al anunciar que abandonaría la presidencia si no triunfaba el SI. Sin embargo, los franceses votaron mayoritariamente por el NO, provocando la retirada de   De Gaulle de la escena política.
La derrota gaullista marcó el inicio del fin de la generación de líderes políticos que habían dirigido Europa Occidental desde el fin de la II Guerra Mundial. 
El sindicalismo comenzó en 1969 las conversaciones previstas en los Acuerdos de Grenelle, y se experimentó un mantenimiento de la conflictividad laboral en Francia durante los años posteriores a 1968.
Son evidentes puntos no comunes entre el Mayo del 68 y el Mayo del 2011,  frente a  otros más en común de lo que pudiera parecer a primera vista 

 En el Mayo indignado del 15M en 2011, versus el Mayo del 1968: 

-Los participantes, jóvenes y no tan jóvenes, se reclaman ciudadanos, pero no específicamente estudiantes u obreros.

-Las quejas contra políticos y bancos quizás son en el fondo antisistema, pero no en primera instancia, habida cuenta de los puntos que reivindican.

-Actúan al margen de sindicatos y partidos políticos

-No utilizan como herramienta la huelga ni las barricadas.

-La crisis no económica no es industrial y restringida a lo nacional, sino financiera y más o menos global.

-Se defiende el Estado del Bienestar, y sólo se ataca indirectamente a la democracia formal, frente a la representativa, y al neoliberalismo, no directamente al capitalismo.

-Hay peticiones concretas.

-Cuentan en general con el apoyo de la población, en cuanto a la existencia sobrada de motivos de indignación.

 -Utilizan las redes sociales, pero no las del 68, aunque dudamos que eso cree opinión, como mucho, coordinación y convocatoria

-Carecen de ideología declarada.

-Todavía no han puesto en un “brete” a los poderes públicos.

-El 68 fue de recorrido corto y fuerte, frente a la reacción del 2011, que parece ser suave y de largo recorrido o de lo contrario, no ser nada.



Pero en cambio , los dos Mayos, de 2011 y de 1968, tienen en común:


-La población, en general, está de acuerdo con ellos.

-Las causas, son aún más descaradas que en el 68 y van a ir en aumento.

-También les han intentado “ningunear”, sobre todo al principio para luego copiar alguna idea, hablar mejor de ellos, etc..

-Molestan, les intentan desalojar, les agreden, etc…

-Actúan al margen de los partidos, sindicatos y poderes públicos.

-Ponen de manifiesto de forma visible un gran problema social y difunden información no interesada y pedagógica sobre el funcionamiento del sistema.  

Nada fácil, pero necesario en este nuevo proceso de reinvención de Europa, agravándose la llamada “crisis”, que no es tal, sino un nuevo "statu quo" del orden económico y social mundial, en el contexto de una gobernanza global, y a favor de los “mercados”, eufemismo que designa al poder financiero mundial y a sus instituciones más representativas.           


Sobre indignaciones e indignados.



Esta vez me inspiro en lo escrito por N.B. a este respecto.

El llamado movimiento de los Indignados es un movimiento ciudadano organizado con una serie de protestas pacíficas en torno a tres colectivos especialmente castigados: los parados, los desahuciados por no hacer frente al pago de hipotecas, y la juventud autodenominada “juventud precaria”.

Cuáles son los antecedentes? Cómo y  por qué se desató el movimiento? Todo comenzó con centenares de acampadas en ciudades españolas y otras de todo el mundo creadas por expatriados españoles, definiéndose como movimiento apartidista, pacífico, horizontal y transparente.

La economía nos somete a su regla especuladora y mercantilista y se aleja de su auténtico objetivo que no debiera ser otro que el bienestar y la felicidad de los ciudadanos.

El 30 de Marzo de 2011, miles de jóvenes, con estudiantes en huelga a la cabeza, hicieron su primera protesta contra el paro, la precariedad laboral, los recortes presupuestarios en educación, el plan Bolonia, y el aumento de tasas universitarias.

Como respuesta a la crisis económica, continuaron las protestas criticando fuertemente la “partitocracia”, instando a que no se vote en respuesta a la ley Sinde y a los partidos que la apoyaban.

Los movimientos sociales, que desde varios años atrás promovían una organización de base, barrial, laboral y política, tuvieron también una influencia decisiva a la hora de culminar en la gran movilización del 15 de Mayo.

En siglos pasados España y Portugal se quedaron al margen de la industrialización, convirtiéndose en satélites de sus vecinos europeos. España viviría su revolución industrial posteriormente, como una defectuosa adaptación al capitalismo.

Siempre hubo algún movimiento antifeudal o de una burguesía manufacturera propia o industrial que hacía frente a la Monarquía, la Iglesia y la Nobleza. Los mejores elementos progresistas, no pudieron luchar contra estos enemigos del progreso y desarrollo de las fuerzas productivas.

La España  de la guerra civil, con su continuidad política y económica en el neoliberalismo de nuestros días, impide avanzar por la senda del verdadero desarrollo de la justicia social.

Ni entonces el oro de América, ni  ahora los ingentes capitales, son reinvertidos para el desarrollo de una sociedad justa, industrial y moderna, cuyo testigo de protesta recogerá más adelante el movimiento 15-M.

Una de las inspiraciones más recientes para los indignados ha sido el libro “Indignáos”, escrito por Stèphane Hesssel, escritor y político  participante en la redacción  de la “Declaración Universal de los derechos Humanos”, el cual insta a alzarse pacíficamente contra la Indiferencia. Otras inspiraciones han venido de la mano de la escritora Rosa María Aital en su libro “Reacciona” o el documental de Charles Ferguson: “Inside Job”.

También se inspiró el movimiento de protesta del 15-M contra los políticos y banqueros en la revuelta de Grecia de 2008 , en las revueltas del mundo árabe de 2010-11, la revuelta ciudadana islandesa por la crisis financiera, o si nos vamos más atrás en el tiempo , en el Mayo del 68 en Francia u Octubre del mismo 68 en México, cuyas protestas de estudiantes y trabajadores dejaron un número indeterminado de muertos y heridos, lo cual fracturó la confianza en los derechos de libre expresión y reunión.

Europa, con Alemania a la cabeza, exige recapitalizar los bancos europeos ya capitalizados con dinero público evitando la quiebra de ciertos países sin importar que los nuevos endeudamientos se garanticen con el derrumbe del Estado de Bienestar y el desmantelamiento de la esfera pública a favor de la privada.
Toda la indignación de la sociedad civil se fue canalizando poco a poco en diversos colectivos ciudadanos, cada uno con su propio lema, como por ejemplo Democracia real ¡Ya! ( no somos mercancía en manos de políticos y banqueros) o el grupo que se hacia llamar “ la generación  Tch!”, movimiento generado un par de años antes, según testimonio de un integrante conocido  que explicó el desencanto y poca ilusión de él y sus compañeros por todo: (Tch!, onomatopeya producida con la lengua y el paladar para expresar descontento y resignación.

No existe movimiento revolucionario que no nazca de la afirmación contundente y precisa de una reivindicación, aunque el movimiento 15-M no es un movimiento revolucionario. Esta necesidad reivindicativa, da origen  al levantamiento, y lo estructura, pero estar indignado es la declaración de un estado emocional, incluso sin saber muy bien lo que se quiere.

Los primeros días de la Asamblea de Sol, el 20 de mayo ,los manifestantes   elaboraron las siguientes propuestas:

1.- Cambio de la ley electoral para que las listas sean abiertas y con circunscripción única. La obtención de escaños debe ser proporcional al número de votos.

2.-Atención a los derechos básicos y fundamentales recogidos en la Constitución como son: derecho a una vivienda digna, articulando una reforma de la Ley Hipotecaria para que la entrega de la vivienda en caso de impago cancele la deuda; sanidad pública gratuita y universal; libre circulación de personas y refuerzo de una educación pública y laica.

3.-Abolición de las leyes y medidas discriminatorias e injustas como han calificado la Ley del Plan Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior, la Ley de Extranjería y la conocida como Ley Sinde.

4.-Reforma fiscal favorable para las rentas más bajas, una reforma de los impuestos de patrimonio y sucesiones. Implantación de la tasa Tobin, que grava las transferencias financieras internacionales y supresión de los paraísos fiscales.

5.-Reforma de las condiciones laborales de la clase política para la abolición de sus sueldos vitalicios, así como que los programas y las propuestas políticas tengan carácter vinculante.

6.-Rechazo y condena de la corrupción. Que sea obligatorio por la Ley Electoral presentar unas listas libres de imputados o condenados por corrupción.

7.-Medidas plurales con respecto a la banca y los mercados financieros en cumplimiento del artículo 128 de la Constitución, que determina que    “toda riqueza del país en sus diferentes formas sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Reducción del poder del FMI y del BCE. Nacionalización inmediata de todas aquellas en para evitar posibles abusos entidades bancarias que hayan tenido que ser rescatadas por el Estado. Endurecimiento de los controles sobre entidades y operaciones financieras para evitar posibles abusos en cualquiera de sus formas.

8.-Desvinculación verdadera entre la Iglesia y el Estado como establece el artículo 16 de la Constitución.

9.-Democracia participativa y directa en la que la ciudadanía tome parte activa. Acceso popular a los medios de comunicación, que deberán ser éticos.

10.-Verdadera regularización de las condiciones laborales y que se vigile su cumplimiento por parte de los poderes del Estado.

11.-Cierre de todas las centrales nucleares y la promoción de energías renovables y gratuitas.

12.-Recuperación de las empresas públicas privatizadas.

13.-Efectiva separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

14.-Reducción del gasto militar, cierre inmediato de las fábricas de armas y un mayor control de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

15.-Recuperación de la Memoria Histórica y de los principios fundadores de la lucha por la Democracia en el Estado.

16.-Total transparencia de las cuentas y de la financiación de los partidos políticos como medida de contención de la corrupción política.

Estas son las propuestas en las que hubo consenso.

Lo novedoso de este movimiento 15-M, es la denominación, las causas y el método, ya que movimientos sociales los ha habido a lo largo de toda la historia.

 Realmente notable es el papel  jugado por las redes sociales de Internet. Se consiguió convocar a miles de personas  a la vez en diversas ciudades del mundo con pleno éxito. Twitter  tuvo un papel decisivo. Diversos “Hashtags” (Etiquetas) relacionados con las manifestaciones alcanzaron inmensa popularidad a nivel internacional rápidamente.  Ahora se quiere cambiar el Código Penal para que algo así, o la mera resistencia pasiva, constituyan delito de desacato a la autoridad o algo peor, (la calle es todos, pero de unos más que otros, y esto molesta, sobre todo a la hora de “recortar”, es más manejable y cómodo llamar democracia al hecho de votar cada 4 años, y punto).

Aunque estas concentraciones provocaron diversas reacciones en los partidos políticos, casi ninguno quiso pronunciarse acerca de la situación. Algunas Juntas Generales, decidieron abiertamente no permitir las concentraciones ( Madrid, Oviedo, Gasteiz, etc…).

Algunos intelectuales han  apoyado sin reservas el movimiento, no lo ha apoyado sin embargo la Iglesia, cuya doctrina básica es la igualdad de los hombres. Un cristiano que ejerza como tal, no debería tener cabida en partidos parlamentarios que negocian con principios no siempre negociables, o incluso contra alguno de los Derechos Humanos.

 En Londres, fueron desalojadas las personas que acampaban en la plaza de Saint Paul, frente a la Catedral del mismo nombre, a instancias del Obispo, como comentaba Tammy Samede, la activista de “Occupy London”, en artículo escrito para el periódico “Público” por David Bollero: “ Soy  cristiana y como tal, apelé al obispo para que apoyara la causa, pues los valores que defendemos son de igualdad y justicia”. Sin embargo la activista considera “poco cristianas” las últimas acciones de la Iglesia.

Con la acampada de Sol en boca de todos  sus miembros , ya se ha extendido a  40 ocupaciones más en todo Reino Unido: “es un movimiento global que exige cerrar la brecha  existente entre ricos y pobres”, argumenta esta mujer de 33 años, madre de cuatro hijos, desempleada, sin casa y sin ayudas del Estado: “Es un movimiento social pacífico que busca un cambio, algo que ningún Estado debería ignorar”.

Los gobiernos  tienen motivos de sobra para estar preocupados, es un movimiento que hace pensar y reaccionar a la gente. 




jueves, 15 de septiembre de 2022

El Ecofascismo y el concepto de Capital Natural.

 








¤ El Ecofascismo y el concepto de Capital Natural.

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▪︎Ecofascismo

"El ecofascismo es una apuesta en virtud de la cual algunos de los estamentos dirigentes del globo –conscientes de los efectos del cambio climático, del agotamiento de las materias primas energéticas y del asentamiento de un sinfín de crisis paralelas– habrían puesto manos a la tarea de preservar para una minoría selecta recursos visiblemente escasos. Y a la de marginar, en la versión más suave, y exterminar, en la más dura, a lo que se entiende que serían poblaciones sobrantes en un planeta que habría roto visiblemente sus límites. En esa perspectiva, el ecofascismo no sería un proyecto negacionista vinculado con marginales circuitos de la extrema derecha, sino que surgiría, antes bien, en el seno de los principales poderes políticos y económicos. Aunque tendría como núcleo principal a las elites occidentales, a ellas podrían sumarse otras radicadas en espacios geográficos diversos. El ecofascismo hundiría sus raíces, por lo demás, en muchas de las manifestaciones del colonialismo y el imperialismo de siempre, que en adelante tanto podrían apostar por el exterminio, ya sugerido, de quienes se estima que sobran como servirse de poblaciones enteras en un régimen de explotación que recordaría a la esclavitud de hace bien poco. En más de un sentido el ecofascismo sería, en fin, una forma de colapso."

(Carlos Taibo)

▪︎Capital Natural

"Personas, empresas y celebridades empiezan a pedir que se reconozca el capital natural como un activo económico. Explicamos el concepto que nos ayuda a entender el valor esencial de los recursos de la Tierra."

(Schroders)

"A consideration of society as a system involves the recognition of “external nature” as its environment,  chiefly the terrestrial globe with all its natural properties. Human society is unthinkable without its environment. Nature is the source of foodstuffs for human society, thus determining the latter’s living conditions."

(Nikolai Bukharin, 'Historical Materialism', 1921)

▪︎Reflexión y Conclusiones

Desean despojar y expoliar a la humanidad de la propia naturaleza privatizándola y esclavizar a los humanos en nombre de la ecología como pretexto, generando enormemente más deuda dineraria en base a los dones y las funciones naturales. Lo llaman Capital Natural: ecosistemas, tierra, aire,  fotosíntesis, polinización, sol, mareas, viento, montes, bosques, CO2, O2, etc..., pasarían a ser activos contabilizables y por tanto objetos del 'libre comercio' con valor y precio, así como susceptibles de pasar a ser fondos y bonos cotizables y/o negociables en términos pecuniarios.

@fga51


◇♧◇
















martes, 8 de septiembre de 2020

Estado, dominación y hegemonía.

"El Estado sigue siendo indispensable en la organización de la vida social; orientando las dominaciones y las marginaciones, evaluando las identidades; sobre todo, en lo que respecta a las capacidades de los actores. Capacidades que dependen de las relaciones de poder y las posibilidades de acceso
a los medios para alcanzar las metas, además de su incidencia por inducir comportamientos "normales".

El Estado también es el conjunto de dispositivos para abordar las “soluciones” de los problemas desatados, en los tráficos del comercio, en la crisis de las relaciones de producción, dadas en sus distintas formas y concreciones.


¿Lo es? ¿Entonces por qué no pueden resolver la crisis del capitalismo vigente?  ¿Por qué se alarga la crisis de sobreproducción, desatada en el último cuarto del siglo XX, diferida como intermitentes crisis financieras? ¿Por qué se tiene que recurrir, desesperadamente, al montaje del terrorismo, a escala local, regional y mundial, para justificar el descomunal desborde, inexplicable, de monstruosas máquinas de guerra, manteniendo la amenaza del terrorismo, también como medio para aterrorizar a las poblaciones y mantener a raya a los pueblos?


El Estado, como figura histórico-política, ha culminado su largo ciclo.
Lo que gobierna ahora no son los Estado-nación, incluso tampoco el mito de la representación mundial de los estados, el orden mundial,  sino redes transversales de formas paralelas de poder, no necesariamente institucionalizadas; redes secretas y opacas, en un caso, el relativo a la economía política del chantaje; en otro caso, redes visibles de corporaciones trasnacionales, que tienen la sartén por el mango, que manejan y controlan los circuitos de capital y económicos en el mundo, además de controlar las reservas de recursos naturales y de controlar a los gobiernos mismos, sean de “derecha” o de “izquierda”."


( Raúl Prada Alcoreza, 'Dominación y Hegemonía' ,
2017,
Ediciones La Comuna, Buenos Aires,
Argentina )


lunes, 16 de julio de 2018

De cómo sobran figuras.



"La libertad 
consiste sobre todo 
en poder decir 
lo que otros no querrían 
tener que oír."

(Orwell)

o0o

1.

¿Cómo es posible que un país 
acabe siendo
el cortijo de un rey 
con su cortejo?
Pregunta nada ingenua, 
yo ahí la dejo.
 No espero que me acaben
respondiendo.

2.

Quizás es que el cortijo 
es del cortejo,
y el rey
de camuflaje
es empleado.
Pero que sea inmune 
es demasiado.
Y si no, 
que se mire 
en el espejo.

3.

Antes, 
los reyes buscaban 
la gloria.
Para lograrlo 
precisaban oro.
Saquear botín 
nunca fue desdoro,
si la batalla acababa 
en victoria.

4.

La milicia era oficio 
de soldados.
Honor y valor merecen
dinero.
Tener redaños en cualquier 
albero,
en absoluto no es
de anonadados.

5.

Los tiempos cambian 
y difícil cuela
que existan reyes 
por razón de herencia.
Repúblicas gozan 
de más coherencia.
'Padre y muy señor mío' 
¡No te amuela..!

6.

Como mero ornato 
pierden valores.
Ya no ejercitan 
las buenas virtudes.
Majestuosas 
y fatuas actitudes
han sustituido 
antiguos primores.

7.

Los soldados guardan todo 
en los petates.
Siempre van ligeros 
de equipaje.
Las cuentas en el cielo 
y sin peaje,
suponen cúmulos
de disparates.
¡Qué pillaje!
Nos timan, nos toman...
¡por botarates!

8.

Es de no creer :
¡obran
'por la cara'!
Lo que está mal visto, 
va
'de tapadillo'.
Pero es que ya no engañan 
ni a un 
chiquillo.
Aunque 
les disimulen 
cada tara.

9.

El inmune 
es impune 
porque sí.
Ilegal o legal 
se la resopla.
No quieren que les vengan 
con la copla,
pues no desean perder 
su Potosí.

10.

La monarquía abusa, 
eso 
se nota...
No como en Francia: 
revolución,
nada.
¿Y de la Ilustración? 
¡A la patada!
...En todo consentida, 
aunque 
está rota.

11.

Aquí se cantó siempre 
otra canción,
cuidando no faltase 
alguna nota,
procurando mantener 
cara de sota,
a los sones de 
la santa Inquisición.

12.

Ya se puede leer 
sin ser devoto,
y sabemos algo más que 
antes de ayer.
Por más que sea cumplir 
con el deber,
las mentes no se cambian 
con el voto.

13.

Ya bastantes estamos 
hasta el coco.
Nada se pierde por probar 
un tanto.
De seguro no va a ser 
'mano de santo'.
República vendrá, 
aunque 
tarde un poco.

14.

Las élites no son 
lo que eran antes.
Su desvergüenza no es 
ningún secreto.
Han olvidado qué era 
ser discreto.
No importa lo que opinen 
los 'votantes'.

15.

Se creen superiores 
y correctos.
Mas no es eso verdad, 
¡nada más lejos!
Es la desigualdad, 
para perplejos.
Puede que sean ricos, 
mas no rectos.

16.

No despiertan de jerarcas
la empatía
sus pueblos desolados por
las crisis.
Insolidarios, tapan
análisis,
y siguen fomentando 
la apatía.

17.

Actualmente manda 
la apariencia,
y la justicia llega 
con tardanza.
Cuando ya está perdida 
la esperanza,
se ha de hacer un alarde 
de paciencia.

18.

Para poder afrontar 
asuntos tales,
se requiere saber qué 
está al alcance.
En solitario no puede 
haber avance,
podrían suceder aún 
muchos males.

19.

Sucede lo impensable allí 
en lo alto.
Circulan sin cesar 
muchos rumores.
Hay quienes ya lo afirman 
sin rubores.
Se sufre cotidiano
sobresalto.

20.

Ya suenan los redobles 
de tambores.
Es de temer que todo 
sea cierto.
Quien tira de la manta 
está a cubierto.
Sin duda aflorarán 
graves temores.

21.

Pudiera ser que el buque 
llegue a puerto.
De atracar saben 'la tira':
son marinos.
Seguro, sobran ya
los adivinos.
De nuevo a todos 
llevarán
'al huerto'.

22.

Hace mucho 
que el ajedrez 
existe.
Es un juego 
de guerras 
y de reyes.
Allí existe 
el 'jaque-mate', 
tiene leyes.
¿Juegas mal?
¡pues 'rey muerto'!
No resistes.

23.

Pudiera ser que se haya 
molestado
alguno por leer este 
poema.
'Libertad de expresión' 
es un buen lema,
hasta que te joroban 
el costado.

24.

Si es el caso y acabo 
procesado,
acordáos de mi, 
si hay confianza,
ayudad a pagarme 
la fianza,
y buscadme abogado 
muy versado.

25.

¿Qué es constitucional?
¡la Mo-nar-quí-a!
Aun 'campechana', 
nada responsable.
Ante la Ley:
inmune, 
inviolable,
impune,
e intocable.
 ¿Tanto aventaja 
a la República?
¡Quia!

@fga51

o0o

“De la criminalizacion 
de la disconformidad 
al castigo 
de la irreverencia.”

(Joaquim Bosch Grau)



jueves, 22 de mayo de 2014

La paradójica contradicción entre el poder y la seguridad.



 

El poder, como reza la conocida frase, es malo; por tanto, renuncio al poder, no del todo, pero sí hasta donde me es posible. Un amigo me protege. Es poderoso, y por tanto es malo.  Por eso le desprecio, le odio y, sin embargo, tengo que tenderle la mano. Soy débil, porque quiero ser bueno, por eso mi amigo malo tiene poder sobre mí. Condeno lo que él hace como poderoso, pero tiemblo ante la posibilidad de que se derrumbe. Porque si se derrumba mi protector, como sería justo, porque es malo, caeré yo también, que soy bueno.

(Peter Schmid)
 
 

En el mundo actual hay un debate abierto acerca de si la globalización es compatible con la justicia, o si el estado del bienestar es compatible con la eficacia económica. Muchos pensadores liberales de la última hornada consideran que el sistema de derechos humanos es contradictorio porque para implantarse exige un Estado intervencionista y poderoso, que era precisamente de lo que quería librarnos el sistema de derechos humanos. Es fácil ver lo que arriesgamos en estos debates.
(J.A. Marina)
 
 

domingo, 13 de abril de 2014

El Estado del Bienestar y el bienestar del Estado.





Si el libre mercado y la democracia, sin la redistribución de la riqueza, o como solemos decir, sin el “Estado del bienestar”, son incompatibles porque, como decía Adam Smith, el poder de los números (la democracia) se concilia mal con el poder de la propiedad (el capitalismo), será necesario exportar, junto con la democracia y el capitalismo, también la redistribución de la riqueza y el Estado del bienestar. Sin embargo, parece que la tendencia de nuestro tiempo camina en sentido inverso, y no solo no está prevista la exportación del Estado del bienestar al mundo no occidental, sino que se tiende a reducirlo y hasta desmantelarlo en Occidente. Ya veremos cuáles son las consecuencias.
(U. Galimberti)
 
 

 

martes, 25 de febrero de 2014

La Declaración Schuman de 9 de mayo de 1950 y el origen de la Unión Europea.





Se ha cumplido en 2013 medio siglo desde el fallecimiento de Robert Schuman, ministro durante la IV República Francesa, que ha pasado a la historia por haber sido uno de los creadores de las bases de la unidad europea. Schuman fue el primero que propuso un proyecto de integración y fue también el primer presidente de la Asamblea Parlamentaria Europea. Posteriormente y a medida que fueron aumentando sus competencias, recibió el nombre de Parlamento Europeo. Concluido su mandato, Schuman fue aclamado “padre de Europa”, junto con Monnet, Gasperi y Adenauer.
Su filosofía de la construcción europea se resume en la idea que condujo al Tratado de la Comunidad Económica del Carbón y del Acero: “Europa no se hará de una sola vez, sino por realizaciones concretas que creen una solidaridad de hecho”, con el horizonte de la unificación. La unión político-económica cuyo objetivo estratégico era superar una Europa destruida por seculares enfrentamientos bélicos que destrozaron millones de vidas y empobrecieron el colectivo humano y el legado cultural europeo. La situación tras la Segunda Guerra Mundial le convenció para denunciar que “la rehabilitación moral no avanza a la par de la restitución progresiva de las libertades políticas”.
Su trabajo a favor de la construcción europea estuvo encaminada a que las fronteras deberían unificar los macro espacios estatales para convertirse también en zonas de contactos humanos y culturales, acertando en el diagnóstico de que los continentes y los pueblos dependen los unos de los otros, denunciando los ataques del interés privado al bien común y los desmanes de la codicia financiera y de la corrupción.

Schuman, Monnet, Gasperi y Adenauer fueron las cuatro personas que impulsaron un proyecto europeo basado en una comunidad entre países opuestos y divididos durante mucho tiempo.

El 9 de mayo de 1950, solo cinco años después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, Schuman junto a Jean Monnet leyeron la llamada Declaración Schuman en la que se oficializaba una solidaridad de hecho económica y política dentro de la futura Europa Unida que se pretendía fuese de derecho, no solo de hecho, mediante la puesta en marcha de fondos estructurales para beneficio de los socios comunitarios más desfavorecidos.

La Declaración Schuman vino a consecuencia, entre otras cosas, del Discurso Europeo de Zürich (1946) realizado por Winston Churchill, en el que se hacía hincapié en la formación de los Estados Unidos de Europa. Pero mientras que el político británico enfocaba todos sus esfuerzos en una visión exclusivamente política de Europa, Schuman además abogaba porque este conjunto de pueblos no quedase sólo en una empresa económica y técnica, que tampoco coincide con la Europa que ahora vivimos, y no parece ser la versión de la mejor Europa posible que buscaron  Schuman y otros. Aunque siempre cabrá la duda sobre lo que es posible, lo que se quería, lo que se está haciendo y lo que se debe hacer.

“La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan.
La contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas. Francia, defensora desde hace más de veinte años de una Europa unida, ha tenido siempre como objetivo esencial servir a la paz. Europa no se construyó y hubo la guerra.

Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho. La agrupación de las naciones europeas exige que la oposición secular entre Francia y Alemania quede superada, por lo que la acción emprendida debe afectar en primer lugar a Francia y Alemania.

Con este fin, el Gobierno francés propone actuar de inmediato sobre un punto limitado, pero decisivo.

El Gobierno francés propone que se someta el conjunto de la producción franco-alemana de carbón y de acero a una Alta Autoridad común, en una organización abierta a los demás países de Europa.

La puesta en común de las producciones de carbón y de acero garantizará inmediatamente la creación de bases comunes de desarrollo económico, primera etapa de la federación europea, y cambiará el destino de esas regiones, que durante tanto tiempo se han dedicado a la fabricación de armas, de las que ellas mismas han sido las primeras víctimas.

La solidaridad de producción que así se cree pondrá de manifiesto que cualquier guerra entre Francia y Alemania no sólo resulta impensable, sino materialmente imposible. La creación de esa potente unidad de producción, abierta a todos los países que deseen participar en ella, proporcionará a todos los países a los que agrupe los elementos fundamentales de la producción industrial en las mismas condiciones y sentará los cimientos reales de su unificación económica.

Dicha producción se ofrecerá a todo el mundo sin distinción ni exclusión, para contribuir al aumento del nivel de vida y al progreso de las obras de paz. Europa podrá, con mayores medios, proseguir la realización de una de sus tareas esenciales: el desarrollo del continente africano. De este modo, se llevará a cabo la fusión de intereses indispensables para la creación de una comunidad económica y se introducirá el fermento de una comunidad más amplia y más profunda entre países que durante tanto tiempo se han enfrentado en divisiones sangrientas.

Mediante la puesta en común de las producciones básicas y la creación de una Alta Autoridad de nuevo cuño, cuyas decisiones obligarán a Francia, Alemania y los países que se adhieran, esta propuesta sentará las primeras bases concretas de una federación europea indispensable para la preservación de la paz.

Para proseguir la realización de tales objetivos, el Gobierno francés está dispuesto a iniciar negociaciones según las siguientes bases.

La misión encomendada a la Alta Autoridad común consistirá en garantizar, en el plazo más breve posible, la modernización de la producción y la mejora de su calidad; el suministro, en condiciones idénticas, del carbón y del acero en el mercado francés y en el mercado alemán, así como en los de los países adherentes; el desarrollo de la exportación común hacia los demás países; la equiparación y mejora de las condiciones de vida de los trabajadores de esas industrias.

Para alcanzar estos objetivos a partir de las dispares condiciones en que se encuentran actualmente las producciones de los países adherentes, deberán aplicarse con carácter transitorio determinadas disposiciones que establezcan la aplicación de un plan de producción y de inversiones, la creación de mecanismos de estabilidad de los precios y la creación de un fondo de reconversión que facilite la racionalización de la producción. La circulación del carbón y del acero entre los países adherentes quedará liberada inmediatamente de cualquier derecho de aduanas y no podrá verse afectada por tarifas de transporte diferenciales. Progresivamente se irán estableciendo las condiciones que garanticen espontáneamente una distribución más racional de la producción y el nivel de productividad más elevado.

La organización proyectada, al contrario que un cártel internacional tendente a la distribución y a la explotación de los mercados mediante prácticas restrictivas y el mantenimiento de grandes beneficios, garantizará la fusión de los mercados y la expansión de la producción.

Los principios y compromisos esenciales anteriormente expuestos serán objeto de un tratado firmado entre los Estados. Las negociaciones indispensables para precisar las normas de aplicación se llevarán a cabo con ayuda de un árbitro designado de común acuerdo, cuya misión consistirá en velar por que los acuerdos se ajusten a los principios y, en caso de desacuerdo insalvable, decidirá la solución que deba adoptarse.

La Alta Autoridad común, encargada del funcionamiento de todo el sistema, estará compuesta por personalidades independientes designadas sobre bases paritarias por los Gobiernos, quienes elegirán de común acuerdo un presidente. Las decisiones de la Alta Autoridad serán ejecutivas en Francia, en Alemania y en los demás países adherentes. Se adoptarán las disposiciones adecuadas para garantizar las vías de recurso necesarias contra las decisiones de la Alta Autoridad.

Un representante de las Naciones Unidas ante dicha autoridad se encargará de hacer, dos veces al año, un informe público a la ONU sobre el funcionamiento del nuevo organismo, en particular por lo que se refiere a la salvaguardia de sus fines pacíficos.

La creación de la Alta Autoridad no prejuzga en absoluto el régimen de propiedad de las empresas. En el ejercicio de su misión, la Alta Autoridad común tendrá en cuenta las facultades otorgadas a la autoridad internacional del Ruhr y las obligaciones de todo tipo impuestas a Alemania, mientras éstas subsistan.”

(Robert Schuman, 9 de Mayo de 1950).
 
Robert Schuman (1886 - 1963), Ministro francés de Asuntos Exteriores, pronunció esta Declaración que lleva su nombre el 9 de mayo de 1950. En ella proponía la creación de una Comunidad Europea del Carbón y del Acero cuyos miembros pondrían en común la producción de carbón y de acero.
La CECA (formada en su origen por Francia, Alemania Occidental, Italia, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo) fue la primera de una serie de instituciones supranacionales que se convertirían en lo que es hoy la Unión Europea.
En 1950, cinco años después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, las naciones europeas todavía estaban luchando para superar sus estragos.
Los gobiernos europeos, decididos a evitar otra terrible contienda, llegaron a la conclusión de que, poniendo en común la producción de carbón y acero, la guerra entre Francia y Alemania, rivales históricos, resultaría, en los términos de la declaración, "no sólo impensable, sino materialmente imposible". Se pensó, acertadamente, que la fusión de los intereses económicos contribuiría a aumentar el nivel de vida y constituiría el primer paso hacia una Europa más unida. La adhesión a la CECA estaba abierta a otros países. Frecuentemente se escuchan "mitos fundacionales", que en el caso de la Unión Europea (UE) son también existenciales. Según ellos, la UE se basó en la solidaridad, la visión política, el consenso, y la transparencia. Pero en realidad se basó en la necesidad histórica, sin descartar intereses, conveniencias y conflictos. Y no exenta de opacidad respecto a la ciudadanía.
 Tras la Segunda Guerra Mundial,  no se sabía cuánto tiempo iba a durar la paz. Apenas terminada la guerra, surgió la amenaza de otra guerra, que podía enfrentar esta vez  Este y  Oeste.

En 1947 fracasó la conferencia de Moscú sobre la cuestión alemana, entre Occidente y la Unión Soviética, su aliada en la lucha contra el nazismo. El "golpe de Praga" de 1948, y el bloqueo de Berlín durante la primavera de 1949 vinieron a avivar la tensión.

 En 1949 los países de Europa Occidental firmaron con los Estados Unidos el Pacto Atlántico (OTAN), y ese mismo año tuvo lugar la explosión-prueba de la primera bomba atómica soviética,  hechos que contribuyeron a propagar el ambiente de temor que se llamó "guerra fría".

Alemania Federal, volvía a dirigir por sí misma su política interior, (no la exterior), desde la entrada en vigor de la Ley Fundamental de 1949, y pasó a ser una de las discordias en la rivalidad Este-Oeste.

Los Estados Unidos deseaban acelerar la reconstrucción económica de un país, Alemania Federal, situado en el corazón de la división del continente: en América se alzaban voces que solicitaban el rearme de la potencia vencida.

La diplomacia francesa se debatía en el dilema: o bien cedía a la presión norteamericana y, en contra de la opinión pública de su país, admitía ceder soberanía  en el Ruhr  y el Sarre, zonas carboníferas, o bien mantenía una postura rígida, enfrentándose a su principal aliado, y llevando sus relaciones con Alemania Federal a un callejón sin salida.

En la primavera de 1950, los jefes de las diplomacias norteamericana y británica habían planteado a su homólogo francés, Robert  Schuman, ministro de Asuntos Exteriores francés,  natural de Lorena, una “misión imperativa”: presentar una propuesta para integrar a Alemania Federal en el bloque occidental. Se convocó al respecto para el 10 de mayo de 1950 una reunión de los tres gobiernos. Francia no podía negarse a cumplir el encargo.
 
A los problemas políticos se sumaban las dificultades económicas. El potencial siderúrgico de los diversos países europeos hacía pensar en una inminente crisis de superproducción de acero. La demanda disminuía, los precios descendían. Todo ello daba origen al temor de que los productores volviesen a constituir un “cártel” para limitar la competencia. En plena fase de reconstrucción, las economías europeas no podían dejar sus industrias básicas a expensas de la especulación y la escasez organizada.

Ante estas dificultades la diplomacia tradicional resultaba impotente, y Robert Schuman recurrió a un hombre aún desconocido por la gente, pero que había acumulado una experiencia extraordinaria a lo largo de su carrera internacional: Jean Monnet.

Jean Monnet, natural de Cognac, era uno de los europeos más influyentes del mundo occidental. Monnet desempeñaba por aquel entonces el cargo de comisario del plan francés de modernización, para el que De Gaulle le había nombrado en 1945 con el cometido de levantar económicamente Francia. Ya en la primera guerra mundial había organizado las estructuras de aprovisionamiento de las fuerzas aliadas. Posteriormente fue secretario general adjunto de la Sociedad de Naciones, y banquero en los Estados Unidos, Europa del Este y China. Trabajó también al servicio del presidente Roosevelt, quien lo tuvo entre sus asesores más influyentes, y fue el artífice del programa que garantizó la superioridad militar de los Estados Unidos sobre las fuerzas del Eje. Aunque carecía de mandatos políticos asesoraba a los gobiernos. Su reputación era la de ser un hombre pragmático con la eficacia como norma principal.

Según Jean Monnet, la tensión quedaría atenuada fomentando la unidad europea. Jean Monnet conocía los fracasados intentos de integración, desde que el Congreso de La Haya organizado en 1948 por el Movimiento Europeo hiciera un llamamiento solemne a la unión del continente.

Tras la 2ª Guerra Mundial, en 1946, se estableció una nueva arquitectura económica en Bretton Woods (EEUU), donde el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) fueron creados y recibieron el mandato explícito de impedir “shocks” y quiebras en las vulnerables economías de la postguerra, y velar por la liquidez mundial.

En 1947 tuvo lugar la Conferencia de la Habana que,  décadas después dio lugar a la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Uno de los promotores del FMI fue John Maynard Keynes. Pero estas instituciones financieras mundiales han tenido con el transcurso del tiempo una deriva neoliberal y globalizadora, y ahora se caracterizan por promover Planes de Ajuste Estructurales para los países que necesitan ayudas, y a promover la desregularización, liberalización, y privatización de la economía mundial.

Por entonces, la Organización Europea de Cooperación Económica sólo tenía competencias de Coordinación, y no había sido capaz de impedir que la reconstrucción económica de los países europeos se llevase a cabo conforme a esquemas nacionales, con el Plan Marshall liderado por los Estados Unidos financiando la reconstrucción de sus aliados.

La creación del Consejo de Europa en 1949 demostraba que los gobiernos no estaban dispuestos a dejarse recortar sus prerrogativas: la Asamblea Consultiva sólo tenía poderes de deliberación, y todas sus resoluciones, que debían aprobarse por mayoría de dos tercios, podían quedar paralizadas por el veto del Comité de Ministros.
 
Jean Monnet  sabía que era ilusorio pretender crear de una sola vez una estructura institucional completa, sin suscitar en los Estados tantas reticencias como para hacer que cualquier iniciativa de este tipo se viera condenada al fracaso de antemano. Los ánimos no estaban como para admitir cesiones de soberanía.

Era preciso limitarse en los objetivos a sectores concretos de gran importancia, como lo eran entonces el carbón y el acero, y crear un mecanismo de decisión conjunta que, poco a poco, fuera recibiendo nuevas competencias.

Jean Monnet y sus más cercanos colaboradores redactaron durante los últimos días de abril de 1950 un documento de unas páginas, con la exposición de motivos y la parte dispositiva de una propuesta llamada a romper con todos los esquemas. En lugar de proceder a las tradicionales consultas con los servicios ministeriales competentes, Monnet rodeó ese trabajo del máximo secreto con el fin de impedir cualquier objeción o contrapropuesta.

El  9 de mayo de 1950 , en el mismo momento en que el ministro francés Robert Schuman estaba defendiendo su propuesta ante sus colegas del gobierno,  un emisario secreto de su gabinete la comunicaba en persona al canciller alemán  Adenauer. La reacción de este último fue inmediata y entusiasta, respondiendo en el acto que aprobaba de todo corazón la propuesta. Por consiguiente, Robert Schuman contaba ya con el debido apoyo de los gobiernos francés y alemán cuando hizo pública su declaración durante una rueda de prensa celebrada en el Quai d'Orsay ese mismo día.

La declaración enunciaba una serie de principios. Europa no se haría de una sola vez, sino mediante realizaciones concretas. Era preciso establecer, en primer lugar, "solidaridades de hecho":

- Debía eliminarse la secular oposición entre Francia y Alemania. La propuesta incumbía principalmente a estos dos países, pero estaba abierta a todas las demás naciones europeas que suscribiesen sus objetivos.

- La actuación inmediata debía afectar a un sector "limitado, pero decisivo": la producción franco-alemana de carbón y acero, que debería someterse a una alta autoridad común.

- La fusión de estos intereses económicos contribuiría al aumento del nivel de vida y a la creación de una comunidad económica.

- Las decisiones de la alta autoridad tendrían fuerza ejecutiva, y serían vinculantes para los países que se sumasen al proyecto. La alta autoridad estaría integrada, con criterios paritarios, por personalidades independientes.

Para que la iniciativa francesa, convertida en iniciativa franco-alemana,  se hiciese realidad, Francia convocó para el 20 de junio de 1950 en París una conferencia intergubernamental cuya presidencia asumió Jean Monnet. Los tres países del Benelux o Países Bajos (Bélgica, Holanda, y Luxemburgo), e Italia, respondieron al llamamiento y estuvieron presentes en la mesa de negociaciones.

Las conversaciones permitieron lanzar un  proyecto internacional. No se pusieron en cuestión ni la independencia ni los poderes de la alta autoridad, lo cual constituía el punto central de la propuesta. A solicitud de los Países Bajos, se instituyó un consejo de ministros en representación de los Estados que, en determinados casos, tendría la facultad de emitir dictámenes vinculantes. Una asamblea parlamentaria y un tribunal de justicia completaban el mecanismo. Fue la base del sistema institucional de la actual UE.

El 18 de abril de 1951 se firmó en París el Tratado fundacional de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), lo opuesto al Tratado de Versalles impuesto a Alemania tras la Primera Guerra Mundial, con un período de vigencia de cincuenta años. Tras su ratificación por parte de los seis Estados signatarios el 10 de agosto de 1952, la Alta Autoridad presidida por Jean Monnet se instaló en Luxemburgo.

Como se ve, no se trató de una negociación diplomática clásica. Las personas designadas por los seis gobiernos se habían reunido para crear un sistema jurídico-político completamente nuevo, y que aspiraba a perdurar.

El preámbulo del Tratado de la CECA, que constaba de cinco párrafos, contenía toda la filosofía que, aún hoy, sigue inspirando a los promotores de la construcción europea.

Jean Monnet estaba convencido de que únicamente el principio de igualdad entre los Estados podría crear una nueva mentalidad. Pero también era consciente de la dificultad de lograr que seis países de dimensiones diferentes renunciaran al derecho de veto.

  El 4 de abril de 1951, se reunió en Bonn con el canciller Adenauer para convencerle de las virtudes del principio de igualdad:

"Se me ha autorizado a proponerle que las relaciones entre Alemania y Francia en la
Comunidad se rijan por el principio de igualdad en el Consejo y la Asamblea, así como en todas las instituciones europeas actuales o futuras (...). Por mi parte, deseo añadir que éste, y no otro, es el espíritu que desde el principio quise imprimir a la oferta de unión que está en el origen de este tratado. Espero que, según creo poder deducir de las conversaciones que mantuvimos en nuestro primer encuentro, comparta usted esta opinión. El espíritu de discriminación ha sido la causa de los mayores males del mundo. La Comunidad es un intento de combatirlo."

La respuesta del canciller alemán, Adenauer, fue inmediata:

"Usted conoce mi empeño en defender para mi país la igualdad de derechos en el futuro y mi condena de la empresas de dominación a las cuales se ha visto arrastrado en el pasado. Me complazco en manifestarle mi completo acuerdo con su propuesta, ya que no puedo concebir la Comunidad sin igualdad total".

De esta manera quedaba asentado uno de los fundamentos jurídicos, de alcance moral, que da sentido a la idea de Comunidad. La obra emprendida en 1950 ya no iba a detenerse, tras el Tratado de Roma de 1957,  y  menos aún tras la caída del Muro de Berlín en 1989, y el derrumbe de la Unión Soviética en 1991.

Pero aún hoy día a la UE le falta soberanía, homogeneidad financiera, legitimación política, y sufre un déficit democrático notable, como se ha puesto de manifiesto con ocasión de la crisis mundial iniciada en 2008, y que no es tal crisis, sino un nuevo modelo social y un nuevo orden mundial.

La concesión a la UE del Premio Nobel de la Paz en 2012 prescinde de la realidad del cambio de la naturaleza de la guerra en Occidente. Las actuales guerras son económicas y financieras, no armadas, lo cual no quiere decir que no haya víctimas. Efectivamente el desmontaje del Estado del Bienestar Europeo, o más aún, de la Economía Social en Europa, plantea importantes problemas éticos e ideológicos, con víctimas en la ciudadanía y en las empresas, que no se ven tratados de la misma forma que la Banca. Ya no es preciso invadir militarmente un país para apropiarse de sus recursos, ahora eso lo hace la deuda, y el manejo de los intereses de la misma por medio de ratings, primas de riesgo, etc…en perjuicio de la justicia social y el progreso económico, que eran el otro pilar del edificio común europeo.
 
La Europa de dos velocidades que se ha creado, facilitada por las políticas de la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE), y el FMI, crea una situación que rompe con la vocación igualitaria y solidaria de los Tratados fundacionales, origen histórico de la actual Unión Europea (UE).
 
No contentos con la presencia en Bruselas de oficinas que representan ante las instituciones europeas los intereses de cientos de empresas transnacionales, y con un ratio de 5 “lobistas” por cada parlamentario europeo, la Unión Europea puso en marcha entre el 2004 y el 2008 un nuevo proyecto de estudio para modificar su gobernanza, e impulsar nuevos modos de gobernanza en Europa, para quienes quieren gobernar a la sombra de la jerarquía. Es el proyecto “New Modes of Governance in the European Union”, dentro del 6º programa marco de investigación de la UE, llevado a cabo por el NEWGOV Consortium, coordinado por el Robert Schuman Centre for Advanced Studies, dentro del European University Institute de Florencia.

Parece que entienden la gobernanza como una manera específica de elaborar normativas y bienes públicos creados mediante coproducción, entre coproductores de diferentes niveles en una Europa multinivel. Estas nuevas formas de gobernanza reflejarían la creciente importancia de redes de decisión público-privadas, que implican a diferentes niveles y tipos de autoridades públicas. Dichas formas incorporarían un nuevo estilo de toma de decisiones que es fuertemente dependiente de relaciones mutuas e interdependientes pero no jerárquicas, junto con nuevos modos de resolución de problemas y elaboración de consensos. Evidentemente, estos nuevos modos de gobernanza de los que no se habla mucho,  tienen posibles consecuencias estructurales e institucionales, a niveles nacionales y europeos,  e importantes implicaciones respecto a su posibilidad de homologación  democrática.

Parece evidente que la UE  es hoy una parte importante de la globalización mundial y de la gobernanza global mundial, en su variante hegemónica: la neoliberal. Incluso la UNESCO ha recibido a ese respecto el mandato-proyecto para Global  Education. Y no es de extrañar, porque Jean Monnet ya escribió al final de sus memorias, en 1975, que las formas de vida nacionales pertenecían a una fase anterior de la historia, y que la misma Comunidad Europea no era sino una etapa más hacia nuevas formas de organización del mundo de mañana. Incluso opinaba que el tiempo pasaba, y Europa tardaba en seguir el camino emprendido. Lo cual no es óbice para que no sea discutible tanto la idea como la modalidad…

En 2012 y en plena “crisis”, se ha elaborado el nuevo Tratado de Estabilidad, Coordinación, y Gobernanza de la UE. Mediante el mismo se pretende sustraer en los Estados Miembros cualquier posibilidad democrática de participación en temas de política económica, con lo que se convierte a la UE en un ente ordoliberal, más que neoliberal. Efectivamente:

-          Se endurece el tratado de Maastricht en temas de déficit presupuestario y deuda pública, y se introducen mecanismos de corrección automáticos.

-          Se obliga a los Estados a introducir dichas obligaciones con rango constitucional.

-          Se instalan programas de convergencia rápida hacia la regla de equilibrio presupuestario, con mecanismos automáticos de corrección.

Se pretende con ello acabar con toda reglamentación o contrapoder político o social que tras la 2ª Guerra Mundial haya limitado el poder de inversores y capitalistas, y arrebatar la política económica de las manos de gobiernos de elección democrática, para entregarla a organismos independientes compuestos por expertos y por tecnócratas que no tienen que rendir cuentas a los pueblos ni a los ciudadanos. La gobernanza se vuelve más  opaca, y la “solidaridad” está condicionada a que se siga avanzando en el desmantelamiento del Estado Social: sanidad, educación, pensiones.

Todo ello ha supuesto en España la socialización de otra “cosa”: las pérdidas y deudas bancarias, convertidas en públicas o soberanas, a costa de la economía real, la que afecta a las empresas no transnacionales y a los ciudadanos, con efectos desgraciadamente ya conocidos: quiebras, paro, pobreza, desahucios.

Sin duda, hay alternativas (desmundialización, alterglobalización, etc…), pero los que las proponen no tienen el poder, y los que detentan el poder no tienen voluntad política.

Las cosas han cambiado mucho, y no parece que hoy en día, en el 2014, la canciller alemana repitiese las palabras que pronunció el canciller alemán Adenauer en 1950.

¿Acaso es el precio a pagar por la ciudadanía europea?...No, es el precio que hace pagar la ideología hegemónica dominante.