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domingo, 23 de junio de 2024

Sobre la libertad de prensa, la manipulación informativa, y las redes sociales.



Actualmente en muchos países la libertad de información no existe: está falseada o prohibida. Hay países bajo cuyo régimen político la prensa goza de una semilibertad. Paradójicamente esta situación conlleva más peligros personales para los periodistas que el sistema de la censura total. Muchos de ellos son cada año víctimas de represalias, por la imprecisión de los límites impuestos al ejercicio de su profesión.

Debido al hecho de que en la mayor parte del mundo la información está prohibida, fuertemente censurada,  perseguida, o inaccesible, es peligrosa de recoger y de transmitir.

La información y el poder van de la mano, y a veces se hace a nuestros ojos tan preciosa que llegamos a suponerla exenta de todo defecto y al abrigo de todo error en los países donde reina la libertad. En estos países, criticar a la prensa constituye una especie de sacrilegio. Sin embargo, incluso en las sociedades que se apoyan en una larga tradición democrática y observan un gran respeto por la libertad de expresión, sólo unos pocos medios de comunicación son concebidos y utilizados con el objetivo de proporcionar al público una información exacta y seria en la medida de lo posible.

Además, la ley en democracia garantiza a los ciudadanos la libertad de expresión, pero no les garantiza ni la infalibilidad, ni la inteligencia, ni la honestidad, ni la comprobación de los hechos, lo cual es competencia del periodista,  no del legislador. Pero cuando un periodista es criticado por la falta de exactitud, honradez, o veracidad, los medios claman como si se atacase el principio de  libertad de expresión,  o como si se pretendiese amordazar a los medios de información: al fin y al cabo, según ellos, el periodista sólo ha ejercido su oficio de informador.

En realidad, los propietarios de los medios de comunicación los fundan para imponer un determinado punto de vista, y no para informar objetivamente, sin más. Sólo una minoría de empresas de comunicación son  fundadas y dirigidas con el principal objetivo de informar. Esta preocupación produce un tipo de periódicos que ocupan un espacio mínimo en la masa de medios puramente comerciales o proselitistas.

La confusión entre la libertad de expresión y el oficio de informar, que conlleva sus propias y específicas obligaciones, se sitúa en los orígenes del liberalismo. Antes de la segunda mitad del siglo XIX, todas las consideraciones sobre la libertad de prensa, desde Milton hasta Tocqueville, pasando por Voltaire, se refieren exclusivamente a la libertad de opinión.  A medida que surge la democracia moderna, es evidente que uno de sus componentes consiste en la libertad de cada uno para pensar por escrito, como dice Voltaire.  Debemos defender el derecho de cada uno a dar a conocer al público su punto de vista, incluso si tal punto de vista nos horroriza, y no debemos combatirlo más que mediante la palabra y la argumentación, jamás con la fuerza o con la calumnia. Surge así el principio de tolerancia. Pero el razonar no tiene nada que ver con difundir falsas informaciones, lo cual obviamente es muy distinto.

En los comienzos de la democracia burguesa del siglo XVIII, en USA y Francia, y como consecuencia de la Revolución de Independencia de los Estados Unidos de América  en 1776, y de la Revolución Francesa en 1789, el debate sobre la prensa no se instauró en el contexto del derecho a informar o ser informado, sino que se refiere a la tolerancia y a la diversidad de opiniones. Así es como la famosa Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América, trata simultáneamente de la libertad religiosa, de la libertad de expresión, de la libertad de reunión, y de la libertad de petición, lo cual es muy significativo. Pero esta Primera Enmienda no trata en absoluto de la libertad o del derecho a la información.

Los pensadores liberales franceses del siglo XIX, plantearon la cuestión de que la reflexión de los pensadores políticos y su manifestación, tenía límites, y se debían de castigar los abusos de la libertad de expresión cuando va contra del honor, la dignidad, o la seguridad ajena.

Para Tocqueville  la prensa servía de base y de vínculo entre los habitantes de una comunidad. Creaba opinión compartida. Sin la prensa, los ciudadanos podrían confinarse en el individualismo al que nos impulsa la democracia igualitaria. Cuando el número de personas no es ya muy limitado, como era el caso de la aristocracia, no se podría conseguir que  un gran número actuara en común, lo cual sólo puede hacerse, según él, con la ayuda de un periódico. Sólo un periódico podía divulgar las mismas ideas en mucha gente. Y en USA proliferaban las colectividades y los periódicos.

La prensa tiene pues, según esta concepción, una  función movilizadora. Sirve para reunir a los ciudadanos en torno a un proyecto común, lo que según Tocqueville era bueno, incluso si el proyecto no valía nada, porque evita el individualismo.  Sin periódicos, o los actuales medios de comunicación,  no hay proyectos comunes en democracia,  sin entrar en la valoración de dichos proyectos.

No obstante, hay otra función que Tocqueville no menciona y que hace a la prensa necesaria e importante en democracia: la función de información.  En efecto, sin ella no tiene sentido la elección de candidatos al parlamento, gobierno e instituciones en general, ya que este régimen democrático no puede funcionar en interés de los ciudadanos si éstos no están correctamente informados, tanto en política interna como externa. Esta es la razón por la cual la mentira es tan grave en democracia, régimen que sólo es viable con la verdad, y lleva a la catástrofe si los ciudadanos votan según informaciones falsas.

En democracia, cuando el poder engaña a la opinión pública, se ve obligado a hacer coincidir sus decisiones y actos con los errores a los cuales ha inducido, puesto que es la opinión pública, cuando vota, la que designa o aparta a los dirigentes.

Pero a este respecto, la confusión entre la función de opinión y la función de información, han dado lugar a un equívoco que se ha producido hasta la actualidad. Por una parte, casi todo el mundo está de acuerdo en que en democracia todas las opiniones deben de poder expresarse  a condición de que se haga pacíficamente, pero por otro lado es un sistema que sólo funciona si el ciudadano dispone de un mínimo de informaciones exactas. Sin embargo, esto último no ha sido comprendido, o ha sido subestimado.

La prensa debe de ser pluralista en opinión, pero no en información. La información puede ser falsa o verdadera, pero no pluralista, aunque no siempre la información sea verdadera a ciencia cierta, ni siempre comprobable, y a veces haya un margen para la duda y la controversia. El pluralismo no afecta a la información más que en la medida en que ésta pueda ser dudosa. En cierto modo puede decirse, que cuanto más pluralista es una información, menos información es. En caso de debate, la confrontación  no ha sustituido nunca al contenido de los hechos. El deber de la prensa consiste en adquirir ese conocimiento y transmitirlo.

El pluralismo recobra su sentido cuando llega el momento de sacar las conclusiones de los hechos establecidos e informados, para proponer remedios y sugerir medidas. Pero en la práctica, el pluralismo se ejerce casi siempre antes de esa fase:  selecciona las informaciones, les cierra el paso, las omite, las silencia, las niega, las elimina, las amplifica, e incluso las inventa, con el objeto de adulterar en su fase embrionaria el proceso de formación de la opinión pública.

Cuando se invoca el pluralismo, se hace referencia descarada a un pretendido derecho de cada periódico para presentar las informaciones a su manera.

Pero si bien eso ha sido así hasta no hace mucho, hoy en día las redes sociales digitales han cambiado esa realidad, y en esta línea también hay pensamientos contrapuestos.

Hay quienes cuestionan y llaman mito a la democracia digital, negando que Internet y las redes sociales digitales generen una mayor participación ciudadana como consecuencia de la, hasta ahora, libre circulación de información en ellas, porque dichas redes no eliminan las relaciones de poder, sino que las transforman. Las redes descentralizan el poder de las ideas, la economía, y la sociedad…pero reproduce finalmente el poder ya existente, en opinión de estos detractores.

Esta línea de pensamiento advierte que la apelación permanente a los ciudadanos, propia de la democracia directa, conduce al populismo, y que la política así vigilada y fiscalizada puede derivar en antipolítica, tranasformándose en  antisistema.

Según ellos, la preocupación por inspeccionar la acción de los gobiernos se convierte en ataque permanente a  las autoridades legítimas, hasta constituir un contrapoder negativo.

Pero esta compleja realidad tiene otras lecturas que dejan la puerta abierta a la ilusión democrática, aunque haya lados oscuros, sombras, en una posible utopía digital, y debamos por tanto ser realistas y cuidadosos en nuestras apreciaciones, reflexiones y análisis a este respecto.

Hay razones para hacer un juicio ponderado y crítico respecto a los peligros democráticos a los que nos enfrentamos si nos dejamos arrastrar por la fascinación de la multitud. Sobrevalorar es tan equívoco como infravalorar.

Pero por otro lado, estos nuevos medios pueden favorecer una interrelación social, en la que las personas puedan reconstruir su identidad individual y colectiva.

Los argumentos favorables a este nuevo paradigma digital y potencialmente democrático serían:

-         Los valores culturales cambiantes, como por ejemplo compartir, reconocer, participar, etc… pueden convertirse en valores socioculturales  y políticos, más abiertos al diálogo, al debate, y a la horizontalidad  transversal, frente a la cultura política  dominante, tradicional y de posiciones excluyentes.



-         La politización de las personas cambia de forma:  clics en vez de carteles,  al fin y al cabo activando acciones en uno u otro sentido, y  facilitando acciones más globales, antes imposibles en extensión dialéctica, numérica y geográfica.

-         Los temas en sí mismos no son tecnológicos, sino de cultura y sociedad.  Las redes se han convertido en un poderoso sensor social de temas y preocupaciones. La política podría, por esta vía, acercarse a los problemas de la ciudadanía, y encontrar el pálpito social en un flujo digital veloz, breve y efímero,  signo de los tiempos que corren. Por supuesto, esto debería de ser complementado con otras prácticas de razonamiento, reflexión y organización quizás más adecuados.



Al fin y al cabo, la política formal actual es incapaz de adecuarse a las necesidades cambiantes del mundo y de la ciudadanía, y estos nuevos medios pueden ser la manera de dar respuesta a una generación de ciudadanos desengañados de la política y decepcionados por ella. En realidad, las personas no “pasan” de la política, sino de los políticos, que no es lo mismo.

Esta nueva vía digital sería para los políticos la manera de conectar con la ciudadanía, más allá de las elecciones cada cuatro años, recuperando para las ciudadanos un poco de ilusión y fe, mediante una participación activa. Esto mismo es muy necesario para ellos, en una época de descrédito, desesperanza y sufrimiento colectivo, superando el miedo y el individualismo, gracias al sentimiento  colectividad.

Estos nuevos movimientos son fuertes socialmente, y multitudinarios, y no parece que puedan ni deban ser desdeñados por la clase política. Sin esperar a las siguientes elecciones para pedirles el voto, tras un movido mandato, porque puede que no ya no encuentren a  gente desinformada.

La política debe aceptar la inteligencia de las gentes, utilizando el “crowdsourcing” social  como fuente de análisis hacia soluciones diferentes. Y su instrumento tradicional,los partidos, debe evolucionar hacia espacios de “coworking” político, junto con otros protagonistas alternativos.

Si la política formal desprecia e ignora la actual denuncia de su supuesta incapacidad para hacer propuestas, perderá la oportunidad  de revitalizarse. La innovación no es sólo aplicable en la ciencia y  tecnología,  es necesaria también en las ciencias sociales, humanas y políticas, y más aun en estos  tiempos que corren.


jueves, 30 de noviembre de 2023

Dios, el diablo y la razón de Estado.





◇◇◇


¤ Dios, el diablo y la razón de Estado.


La Razón de Estado es un concepto de la ciencia política empleado como una justificación que eximiría sl Estado de respetar los límites de la ética: la razón de Estado estima lícito un mal menor si con ello se evita un mal mayor; y entiende como bien mayor a proteger la propia continuidad del Estado,
en términos actuales,
la evitación de una amenaza existencial. 

La ausencia de límites al poder, pues por razón de Estado puede ser conveniente eludirlos o suprimirlos, sitúa al concepto entre los argumentos que defienden el principio de soberanía estatal (el soberano no reconoce ningún superior) e incluso el absolutismo (el gobernante absoluto no está sujeto ni siquiera a las leyes que se ha dado a sí mismo).

(Wikipedia)



《 La Razón de Estado es el Principio
de legalidad que se atribuye el Estado y que éste ejerce en casos excepcionales, recurriendo a medidas extraordinarias que se hallan más allá, o están al margen, de la legalidad comúnmente admitida.

El procedimiento concreto de actuación se somete al secreto y se argumenta aduciendo el interés supremo del Estado.

Las teorías que defienden la razón de Estado provienen del S. XVII y se refieren inicialmente a la actuación política del cardenal Richelieu, que subordina la religión a la política, pero el descubridor del concepto es Maquiavelo, que en El Príncipe y en los Discursos, atribuye al Estado la misma dignidad que la religión o la ley, pudiendo por ello no estar sometido a ellas y guiarse por razones exclusivamente propias.

La constitución de los estados democráticos, que sitúa la soberanía en el mismo ciudadano, quita fuerza a la argumentación, y plantea la cuestión del sometimiento del poder a la legalidad vigente y a la ética.

Locke dio el nombre de prerrogativa a la facultad del Estado de actuar "sin contar con la prescripción de la ley y, a veces, incluso contra ella", aunque siempre "con vistas al bien público". 》

(Enciclopedia Herder)

☆☆☆

Lo que tienen en común Dios, el Diablo y la Razón de Estado lo expuso muy bien Milton en su libro "Paradise Lost", 1667, por boca de du simulado Satán y por la suya propia.

Tiene que ver con el originar o el tolerar el sufrimento de la Humanidad, con la falsa excusa de una supuesta necesidad de orden superior.

☆☆☆

" Y aunque me apiado de vuestra inofensiva inocencia—y tened por cierto que en verdad me compadezco de vosotros—, una justa razón de conveniencia general, el honor y el mando, que la venganza ensanchará con la conquista de este Mundo nuevo, me obligan a hacer esto que, a pesar de hallarme condenado, me repugna llevar a cabo."

De esta manera justificó Satán en la "necesidad"—pretexto de los tiranos—su diabólico proyecto.

Desde el elevado sitio en que se posa en aquel Árbol, desciende sobre la alegre manada de cuadrúpedos, y para estar más cerca de su presa toma el aspecto de uno o de otro, según conviene a su propósito de observar, pasando inadvertido, lo más que pueda de las acciones o de las palabras de Adán y Eva.

A su alrededor ronda, ahora como león con ojos centelleantes, luego convertido en tigre, lo mismo que cuando esta fiera ve dos cervatillos jugando en un lindero y quiere hacerlos sus víctimas, y se acuesta, y se levanta, y cambia a menudo de puesto como si eligiera el punto desde donde apoderarse de los dos al mismo tiempo, cada uno asido en una garra."

(John Milton, "El Paraiso Perdido", Libro IV, 1667)



Cada cual puede reflexionar para sacar sus propias conclusiones al respecto.

Vale.

☆☆☆



martes, 23 de enero de 2018

Mayores, Pensiones y Valores.



▪Tristes citas.

"Los ancianos viven demasiado y son un riesgo para la economía global."

"El sistema de pensiones no es sostenible."

"La vida laboral debe alargarse hasta los 70 años o más."

"Que hagan fondos privados de pensiones."

"Se vacía la caja de pensiones."

"Cobran pensión más años de los que trabajan."

"Los Presupuestos Generales del Estado no son para pagar pensiones."

                           o0o

▪Soneto con estrambote.

Los ancianos merecían
un respeto
y las gentes no eran 'cosas' productivas,
y con pocas distracciones
deportivas,
se llevaba el corazón bajo
el coleto.

Ahora es todo cosa
de careto,
'las pensiones hacen gentes
inactivas',
'la medicina las mantiene
operativas',
'perviven sin trabajar...¡merecen
veto!'

¡Alto el carro! ¿Habeis perdido
la memoria?
El dinero...¿No lo dieron a
la banca?
El presupuesto...¿Es una caja o
una noria?

Permitimos echar todo a
la barranca,
ya tomamos por café hasta
la achicoria,
¿comeremos 'Soylent Green'?,
¡menuda tranca!

El mercado usa el dinero, y
lo apalanca.
Los jóvenes desesperan,
sin  trabajo.
A los viejos los entierran,
bien abajo.

@fga51

                             o0o

* Nota:

'Soylent Green' es el título de una película de 1973, basada en una novela  de 1966.

En ella se describe una sociedad distópica en el New York de 2022, entonces lejano, hoy tan próximo.
En un mundo sin flora ni fauna, las autoridades culpan al cambio climático para esclavizar a la población y alimentarla con unas galletas proteínicas a base de algas, llamadas 'Soylent Green'.

La gente, desesperada, recurría al suicidio y la eutanasia, recomendados y asistidos por el Estado y el Gobierno.
El 'acto final' se producía entre bellos paisajes y especies ya extinguidas, todo proyectado con música relajante.
El destino de los cadáveres era 'top secret'.

Al final, se descubre que las galletas 'Soylent Green' se elaboraban con los restos humanos y a escala industrial.
Como se dice, con pavor, al final de la película: 'Soylent Green is People!'.
Humanos alimentándose de humanos.

La película es muy recomendable, y a pesar de las décadas transcurridas, bastante aplicable a la actualidad, en sentido real o metafórico.
Véanla y formen Uds. su propia opinión.
Para empezar, una consulta a Wikipedia puede valer:

https://en.m.wikipedia.org/wiki/Soylent_Green


miércoles, 12 de julio de 2017

De eruditos a expertos: Reflexiones culturales de una época.



Voy directo al 'grano'.

•'Erudito' es el que sabe muchísimo de una materia. Esto, antes tenía un sentido loable, aunque con una cierta connotación de 'ratón de bibioteca'. Ahora apenas se usa, y a veces se usa con sentido burlesco o cínico-sarcástico, con retranca hacia lo antiguo, hacia el 'sabio'.
Estamos en una época de 'expertos'. Se valora la utilidad económico-pragmática, no tanto el saber.
Hoy en día se valora el ser 'experto' en algo que sirva para ganar dinero.

•En la escritura literaria (en sentido general, no estrictamente novelística):
- Estilo es la forma de escribir de cada uno: coloquial, formal, etc.
- La estructura se refiere a la obra escrita, a su tipo, y a su lógica interna: académica, periodística, lineal, cíclica, atípica, novelística, ensayo, narración corta, relato, memorias, biografías, tesis, etc.

•El fin último de la filosofía es la verdad, el fin o sentido de la vida.
La filosofía puede convencer, pero no es comprobable. Es conceptual y subjetiva, no demostrable.

•El fin último de la ciencia es el conocimiento objetivo, empírico y demostrable del funcionamiento de la naturaleza. A la naturaleza no se le puede convencer, solo conocer mediante el método científico.

•Las llamadas ciencias eclesiásticas lo son en una forma de hablar, por así decir. Más adecuado sería llamarlas 'religiones comparadas' o similar. Estudian el ámbito sociológico, psicológico, mitológico, etc. de las diferentes religiones.
Pertenecen al ámbito de las ciencias sociales y humanas, pero suelen estudiarse en universidades de la Iglesia, en el ámbito teológico.
La teología no sé lo que es: estudia al Supremo Hacedor y sus verdades reveladas, poco que ver con la ciencia o la razón.
Pero Él es incognoscible, así que...silencio.

•La moda: en estos tiempos a todo se le llama ingeniería y ciencia porque está bien visto y suena mejor.

•Las únicas filosofías que actualmente generan sentido son tres:
1. La lógica matemática.
2. La filosofía del lenguaje.
3. La filosofía moral: la Ética.

•El siglo XXI va a requerir de la humanidad nuevas 'éticas'.

•No hay dos culturas, sino una: ciencias y humanidades.

•Los cientificos suelen gustar de la filosofía, pero no de la filosofía de la ciencia. Prefieren la Historia de la Ciencia.

•Los filósofos tienen dos posturas:
-Rivalizar con la ciencia, (van listos).
-Seguir de cerca a la ciencia y a la realidad, (lo hacen algunos).

•No es lo mismo creer que saber o conocer.

•A la humanidad se le puede engañar (sofistas), a la naturaleza no (fraude científico).

•El ámbito académico puede llegar a ser asfixiante y cerrado, en vez de innovador y creativo:
- El erudito pertenece al ámbito académico.
- Para enseñar hay que saber mucho, ser humilde y tener empatía.

•Saber historia de la filosofía no es ser filósofo, para eso hay que crear un propio sentido de la vida que sirva a los demás.

•La tecnología genera progreso o desgracia. Es ciencia aplicada y tiene connotaciones ético-sociales. Se mueve en un 'terreno movedizo'.

•El lenguaje es la herramienta de los literatos y filósofos. Es creativo.

•La matemática es el lenguaje de la ciencia. Es demostrativo y exacto, cuando se aplica a la propia matemática. Aplicada a la ciencia, suele aplicarse a 'modelos' de la naturaleza o de la sociedad, y deja de garantizar exactitud, no por su 'culpa', sino por culpa del modelo.

• La economía no es una ciencia, ni natural ni exacta, sino ideología sociopolítica aplicada a la generación, reparto y disfrute de bienestar.
En ella, el uso de las matemáticas en modelos, paradigmas y algoritmos, no es sino un vano intento de darle un aura de exactitud científica e indiscutibilidad de las que carece.

•La matemática es una creación humana, no de la naturaleza.

•Las ciencias se pueden clasificar en:
-Ciencias exactas.
-Ciencias de la naturaleza. 
-Ciencias médicas o de la salud.
-Ciencias sociales.
-Ciencias humanas.

•Las pseudociencias no son ciencias, son saberes 'ocultos', esotéricos, o simples falsedades.

•Las humanidades, clásicas o no, como la filosofía, filología, literatura, historia, arqueología, etnología, antropología, mitología, etc, no son ciencias, ni falta que les hace. Como humanos que somos, tienen valor  por sí mismas.

•La teología trata de verdades reveladas. Cuestiones de fe. Constituye una moral, o morales. A no confundir con la filosofía moral, que es la ética, y se basa en la razón o razones.

•Los Derechos Humanos deben conformar una ética universal, pero aún no es así.

•La interpretación de los hechos relativos al microcosmos del mundo cuántico y al macrocosmos del universo dará este siglo mucho de qué hablar a filósofos, teólogos y científicos.

•Los avances de las biociencias, las biotecnologías, las neurociencias, la robótica, la inteligencia artificial, la realidad virtual y el cambio climático generarán problemas éticos inexistentes hasta el presente y de difícil arreglo, entre ciencia, tecnología, filosofía y teología, economía y política.
Intervendrán los gobiernos, asesorados por comités éticos compuestos por 'expertos' (no por 'eruditos').
Todo ello presenta un interesante pero serio panorama, y se apunta a que por ahí vaya el 'progreso' de la humanidad, pero creando más desigualdades. Y esta vez son de vida o muerte, literalmente hablando, para cada individuo según su nivel de renta.

•Insisto: solo una apuesta decidida  por los Derechos Humanos nos puede 'sacar' de este laberinto de progreso, poder y alta velocidad de cambio en que se encuentra la Humanidad (y las otras especies).

•Lo de irse de la Tierra a otros planetas se dice fácil, pero ¿cómo se trasladarían hasta no sé dónde 7.000 millones de personas? ¿quiénes si no, y con qué criterios?

•Seamos serios, y recordemos:

"Y fueme peor, pues no mejora su estado quien cambia solo de lugar y no de vida y costumbres."
(Francisco de Quevedo, final de 'El Buscón, 1626)

Pues eso: a la Humanidad le pasa igual, salvo a unos poquitos que manejan el 'cotarro'.

•Nuestra especie humana es única, pero poco recomendable y de poco fiar.

Y las reclamaciones, ya se sabe: al 'Maestro Armero'.


sábado, 1 de julio de 2017

Desigualdad provocará este lance.





Cosas que no se pagan con dinero:
existen, nadie niega su existencia,
y los muchos progresos de la ciencia,
en la prensa aparecen y me entero.

"La 'Parca' iguala a todos, majadero",
era hasta ahora una común creencia,
y justo recibida la sentencia,
más vida se desea: verdadero.

La ciencia hace posible otra variante,
la inmortalidad está ya al alcance
de las 'buenas carteras': adelante.

Los pobres nunca tienen buen balance,
de ricos es caballería andante:
desigualdad provocará este lance.




lunes, 1 de diciembre de 2014

40 tesis.





 

1.- El mal es el ejercicio del poder de manera intencional para dañar físicamente, herir psicológicamente, destruir mortalmente, y cometer crímenes contra la humanidad. Quien no tiene empatía es psicópata. El mero no sufrir o no hacer sufrir no es el bien. El bien es lo que da sentido a la vida. Lo injusto es que unas personas tengan más medios para evitar sufrir y desarrollar más plenamente sus capacidades que otras. El ser humano mortal no puede ser feliz, pero puede evitar sufrir, puede estar contento, y puede dar un sentido a su vida. Sufrir y sentir dolor no es lo mismo, aunque coincidan con frecuencia.
2.- Los valores e ideologías están condicionados por la época y el lugar, y legitiman la estructura sociopolítica de poder que emana de cada infraestructura económico-productiva.
3.- La coherencia hace sufrir. La incoherencia entre valores y acciones genera disonancia cognitiva, y cada persona la intenta eliminar cambiando su actitud, o la del otro, o su actitud respecto del otro.
4.- La libertad, la racionalidad, y la responsabilidad humanas están limitadas por la biología, la genética, los valores del entorno en que se ha educado y socializado, y su voluntad.
5.- La racionalidad humana reside en el pensamiento, posible mediante el lenguaje que también la limita. El pensamiento no es lógico, por efecto de las emociones. Pensamiento y emociones se generan y residen en el cerebro. El razonamiento lógico debe seguir ciertas reglas. El razonamiento lógico exacto constituye la matemática.
6.- El cerebro es el órgano corporal en el que se genera el Yo-mente, el pensamiento, y la memoria, que hacen del ser humano un animal consciente y pensante, constituido por las mismas partículas elementales del universo surgido o creado mediante el Big Bang hace unos 13800 millones de años. La muerte nos priva de la vida consciente e inconsciente, para pasar a la nada o a lo eterno desconocido.
7.- El pensamiento científico es demostrativo y trata de saber de la forma más exacta posible las leyes que rigen el funcionamiento de la naturaleza. Es un saber limitado que tiene los límites de lo humano, y admite y requiere revisiones cada vez mejores, o más exactas y completas, de sus conclusiones y leyes naturales.
8.- El pensamiento filosófico  es narrativo en sus argumentos y proposiciones conclusivas. Sus narraciones pueden tener razón suficiente para convencer o influir.
9.- Las culturas radican en los valores e ideologías que legitiman las estructuras sociales y de poder emanadas de cada infraestructura productiva y económica en cada época y lugar.
10.- El derecho natural es el sentir instintivo y común, aunque no escrito, de la mayoría de la humanidad respecto de lo que cada ser humano debe o no debe hacer. Ha sido evolutivo y es una base ética de mínimos, no suficiente para la vida en sociedad.
11.- El derecho positivo son las leyes escritas vigentes en cada sociedad. Su base es la desconfianza en el correcto comportamiento social humano. Establecido por las personas que detentan el poder político-social y económico, no garantiza la justicia. Lo legal no siempre es lo justo, y viceversa.
12.- Un principio ético de primer orden obliga a  desobedecer las leyes de derecho positivo cuando no son justas y son contrarias al derecho natural. La obediencia acrítica lleva a la injusticia, y en el extremo a cometer crímenes contra la humanidad. Los procesos sociales que conducen al mal son:
· Dar un pequeño mal paso sin pensarlo mucho.
· Deshumanización de los otros.
· Desindividualización del ser.
. Difuminación de la responsabilidad personal.
· Obediencia ciega a la autoridad.
· Conformidad acrítica a las normas del grupo.
· Tolerancia neutral al mal a través de la pasividad o la indiferencia.
13.- Los Derechos Humanos se han declarado, reconocido y garantizado por evolución del derecho natural y del derecho positivo hasta llegar a constituir una ética universal que sigue evolucionando por generaciones sucesivas de dichos derechos. Los Derechos Humanos son el derecho natural universal positivizado en cada época histórica, social, y económica.
14.- Las especies animales no humanas viven en el presente, sin pasado ni futuro, y como no son racionales actúan por puro instinto, no son ni libres ni responsables, es decir, no son moralmente ni buenas ni malas.
15.- El género humano era una especie más de la naturaleza. Su propia debilidad le hizo evolucionar hacia la racionalidad y la cooperación mediante el desarrollo cerebral y lingüístico. Ya no es una especie más. Somos seres desajustados con la naturaleza, con conciencia propia, de los demás y del universo, y memoria histórica y biográfica. Contenemos en nosotros mismos una mezcla de bondad y maldad de la que somos a la vez referencia y referente, llenos de luces y sombras.  Se diría que somos “pobres gentes”, aunque nos hemos vuelto “importantes o especiales”, pero “poco recomendables” y de “poco fiar”, para la propia especie y para las otras especies del planeta, y para la naturaleza. Las personas tienen capacidad para actuar de manera tierna o cruel, cuidadosa o indiferente, creativa o destructiva. Depende de la disposición interior de cada persona, de la situación externa, y de las amplias influencias del sistema donde reside el poder que crea la situación, con su trasfondo económico, político, y cultural.
16.- Las cosas tienen valor y precio. Las personas tienen dignidad. Por eso, cosificar a las personas es deshumanizarlas. Perder la individualidad y responsabilidad personal en un grupo también es una desindividuación deshumanizadora.
17.- El perdón debe merecerse, pero puede ser “gratuito” y liberador.
18.- En la vida vamos ganando cualidades, relaciones y cosas para luego ir perdiendo todo ello. La muerte es algo vitalmente progresivo. Con la muerte definitiva lo perdemos todo.
19.- De la misma forma que no hay animismo en la naturaleza, no hay maniqueísmo, es decir, el bien y el mal no existen separadamente. El ser humano no es pura mecánica fisiológica, ni tampoco un ser dual dotado de cuerpo y alma. El cerebro crea la consciencia corporal, racional y emocional. Somos capaces de realizar actos buenos y malos. Una extraña mezcla limitada, finita y mortal, pero dotada de voluntad y discernimiento.
20.- La igualdad no es la equidad. La igualdad sería dar a todos lo mismo. La equidad sería dar a cada uno lo que precisa para que todos tuviésemos las mismas posibilidades. Todos somos diferentes y cada uno de nosotros es único.
21.- La corporalidad, la emocionalidad y el lenguaje-pensamiento humano interactúan entre sí.
22.- El pensamiento es lenguaje. Al utilizar un idioma u otro cambiamos, si no el fondo, sí la forma de pensar (por ejemplo, en alemán la palabra “schuld” significa tanto culpa como deuda).
23.- La cultura es también la forma en que un grupo humano afronta la vida para sobrevivir.
24.- Los valores-ideología, la estructura socio-política, y la infraestructura económico-productiva interactúan entre sí.
25.- La libertad sin regulaciones hace de cualquier lugar una selva en la que rige la ley del más fuerte.
26.- Creer no es lo mismo que saber (y viceversa).
27.- La utilidad no debe de ser criterio prioritario del saber, la bondad o la justicia.
28.- La macroeconomía implica ideologías. La microeconomía implica contabilidades.
29.- La urbanidad, la formación, y la educación son conceptos diferentes.
30.- La responsabilidad implica la libertad de poder elegir.
31.- El “Big Brother” controlaba acciones. Los “Big Data” lo controlan todo, incluso opiniones, deseos e ideas. Todo sirve para un “Big Deal”. La sociedad de clases digital y de mercado margina a quienes no tienen capacidad de consumo, y a sus disidentes críticos. Cosifica a las personas en función de su utilidad económica.
32.- SPQR (no el de la Roma clásica): Saber, Poder, Querer, Realizar.
La S de Sentir no figura en las siglas porque está omnipresente.
La D de Decir no está. Puede o no existir, pero es poco fiable.
Lo que se dice y no se hace origina incoherencia y disonancia cognitiva, y el  incumplimiento de una promesa genera sufrimiento y rencor.
33.- Ni se debe ni conviene realizar todo lo que el saber científico-tecnológico hace posible. El criterio de lucidez para discernirlo es la ética.
34- Cada persona puede tener su propio criterio racional de utilidad. El criterio de utilidad económica de máximo beneficio es un criterio neoliberal de mercado. No es el único racional, ni mucho menos, y ciertamente no es el más ético. El dinero es un valor más entre otros, no el único criterio de utilidad racional.
35.- El lenguaje-pensamiento humano es creativo. Abre o cierra posibilidades poderosas. Por eso se requiere lucidez, discernimiento y método para distinguir entre la realidad y la abstracción, las afirmaciones y los juicios de valor, lo verdadero y lo falso, lo demostrativo y lo narrativo.
36.- La realidad es lo que existe o ha existido. Dicha existencia requiere ser evidente, mostrable o demostrable, para poder afirmar que es cierta y verdadera o falsa.
La abstracción puede ser o no ser admitida como real, cierta y verdadera, pero no es mostrable. Puede ser demostrable. Si su narrativa no es demostrable requiere convencer con razón suficiente para ser admitida y tenida por cierta y verdadera, pero no se puede saber si es real. Lo real puede ser material o inmaterial, pero no meramente ilusorio o fantasioso.
37.- Haber sido, ser, poder ser, querer ser, deber ser, y llegar a ser son conceptos diferentes, no conviene confundirlos.

38.- La elección para un cargo da el poder, no la razón. El poder y la razón son conceptos diferentes.

39.- Lo bueno y lo justo parecen un dilema, pero no lo son. Lo bueno es un fin subjetivo, mientras que lo justo es un deber y un tipo peculiar de bien objetivo que obliga a todos y cada uno.

40.- Actualmente el ser humano puede alterar la evolución de su propia especie, y la de otras. Que lo haga o no es una cuestión de ética y de conveniencia.
 
 
 
 
 

 

miércoles, 29 de octubre de 2014

Dos cuestiones sin respuesta.





Hay dos cuestiones fundamentales que no puede contestar la ciencia.

La primera cuestión es por qué hay algo en vez de nada. Es decir, no cómo ni cuándo, sino por qué surgió y existe el Universo.
 
Esta cuestión no es respondible por la filosofía, o sea, por la razón humana. Su respuesta está fuera de nuestra realidad alcanzable y observable.
La respuesta viene necesariamente de una creencia religiosa, por tanto asunto de fe, o una declaración agnóstica, como el azar. Pero no lo sabemos, ni lo podemos saber.
La segunda cuestión es qué es bueno, y por qué es mejor lo bueno que lo malo.
Una respuesta objetiva a esta segunda cuestión, lejos de ser evidente, es inexistente fuera de una moral religiosa. Puede ser deducida de la propia naturaleza humana, por lo cual no es objetiva, sino función de la corporalidad, la emocionalidad, y la razón-pensamiento-lenguaje humanos.
La respuesta no religiosa y subjetiva a esta cuestión es objeto de la filosofía moral, o ética, por tanto fruto de la razón humana.
La ética humana universal son los Derechos Humanos. Dichos Derechos Humanos precisan de garantías para ser derechos, y no meras declaraciones, lo que los convierte en valores.
La única respuesta válida es la aceptación universal de la dignidad humana de todos y cada uno de los seres humanos por igual, y el universal deseo de ser felices y evitar el sufrimiento.
Kant definió la Ilustración como el fin de la culpable minoría de edad de la Humanidad. Pero sin Dios, sin religiones, sin mitologías, el ser humano queda atrapado en su biología por las leyes de la naturaleza, las cuales podemos conocer mediante la ciencia y la razón, ejercicio del cerebro humano, pero con los límites de una realidad observable discutiblemente objetiva.
Según la razón, venimos de la nada por azar: somos fruto de la genética, las circunstancias y la voluntad, y volvemos a la nada. Las creencias religiosas permiten responder a la cuestión de modo diferente. Son fruto de nuestros imaginarios personales y colectivos, no demostrables, pero impregnan nuestras culturas.
No es lo mismo creer que saber. Aunque lo que podamos saber sea limitado y revisable.
 
 



 

jueves, 22 de mayo de 2014

La paradójica contradicción entre el poder y la seguridad.



 

El poder, como reza la conocida frase, es malo; por tanto, renuncio al poder, no del todo, pero sí hasta donde me es posible. Un amigo me protege. Es poderoso, y por tanto es malo.  Por eso le desprecio, le odio y, sin embargo, tengo que tenderle la mano. Soy débil, porque quiero ser bueno, por eso mi amigo malo tiene poder sobre mí. Condeno lo que él hace como poderoso, pero tiemblo ante la posibilidad de que se derrumbe. Porque si se derrumba mi protector, como sería justo, porque es malo, caeré yo también, que soy bueno.

(Peter Schmid)
 
 

En el mundo actual hay un debate abierto acerca de si la globalización es compatible con la justicia, o si el estado del bienestar es compatible con la eficacia económica. Muchos pensadores liberales de la última hornada consideran que el sistema de derechos humanos es contradictorio porque para implantarse exige un Estado intervencionista y poderoso, que era precisamente de lo que quería librarnos el sistema de derechos humanos. Es fácil ver lo que arriesgamos en estos debates.
(J.A. Marina)
 
 

miércoles, 19 de febrero de 2014

La Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano.





El 26 de agosto de 1789, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa, es proclamado un documento fundamental de la Revolución Francesa para establecer los derechos personales y colectivos como universales:  la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, documento precursor de “los Derechos Humanos”. Marca el fin del Antiguo Régimen y el principio de una nueva era, inspirada por el espíritu del filósofo inglés del siglo XVII John Locke y por otras declaraciones americanas y la Declaración de Independencia americana de 1776. Se arrincona al absolutismo y los derechos feudales son abolidos, para desesperación de los privilegiados, o sea de los aristócratas, y la posibilidad de recuperarlos es nula.

La Declaración de Independencia americana, había estado precedida de un “Bill of Rights” británica, lista de derechos, también inspirada en los escritos del filósofo inglés Locke (1632-1704), escrita y redactada por Lores y por Comunes para reivindicar y afirmar sus antiguos derechos y libertades.

En América, los colonos se alarman. Consideran que el Parlamento Británico viene atribuyéndose un poder propio para obligar al pueblo norteamericano por medio de leyes o pretextos diversos con la intención de conseguir una renta y establecer contribuciones y gabelas exigibles en las colonias; que se han mantenido ejércitos permanentes en épocas de paz; que los colonos deban ser trasladados a Inglaterra para ser juzgados allí; además de la promulgación de tres leyes impolíticas, injustas, crueles,  inconstitucionales,  muy peligrosas y destructoras de los derechos americanos. Por lo tanto, el pueblo de las Colonias Inglesas de Norteamérica proclama 10 artículos en los que se contemplan sus derechos y libertades indiscutibles el 14 de octubre de 1774 (Declaración y Resoluciones del Primer Congreso Continental).

Más tarde, el 12 de junio de 1776 se declaran los Derechos de Virginia como fundamento de su gobierno. Seguirá en el 1780 la Declaración de Derechos de Massachusetts, pasando a las Primeras Enmiendas a la Constitución de los Estados Unidos el 3 de noviembre de 1791.

Desde el mes de junio de 1789, se constituyen en Francia grupos que debían elaborar y redactar un proyecto de declaración de los derechos de cada francés que servirá de preámbulo a la Constitución.

El texto elegido fue redactado por el grupo del arzobispo de Burdeos, Champion de Cicé. Esta declaración se titulaba” Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano”.

El artículo 1º habla de libertad y de igualdad: los hombres nacen libres e iguales en derechos, “nacen” y no son”, como ciertas transcripciones defectuosas y erróneas dejan a veces entender. El principio de libertad contemplado en el art. 4º se encuentra estrechamente unido con la propiedad, art.17.

Esta declaración se adoptó el 26 de agosto de 1789. Necesitó únicamente 16 artículos, pero algunos minutos antes de que fuese declarada definitiva, se añadió el artículo 17: “Siendo la propiedad un derecho inviolable y sagrado, nadie puede ser privado de ella”, lo cual fue transcrito en medio de centenares de… “suspiros de alivio”…desapercibidos y silenciosos.

Más adelante, el 24 de junio de 1793, se proclama una siguiente declaración francesa de 35 artículos.

Mientras que en las declaraciones americanas sólo se dedican algunas líneas a los derechos del hombre para justificar una situación dada, por el contrario esta declaración francesa de 1789 va dirigida a todos los hombres enumerando los derechos naturales e imprescriptibles del hombre: libertad, propiedad, seguridad y resistencia a la opresión; frente a los americanos: vida, libertad y búsqueda de la felicidad.

La que promulgó la Asamblea Nacional francesa es la más conocida e influyente de todas las Declaraciones, la de 1789, cuyo texto  fue incorporado como preámbulo a la Constitución francesa de 1791.

Los principios de esta declaración de 1789 son de inspiración burguesa, pero aún así, las intenciones van más allá, y se puede considerar como precursora de La Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU en 1948.

(Basado en un trabajo de N.B.)




 

sábado, 21 de diciembre de 2013

Mayores.



Hace no demasiado tiempo, recordarán Uds la “boutade” del ministro de finanzas de Japón que pidió a los ancianos nipones un acto supremo de patriotismo: que aceleren su muerte para evitar gastos innecesarios a la sanidad pública. Lo dijo muy claramente: “Que se den prisa y se mueran…Yo me despertaría sintiéndome mal si sé que el tratamiento está pagado por el Gobierno”. Insólita sinceridad la del  ministro, a la sazón uno de los políticos más ricos de Japón, pidiendo el suicidio en masa como remedio para aliviar la crisis; pero insólita no solo por lo inhabitual de decir estas cosas en público, que tantos otros ya habrían pensado, sino por haberlo dicho a la provecta edad de 72 años. Incluso en Japón se ofendieron y el tipo zanjó el asunto pidiendo disculpas por sus “declaraciones inapropiadas” (sic).

Aunque meditando sobre el tema nuevamente al fin y al cabo no resulta disparatado intentar desembarazarse de los viejos cuando estás anegado de codicia. El capitalismo es un sistema que se basa en la rentabilidad independientemente de las necesidades de las personas. Éstas se convierten en un medio más y cuando alguien no es productivo, aunque haya trabajado toda su vida aportando recursos a la sociedad, es lógico que desaparezca como unidad de coste, por improductivo. Hace unos meses, un poco antes de las declaraciones del citado ministro japonés, el Fondo Monetario Internacional elaboró un informe pidiendo que se bajaran las pensiones por “el riesgo de que la gente viva más de lo esperado”. Esto no ocasionó ningún escándalo, como lo del ministrillo japonés, porque cada vez nos suena más esta cantinela de que vivir más tiempo de lo debido es todo un problema.
Durante décadas se trabajó para que las personas vivieran más y mejor, pero ahora la crisis sugiere que dicha política sanitaria, asistencial, educativa, ha resultado contraproducente desde el punto de vista económico. En unos pocos años se calcula que en los países desarrollados se vivirá dos años más y eso preocupa al FMI y a muchos gobiernos que actúan como su alargada sombra sobre la economía real, es decir, contra los intereses reales de sus ciudadanos. Y no paran de intentarlo sin disfraz, con la piel de lobo, que al fin y al cabo ser auténticos les sale muy barato.

Pero puede haber otras fórmulas igualmente efectivas: trabajar más años, congelar leyes como la de Dependencia, privatizar la sanidad pública aunque haya que incluir los beneficios, imponer el repago del euro por receta para limar el consumo de medicinas, laminar competencias de las Comunidades Autónomas que tanto estorban la gestión del desaguisado, etc. Recordemos que la posibilidad de empeorar la expectativa de vida es algo factible, como ya demostró la política de Margaret Thatcher en el Reino Unido.
En el FMI se sabe que España , junto con Japón, es uno de los países donde la gente vive más años. El Gobierno está dispuesto a aplicar, obediente, las recetas propuestas de recortes por el despiadado organismo internacional a través de “los hombres de negro” de Bruselas. Lo cierto es que vienen a por los viejos con la disculpa de que hay que dar salida a los jóvenes. Y para ayudarles (…) y la subida del IVA en lontananza, en lugar de bajarlo y gravar las transacciones especulativas financieras que aliviarían las consecuencias de tanto regalo público a las instituciones financieras peor gestionadas, (…).

Es un grave error asociar solamente la vejez o la juventud con la edad como también lo es asociar la sabiduría a la edad. No se es más sabio por ser anciano pero está claro que existen jóvenes ancianos (...), y ancianos jóvenes de los cuales puedes aprender muchísimo. Todo menos apartarles para que no molesten y el ojalá que se mueran.

(Gabriel Otalora, Objetivo: los viejos, Deia, lunes 16 de diciembre de 2013).