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lunes, 10 de septiembre de 2018

Baudelaire y Sartre: Liberarse del rostro humano y la mirada del otro.



Lo que Baudelaire llamó "Liberarse del rostro humano" (aunque fuese, como él  decía, para estar 'unos ratos a solas'), parece coincidente con lo que después Sartre llamaría "La mirada del otro", que a veces resultaría ser 'el infierno' en la tierra, según él.

Leer el poema de Baudelaire relativo a este tema, es siempre un descanso, anímico al menos.

Se llama 'À une heure du matin." , es decir 'A la una de la mañana.'


A la una de la mañana.

¡Solo por fin! Ya no se oye más que el rodar de algunos coches rezagados y derrengados. Por unas horas hemos de poseer el silencio, si no el reposo. ¡Por fin desapareció la tiranía del rostro humano, y ya sólo por mí sufriré!

¡Por fin! Ya se me consiente descansar en un baño de tinieblas. Lo primero, doble vuelta al cerrojo. Me parece que esta vuelta de llave ha de aumentar mi soledad y fortalecer las barricadas que me separan actualmente del mundo.

¡Vida horrible! ¡Ciudad horrible! Recapitulemos el día: ver a varios hombres de letras, uno de los cuales me preguntó si se puede ir a Rusia por vía de tierra -sin duda tomaba por isla a Rusia-; disputar generosamente con el director de una revista, que, a cada objeción, contestaba: «Este es el partido de los hombres honrados»; lo cual implica que los demás periódicos están redactados por bribones; saludar a unas veinte personas, quince de ellas desconocidas; repartir apretones de manos, en igual proporción, sin haber tomado la precaución de comprar unos guantes; subir, para matar el tiempo, durante un chaparrón, a casa de cierta corsetera, que me rogó que le dibujara un traje de Venustre; hacer la rosca al director de un teatro, para que, al despedirme, me diga: «Quizá lo acierte dirigiéndose a Z…; es, de todos mis autores, el más pesado, el más tonto y el más célebre; con él podría usted conseguir algo. Háblele, y allá veremos»; alabarme -¿por qué?- de varias acciones feas que jamás cometí y negar cobardemente algunas otras fechorías que llevó a cabo con gozo, delito de fanfarronería, crimen de respetos humanos; negar a un amigo cierto favor fácil y dar una recomendación por escrito a un tunante cabal. ¡Uf! ¿Se acabó?

Descontento de todos, descontento de mí, quisiera rescatarme y cobrar un poco de orgullo en el silencio y en la soledad de la noche. Almas de los que amé, almas de los que canté, fortalecedme, sostenedme, alejad de mí la mentira y los vahos corruptores del mundo; y vos, Señor, Dios mío, concededme la gracia de producir algunos versos buenos, que a mí mismo me prueben que no soy el último de los hombres, que no soy inferior a los que desprecio.

(Charles Baudelaire)


Versión original

À une heure du matin

Charles Baudelaire

Enfin ! seul ! On n’entend plus que le roulement de quelques fiacres attardés et éreintés. Pendant quelques heures, nous posséderons le silence, sinon le repos. Enfin ! la tyrannie de la face humaine a disparu, et je ne souffrirai plus que par moi-même.
Enfin ! il m’est donc permis de me délasser dans un bain de ténèbres !

D’abord, un double tour à la serrure. Il me semble que ce tour de clef augmentera ma solitude et fortifiera les barricades qui me séparent actuellement du monde.
Horrible vie ! Horrible ville !

Récapitulons la journée : avoir vu plusieurs hommes de lettres, dont l’un m’a demandé si l’on pouvait aller en Russie par voie de terre (il prenait sans doute la Russie pour une île) ; avoir disputé généreusement contre le directeur d’une revue, qui à chaque objection répondait : « — C’est ici le parti des honnêtes gens, » ce qui implique que tous les autres journaux sont rédigés par des coquins ; avoir salué une vingtaine de personnes, dont quinze me sont inconnues ; avoir distribué des poignées de main dans la même proportion, et cela sans avoir pris la précaution d’acheter des gants ; être monté pour tuer le temps, pendant une averse, chez une sauteuse qui m’a prié de lui dessiner un costume de Vénustre ; avoir fait ma cour à un directeur de théâtre, qui m’a dit en me congédiant : « — Vous feriez peut-être bien de vous adresser à Z… ; c’est le plus lourd, le plus sot et le plus célèbre de tous mes auteurs, avec lui vous pourriez peut-être aboutir à quelque chose. Voyez-le, et puis nous verrons ; » m’être vanté (pourquoi ?) de plusieurs vilaines actions que je n’ai jamais commises, et avoir lâchement nié quelques autres méfaits que j’ai accomplis avec joie, délit de fanfaronnade, crime de respect humain ; avoir refusé à un ami un service facile, et donné une recommandation écrite à un parfait drôle ; ouf ! est-ce bien fini ?

Mécontent de tous et mécontent de moi, je voudrais bien me racheter et m’enorgueillir un peu dans le silence et la solitude de la nuit. Âmes de ceux que j’ai aimés, âmes de ceux que j’ai chantés, fortifiez-moi, soutenez-moi, éloignez de moi le mensonge et les vapeurs corruptrices du monde, et vous, Seigneur mon Dieu ! accordez-moi la grâce de produire quelques beaux vers qui me prouvent à moi-même que je ne suis pas le dernier des hommes, que je ne suis pas inférieur à ceux que je méprise !

(Charles Baudelaire,
Petits poèmes en prose, 1869)


martes, 4 de septiembre de 2018

Sócrates y la muerte.



“What is this? Are you weeping? Don’t you know that from the moment I was born death was already assigned to me by nature?”

"¿Qué es esto? ¿Estais llorando? ¿No sabeis que desde el momento en que nací ya me estaba asignada la muerte por naturaleza?"

Τὶ τοῦτο; ἤ ἄρτι δακρύετε; οὐ γὰρ πάλαι ἴστε ὅτι ὅτουπερ ἐγενόμην κατεψηφισμένος ἦν μου ὑπὸ τῆς φυσέως ὁ θάνατος;

(Xenophon, 'Socrates')


jueves, 23 de agosto de 2018

Sobre el vivir al día.



Según los clásicos 
y en citas literarias :

▪Gnom. Vat.160

“Biôn used to say that [we have] two teachers for death: the time before we were born and sleep.”

"Bión solía decir que tenemos dos maestros para la muerte: el tiempo anterior a haber nacido y el dormir."

Βίων ἔλεγε δύο διδασκαλίας θανάτου εἶναι, τόν τε πρὸ τοῦ γενέσθαι χρόνον καὶ τὸν ὕπνον.


▪Gnom. Vat. 446

“Plato said that sleep was a short-lived death but death was a long-lived sleep.”

"Platón dijo que dormir era una muerte de breve vida, pero la muerte un dormir   de larga duración."

῾Ο αὐτὸς ἔφησε τὸν μὲν ὕπνον ὀλιγοχρόνιον θάνατον, τὸν δὲ θάνατον πολυχρόνιον ὕπνον.


▪Solon, fr. 18

“I grow old, always learning many things.”

"Envejezco, siempre aprendiendo muchas cosas."

γηράσκω δ’ αἰεὶ πολλὰ διδασκόμενος·


▪Sophocles, fr. 65

“No one loves living as much as a man growing old”

"Nadie ama a la vida tanto como un hombre que envejece."

τοῦ ζῆν γὰρ οὐδεὶς ὡς ὁ γηράσκων ἐρᾷ


▪On Timon, D. L. 9.12

“Antigonos says that Timon was fond of drinking; and, whenever he had free time from philosophizing, he wrote poems”

"Antígono dice que Timón era propenso a la bebida; y, en tanto y cuanto el filosofar le dejaba tiempo libre, escribió pormas."

Ἦν δέ, φησὶν ὁ Ἀντίγονος, καὶ φιλοπότης καὶ ἀπὸ τῶν φιλοσόφων εἰ σχολάζοι ποιήματα συνέγραφε


▪Cicero, de Senectute

“Every age is burdensome to those who have no means of living well and happily”

"Todas las épocas de la vida son una carga para aquellos que no tienen medios para vivir bien y felizmente."

Quibus enim nihil est in ipsis opis ad bene beateque vivendum


▪Plato, Critias 108d

“I need to do this already, I can’t procrastinate anymore!”

"Necesito hacer esto ya, no puedo dejarlo para mañana más veces."

τοῦτ᾿ οὖν αὐτὸ ἤδη δραστέον, καὶ μελλητέον οὐδὲν ἔτι.


▪Achilles Tatius, Leucippe and Clitophon 18

“For when beauty, wealth and sex converge upon you, you better not sit or procrastinate!”

"En cuanto la belleza, la riqueza y el sexo converjan en ti, mejor que no te sientes y lo dejes para mañana."

κάλλος γὰρ καὶ πλοῦτος καὶ ἔρως εἰ συνῆλθον ἐπὶ σέ, οὐχ ἕδρας οὐδὲ ἀναβολῆς


▪Seneca, Moral Epistles 76.3-5

“You must learn as long as you are ignorant—if we may trust the proverb, as long as you live. And nothing is more fit to the present than this: as long as you live you must learn how to live. Nevertheless, there is still something which I teach there. You ask, what may I teach? That an old man must learn too.”

"Debes aprender puesto que eres ignorante; si confiamos en el proverbio,  durante toda tu vida. Y nada es más adecuado al presente que esto: mientras vivas debes aprender cómo vivir. De todos modos, todavía hay algo que allí enseño. Preguntas, ¿qué puedo enseñar? Que un viejo también debe aprender."

Tamdiu discendum est, quamdiu nescias; si proverbio credimus, quamdiu vivas. Nec ulli hoc rei magis convenit quam huic: tamdiu discendum est, quemadmodum vivas, quamdiu vivas. Ego tamen illic aliquid et doceo. Quaeris, quid doceam? Etiam seni esse discendum.


▪Martial, 5.58

“Postumus, you always say that you will live tomorrow, tomorrow!
But that ‘tomorrow’ of yours – when does it ever come?
How far off is that ‘tomorrow’! Where is it, or where should it be sought?
Does it lie hidden among the Parthians, or the Armenians?
That ‘tomorrow’ is as old as Priam or Nestor.
For how much can ‘tomorrow’ be purchased?
You will live tomorrow, you say?
Postumus, even living today is too late;
he is the wise man, who lived yesterday.“

"Póstumo, ¡siempre dices que vivirás mañana, mañana!
Pero ese 'mañana' tuyo, ¿cuándo llegará?
¡Qué lejano es ese mañana! ¿Cuándo o dónde será visto?
¿Yace escondido entre los Partos o los Armenios?
Ese 'mañana' es tan viejo como Príamo o Néstor.
¿Por cuánto puede 'mañana' ser comprado?
¿Dices que vivirás mañana? Póstumo,
incluso vivir hoy es demasiado tarde;
hombre sabio es quien vivió ayer."

Cras te uicturum, cras dicis, Postume, semper:
dic mihi, craas istud, Postume, quando uenit?
Quam longe cras istud! ubi est? aut unde petendum?
Numquid apud Parthos Armeniosque latet?
Iam cras istud habet Priami uel Nestoris annos. 5
Cras istud quanti, dic mihi, possit emi?
Cras uiues? Hodie iam uiuere, Postume, serum est:
ille sapit quisquis, Postume, uixit heri.

o0o

“Puedes pensar
en la muerte
como
trágica interrupción
de tu vida...
o ver la vida
como
una interrupción
de una eternidad
de no-existencia
personal
y
tomarla
como
una breve
oportunidad
de
observar
e
interactuar
con
el mundo
vivo
y
sorprendente
que
nos rodea”

(Allison Arieff,  NYT)


viernes, 10 de agosto de 2018

Elegía estival.




Madrastra es la Natura, 
pues acierta

opciones mil
y todas con buen seso,

mas idos de su mano
sin un beso,

tras indigna vejez
morir concierta.


La Muerte es natural
y cosa cierta,

incierto es el momento
del deceso.

Valor humano hay,
muy pese a eso,

en el Sentido
que el vivir despierta.


Con rigores aflige
el crudo invierno,

la canícula
en tórrido verano,

y pocos temen ya
al mítico infierno.


Tras Ser,
sigue la Nada,
de antemano.

El No-Existir Eterno,
¿es tal vez tierno?

Sueño de sombra en noche
de verano.

☆☆☆

Alargar esa deuda es
necio y vano,

al moroso concede
la demora,

mas la debe pagar, 
en día y hora.


Compromiso inconsciente 
no se añora,

pues naciendo empiezas
a adeudarlo,

con la vida es el modo 
de pagarlo.


Llega el punto final,
hay que dejarlo.

A plazos, vas sufriendo
lentamente.

Mejor en un instante,
suavemente.

@fga51



martes, 31 de julio de 2018

La vejez según Sófocles.



“Quien no haciendo caso
del comedimiento
desea vivir
más de lo que le corresponde,
es evidente,
en mi opinión,
que tras una locura anda.
Porque
los días,
cuando ya se cuentan por muchos, atraen muchas cosas
que están más cerca
del dolor;
mientras que no podrás ya
ver dónde están
los gozos
cuando se ha pasado
del tiempo debido”

“El no haber nacido
triunfa
sobre cualquier razón.
Pero
ya que se ha venido a la luz,
lo que en segundo lugar es mejor,
con mucho,
es volver
cuanto antes
allí de donde se viene.
Porque,
cuando se deja atrás la juventud
con sus irreflexivas locuras,
¿qué pena se escapa por entero?
¿cuál de los sufrimientos no está presente?
Envidia, querellas, discordia,
luchas y muertes,
y cae después en el lote,
como última,
la despreciable,
endeble,
insociable,
desagradable
vejez,
donde
vienen a parar
todos los males”.

(Sófocles, 'Antígona', Coro)


martes, 17 de abril de 2018

Immanuel Kant ~ ¿Qué es la Ilustración?




Immanuel  Kant.

Respuesta a la pregunta:
¿Qué es la Ilustración?

La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad. Él mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la ilustración. La mayoría de los hombres, a pesar de que la naturaleza los ha librado desde tiempo atrás de conducción ajena (naturaliter maiorennes), permanecen con gusto bajo ella a lo largo de la vida, debido a la pereza y la cobardía. Por eso les es muy fácil a los otros erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un pastor que reemplaza mi conciencia moral, un médico que juzga acerca de mi dieta, y así sucesivamente, no necesitaré del propio esfuerzo. Con sólo poder pagar, no tengo necesidad de pensar: otro tomará mi puesto en tan fastidiosa tarea. Como la mayoría de los hombres (y entre ellos la totalidad del bello sexo) tienen por muy peligroso el paso a la mayoría de edad, fuera de ser penoso, aquellos tutores ya se han cuidado muy amablemente de tomar sobre sí semejante superintendencia. Después de haber atontado sus reses domesticadas, de modo que estas pacíficas criaturas no osan dar un solo paso fuera de las andaderas en que están metidas, les mostraron el riesgo que las amenaza si intentan marchar solas. Lo cierto es que ese riesgo no es tan grande, pues después de algunas caídas habrían aprendido a caminar; pero los ejemplos de esos accidentes por lo común producen timidez y espanto, y alejan todo ulterior intento de rehacer semejante experiencia.
Por tanto, a cada hombre individual le es difícil salir de la minoría de edad, casi convertida en naturaleza suya; inclusive, le ha cobrado afición. Por el momento es realmente incapaz de servirse del propio entendimiento, porque jamás se le deja hacer dicho ensayo. Los grillos que atan a la persistente minoría de edad están dados por reglamentos y fórmulas: instrumentos mecánicos de un uso racional, o mejor de un abuso de sus dotes naturales. Por no estar habituado a los movimientos libres, quien se desprenda de esos grillos quizá diera un inseguro salto por encima de alguna estrechísima zanja. Por eso, sólo son pocos los que, por esfuerzo del propio espíritu, logran salir de la minoría de edad y andar, sin embargo, con seguro paso.
Pero, en cambio, es posible que el público se ilustre a sí mismo, siempre que se le deje en libertad; incluso, casi es inevitable. En efecto, siempre se encontrarán algunos hombres que piensen por sí mismos, hasta entre los tutores instituidos por la confusa masa. Ellos, después de haber rechazado el yugo de la minoría de edad, ensancharán el espíritu de una estimación racional del propio valor y de la vocación que todo hombre tiene: la de pensar por sí mismo. Notemos en particular que con anterioridad los tutores habían puesto al público bajo ese yugo, estando después obligados a someterse al mismo. Tal cosa ocurre cuando algunos, por sí mismos incapaces de toda ilustración, los incitan a la sublevación: tan dañoso es inculcar prejuicios, ya que ellos terminan por vengarse de los que han sido sus autores o propagadores. Luego, el público puede alcanzar ilustración sólo lentamente. Quizá por una revolución sea posible producir la caída del despotismo personal o de alguna opresión interesada y ambiciosa; pero jamás se logrará por este camino la verdadera reforma del modo de pensar, sino que surgirán nuevos prejuicios que, como los antiguos, servirán de andaderas para la mayor parte de la masa, privada de pensamiento.
Sin embargo, para esa ilustración sólo se exige libertad y, por cierto, la más inofensiva de todas las que llevan tal nombre, a saber, la libertad de hacer un uso público de la propia razón, en cualquier dominio. Pero oigo exclamar por doquier: ¡no razones! El oficial dice: ¡no razones, adiéstrate! El financista: ¡no razones y paga! El pastor: ¡no razones, ten fe! (Un único señor dice en el mundo: ¡razonad todo lo que queráis y sobre lo que queráis, pero obedeced!) Por todos lados, pues, encontramos limitaciones de la libertad. Pero ¿cuál de ellas impide la ilustración y cuáles, por el contrario, la fomentan? He aquí mi respuesta: el uso público de la razón siempre debe ser libre, y es el único que puede producir la ilustración de los hombres. El uso privado, en cambio, ha de ser con frecuencia severamente limitado, sin que se obstaculice de un modo particular el progreso de la ilustración. Entiendo por uso público de la propia razón el que alguien hace de ella, en cuanto docto, y ante la totalidad del público del mundo de lectores. Llamo uso privado al empleo de la razón que se le permite al hombre dentro de un puesto civil o de una función que se le confía. Ahora bien, en muchas ocupaciones concernientes al interés de la comunidad son necesarios ciertos mecanismos, por medio de los cuales algunos de sus miembros se tienen que comportar de modo meramente pasivo, para que, mediante cierta unanimidad artificial, el gobierno los dirija hacia fines públicos, o al menos, para que se limite la destrucción de los mismos. Como es natural, en este caso no es permitido razonar, sino que se necesita obedecer. Pero en cuanto a esta parte de la máquina, se la considera miembro de una comunidad íntegra o, incluso, de la sociedad cosmopolita; en cuanto se la estima en su calidad de docto que, mediante escritos, se dirige a un público en sentido propio, puede razonar sobre todo, sin que por ello padezcan las ocupaciones que en parte le son asignadas en cuanto miembro pasivo. Así, por ejemplo, sería muy peligroso si un oficial, que debe obedecer al superior, se pusiera a argumentar en voz alta, estando de servicio, acerca de la conveniencia o inutilidad de la orden recibida. Tiene que obedecer. Pero no se le puede prohibir con justicia hacer observaciones, en cuanto docto, acerca de los defectos del servicio militar y presentarlas ante el juicio del público. El ciudadano no se puede negar a pagar los impuestos que le son asignados, tanto que una censura impertinente a esa carga, en el momento que deba pagarla, puede ser castigada por escandalosa (pues podría ocasionar resistencias generales). Pero, sin embargo, no actuará en contra del deber de un ciudadano si, como docto, manifiesta públicamente sus ideas acerca de la inconveniencia o injusticia de tales impuestos. De la misma manera, un sacerdote está obligado a enseñar a sus catecúmenos y a su comunidad según el símbolo de la Iglesia a que sirve, puesto que ha sido admitido en ella con esa condición. Pero, como docto, tiene plena libertad, y hasta la misión, de comunicar al público sus ideas —cuidadosamente examinadas y bien intencionadas— acerca de los defectos de ese símbolo; es decir, debe exponer al público las proposiciones relativas a un mejoramiento de las instituciones, referidas a la religión y a la Iglesia. En esto no hay nada que pueda provocar en él escrúpulos de conciencia. Presentará lo que enseña en virtud de su función —en tanto conductor de la Iglesia— como algo que no ha de enseñar con arbitraria libertad, y según sus propias opiniones, porque se ha comprometido a predicar de acuerdo con prescripciones y en nombre de una autoridad ajena. Dirá: nuestra Iglesia enseña esto o aquello, para lo cual se sirve de determinados argumentos. En tal ocasión deducirá todo lo que es útil para su comunidad de proposiciones a las que él mismo no se sometería con plena convicción; pero se ha comprometido a exponerlas, porque no es absolutamente imposible que en ellas se oculte cierta verdad que, al menos, no es en todos los casos contraria a la religión íntima. Si no creyese esto último, no podría conservar su función sin sentir los reproches de su conciencia moral, y tendría que renunciar. Luego el uso que un predicador hace de su razón ante la comunidad es meramente privado, puesto que dicha comunidad sólo constituye una reunión familiar, por amplia que sea. Con respecto a la misma, el sacerdote no es libre, ni tampoco debe serlo, puesto que ejecuta una orden que le es extraña. Como docto, en cambio, que habla mediante escritos al público, propiamente dicho, es decir, al mundo, el sacerdote gozará, dentro del uso público de su razón, de una ilimitada libertad para servirse de la misma y, de ese modo, para hablar en nombre propio. En efecto, pretender que los tutores del pueblo (en cuestiones espirituales) sean también menores de edad, constituye un absurdo capaz de desembocar en la eternización de la insensatez.
Pero una sociedad eclesiástica tal, un sínodo semejante de la Iglesia, es decir, una classis de reverendos (como la llaman los holandeses) ¿no podría acaso comprometerse y jurar sobre algún símbolo invariable que llevaría así a una incesante y suprema tutela sobre cada uno de sus miembros y, mediante ellos, sobre el pueblo? ¿De ese modo no lograría eternizarse? Digo que es absolutamente imposible. Semejante contrato, que excluiría para siempre toda ulterior ilustración del género humano es, en sí mismo, sin más nulo e inexistente, aunque fuera confirmado por el poder supremo, el congreso y los más solemnes tratados de paz. Una época no se puede obligar ni juramentar para poner a la siguiente en la condición de que le sea imposible ampliar sus conocimientos (sobre todo los muy urgentes), purificarlos de errores y, en general, promover la ilustración. Sería un crimen contra la naturaleza humana, cuya destinación originaria consiste, justamente, en ese progresar. La posteridad está plenamente justificada para rechazar aquellos decretos, aceptados de modo incompetente y criminal. La piedra de toque de todo lo que se puede decidir como ley para un pueblo yace en esta cuestión: ¿un pueblo podría imponerse a sí mismo semejante ley? Eso podría ocurrir si por así decirlo, tuviese la esperanza de alcanzar, en corto y determinado tiempo, una ley mejor, capaz de introducir cierta ordenación. Pero, al mismo tiempo, cada ciudadano, principalmente los sacerdotes, en calidad de doctos, debieran tener libertad de llevar sus observaciones públicamente, es decir, por escrito, acerca de los defectos de la actual institución. Mientras tanto —hasta que la intelección de la cualidad de estos asuntos se hubiese extendido lo suficiente y estuviese confirmada, de tal modo que el acuerdo de su voces (aunque no la de todos) pudiera elevar ante el trono una propuesta para proteger las comunidades que se habían unido en una dirección modificada de la religión, según los conceptos propios de una comprensión más ilustrada, sin impedir que los que quieran permanecer fieles a la antigua lo hagan así— mientras tanto, pues, perduraría el orden establecido. Pero constituye algo absolutamente prohibido unirse por una constitución religiosa inconmovible, que públicamente no debe ser puesta en duda por nadie, aunque más no fuese durante lo que dura la vida de un hombre, y que aniquila y torna infecundo un período del progreso de la humanidad hacia su perfeccionamiento, tornándose, incluso, nociva para la posteridad. Un hombre, con respecto a su propia persona y por cierto tiempo, puede dilatar la adquisición de una ilustración que está obligado a poseer; pero renunciar a ella, con relación a la propia persona, y con mayor razón aún con referencia a la posteridad, significa violar y pisotear los sagrados derechos de la humanidad. Pero lo que un pueblo no puede decidir por sí mismo, menos lo podrá hacer un monarca en nombre del mismo. En efecto, su autoridad legisladora se debe a que reúne en la suya la voluntad de todo el pueblo. Si el monarca se inquieta para que cualquier verdadero o presunto perfeccionamiento se concilie con el orden civil, podrá permitir que los súbditos hagan por sí mismos lo que consideran necesario para la salvación de sus almas. Se trata de algo que no le concierne; en cambio, le importará mucho evitar que unos a los otros se impidan con violencia trabajar, con toda la capacidad de que son capaces, por la determinación y fomento de dicha salvación. Inclusive se agravaría su majestad si se mezclase en estas cosas, sometiendo a inspección gubernamental los escritos con que los súbditos tratan de exponer sus pensamientos con pureza, salvo que lo hiciera convencido del propio y supremo dictamen intelectual —con lo cual se prestaría al reproche Caesar non est supra grammaticos— o que rebajara su poder supremo lo suficiente como para amparar dentro del Estado el despotismo clerical de algunos tiranos, ejercido sobre los restantes súbditos.
Luego, si se nos preguntara ¿vivimos ahora en una época ilustrada? responderíamos que no, pero sí en una época de ilustración. Todavía falta mucho para que la totalidad de los hombres, en su actual condición, sean capaces o estén en posición de servirse bien y con seguridad del propio entendimiento, sin acudir a extraña conducción. Sin embargo, ahora tienen el campo abierto para trabajar libremente por el logro de esa meta, y los obstáculos para una ilustración general, o para la salida de una culpable minoría de edad, son cada vez menores. Ya tenemos claros indicios de ello. Desde este punto de vista, nuestro tiempo es la época de la ilustración o “el siglo de Federico”.
Un príncipe que no encuentra indigno de sí declarar que sostiene como deber no prescribir nada a los hombres en cuestiones de religión, sino que los deja en plena libertad y que, por tanto, rechaza al altivo nombre de tolerancia, es un príncipe ilustrado, y merece que el mundo y la posteridad lo ensalce con agradecimiento. Al menos desde el gobierno, fue el primero en sacar al género humano de la minoría de edad, dejando a cada uno en libertad para que se sirva de la propia razón en todo lo que concierne a cuestiones de conciencia moral. Bajo él, dignísimos clérigos —sin perjuicio de sus deberes profesionales— pueden someter al mundo, en su calidad de doctos, libre y públicamente, los juicios y opiniones que en ciertos puntos se apartan del símbolo aceptado. Tal libertad es aún mayor entre los que no están limitados por algún deber profesional. Este espíritu de libertad se extiende también exteriormente, alcanzando incluso los lugares en que debe luchar contra los obstáculos externos de un gobierno que equivoca sus obligaciones. Tal circunstancia constituye un claro ejemplo para este último, pues tratándose de la libertad, no debe haber la menor preocupación por la paz exterior y la solidaridad de la comunidad. Los hombres salen gradualmente del estado de rusticidad por propio trabajo, siempre que no se trate de mantenerlos artificiosamente en esa condición.
He puesto el punto principal de la ilustración —es decir, del hecho por el cual el hombre sale de una minoría de edad de la que es culpable— en la cuestión religiosa, porque para las artes y las ciencias los que dominan no tienen ningún interés en representar el papel de tutores de sus súbditos. Además, la minoría de edad en cuestiones religiosas es la que ofrece mayor peligro: también es la más deshonrosa. Pero el modo de pensar de un jefe de Estado que favorece esa libertad llega todavía más lejos y comprende que, en lo referente a la legislación, no es peligroso permitir que los súbditos hagan un uso público de la propia razón y expongan públicamente al mundo los pensamientos relativos a una concepción más perfecta de esa legislación, la que puede incluir una franca crítica a la existente. También en esto damos un brillante ejemplo, pues ningún monarca se anticipó al que nosotros honramos.
Pero sólo alguien que por estar ilustrado no teme las sombras y, al mismo tiempo, dispone de un ejército numeroso y disciplinado, que les garantiza a los ciudadanos una paz interior, sólo él podrá decir algo que no es lícito en un Estado libre: ¡razonad tanto como queráis y sobre lo que queráis, pero obedeced! Se muestra aquí una extraña y no esperada marcha de las cosas humanas; pero si la contemplamos en la amplitud de su trayectoria, todo es en ella paradójico. Un mayor grado de libertad civil parecería ventajoso para la libertad del espíritu del pueblo y, sin embargo, le fija límites infranqueables. Un grado menor, en cambio, le procura espacio para la extensión de todos sus poderes. Una vez que la Naturaleza, bajo esta dura cáscara, ha desarrollado la semilla que cuida con extrema ternura, es decir, la inclinación y disposición al libre pensamiento, ese hecho repercute gradualmente sobre el modo de sentir del pueblo (con lo cual éste va siendo poco a poco más capaz de una libertad de obrar) y hasta en los principios de gobierno, que encuentra como provechoso tratar al hombre conforme a su dignidad, puesto que es algo más que una máquina.

(Immanuel Kant)





jueves, 29 de marzo de 2018

Verdad, Razón, Realidad y Observación.









"La mayoría de la gente repite muchas cosas que no son verdad"

"Egia ez direnik gauza asko jendearen gehiengoak errepikatzen du"

“The majority of people repeat many things which are not true”

λέγεται μὲν δὴ καὶ ἄλλα οὐκ ἀληθῆ παρὰ τοῖς πολλοῖ 

~ Pausanias

o0o

Definir la realidad no es tarea fácil, 
y ni siquiera sé si es del todo posible para nosotros, los humanos. 
Nuestra consciencia 
es temporal y limitada.
Las cosas son como son, 
pero 
no como parecen ser, 
y los humanos tenemos 
sesgos cognitivos.

No me refiero a la definición del diccionario de la RAE. 
Tampoco es cuestión 
de retrotraerse hasta Platón 
para 'refrescar' su 
'Mito de la Caverna' 
una vez más, 
pero sigue siendo de interés 
todo aquello de las ideas, 
las sombras, 
la 'realidad' exterior, 
el emisario 
que debe contar la 
realidad 
a los que quedan 
cautivos 
dentro
del oscuro antro.

Oímos referencias a la 
Realidad 
como sinónimo de 
Verdad 
o de Razón. 
No lo es en absoluto.
Quien afirma 
'Eso no es verdad', 
puede no creer 
que alguien le está diciendo 
lo contrario de lo que piensa 
con intención de engañarle. Probablemente 
quiera decir que 
'No tienes razón', 
o bien 
que lo que le dices 
'No se ajusta a la realidad'. 
Problemas del lenguaje, 
o del mal lenguaje. 
Esas afirmaciones 
no son 
ni remotamente 
iguales. 
Una implicaría la acusación de 
Mentir, 
la otra la de 
Razonar Mal,
y la tercera la de estar 
Mal Informado, 
por desinformación 
o bien por 
descuido o negligencia, 
lo que 
en cualquier caso 
es 
'Hablar por hablar', 
sin ajustarse 
a lo 
supuestamente 
real, 
a la realidad 
que por su 
actitud 
conoce 
o dice conocer.

El problema 
radica en 
poder saber 
qué es 
la realidad 
o cómo es 
la realidad. 
Y eso puede no ser 
cosa fácil.
¿Hay una sola? 
¿Hay varias?
¿De qué tipo? 
¿Comprobable u opinable? 
¿Objetiva o subjetiva? 
¿Especulativa? 
¿Ideológica? 
¿Empírica? 
¿Ética, moral o religiosa? 
¿Filosófica? 
¿Científica? 
etc.
Cada caso plantea un problema 
muy distinto, 
radicalmente distinto, 
distinto de raíz.

Efectivamente, 
podríamos simplificar la cuestión clasificando los 
'Tipos de Afirmación' 
en dos:

a) Sobre la naturaleza, 
más o menos 
observables 
y comprobables.

b) Sobre especulaciones 
ideológicas (no financieras), 
ni observables 
ni comprobables, 
pero sí 
consensuables, 
discutibles, 
razonadas 
y razonables.

Y luego está 
el Observador, 
cada 
observador 
u observadores, 
personas 
o cosas, 
con sus propias 
características 
biológicas, 
o tecnológicas, 
o de ambas clases, 
y sus propias 
limitaciones, 
igualmente 
biológicas, 
tecnológicas, 
o de ambos tipos. 

Nada ni nadie 
es ilimitado, 
omnisciente, 
omnipresente, 
eterno, 
total 
y absolutamente 
exacto. 
Salvo 
Dios, 
para los creyentes 
que tienen 
Fe, 
no certeza. 
Y las Matemáticas, 
para todos 
los humanos. 

Aunque 
no son ilimitadas 
ni omni-nada, 
podrían serlo, 
salvo 
por el hecho de ser 
creación humana 
y para 
uso humano, 
en Ciencias 
y Tecnología, 
principalmente. 
Pero 
son Exactas, 
aunque 
No 
Naturales, 
o precisamente 
por no serlo.
Hay una parte de ellas 
que se nos 'escapan', 
p.e. 
los Algoritmos 
y la Inteligencia Artificial.
En el caso de 
los Algoritmos 
porque 
su exactitud 
se limita 
al modelo y características 
de quien lo creó, 
y puede ser
exacto 
pero no cierto.
Y la Inteligencia Artificial 
porque 
al ir ligada a 
ordenadores, 
robots, 
máquinas y sistemas, 
no conocemos 
sus límites, 
que los tienen, 
ni sus ventajas 
e inconvenientes 
para nosotros 
los humanos, 
el planeta 
y el cosmos. 
Si superan 
a su creador 
humano
el riesgo y peligro 
es inimaginable, 
de extinción. 
La criatura 
podría aniquilar 
a su creador 
o condicionar 
su Evolución.

Es aún 
tema de debate, 
no es sólo 
cuestión de conocimiento
(como casi todo),
pero 
en esto es 
como para 
echarse a temblar 
dadas 
las características 
de los seres humanos.
Las matemáticas 
suelen ser 
'mal utilizadas',
para dar 
un falso aspecto científico 
e indiscutible
a cosas y saberes 
que no lo son,
porque 
tienen premisas 
ideológicas, 
sociales y  políticas, 
pueden ser 
muy diferentes 
en sus condiciones, 
y se les da 
un baño científico 
para que 
parezcan 
ciencias, 
con lenguajes 
oscuros, 
y la gente 
les coja miedo, 
no entienda, 
crea que son 
cosa de expertos, 
se retraiga 
y no discuta. 
Es el muy usado 
y poco cierto:  
'No hay otro remedio'...
'No cabe otra salida'...
Naturalmente, 
falta añadir:
'...Que nos guste y convenga 
a los poderosos, ricos y gobernantes. Así que a vosotros 
os toca ser sumisos, 
porque 
no vais a poder 
cambiar el sistema."

Volviendo a los 
Tipos de Afirmacion:

1.- Las afirmaciones relativas al Funcionamiento de la Naturaleza, 
la realidad natural y objetiva, 
es susceptible 
de pruebas empíricas 
y cálculos matemáticos, 
todas ellas 
repetibles y comprobables. 
Pueden ser  
verdaderas o falsas, 
certeras y exactas 
o erróneas. 
Reales o irreales. 
No son intuitivas, 
ni razonables. 
Aunque puedan ser 
discutibles, 
requieren 
comprobación empírica. 
Si la realidad 
no confirma 
la teoría, 
observación 
o afirmación, 
éstas son 
erróneas 
y deben ser 
corregidas 
o descartadas.
Con ellas se debe seguir un 
Método, 
como p.e. 
el Método Científico. 
No se acepta 
el Principio de Autoridad.  
La intuición puede ayudar, 
pero luego 
hay que probar 
y analizar la certeza 
y conveniencia 
antes 
de aceptar 
y utilizar.

2.- Las afirmaciones relativas a especulaciones con ideas: 
filosóficas, 
religiosas, 
sociales, 
políticas, 
incluso económicas, 
no son demostrables 
empíricamente. 
Pueden ser 
discutidas 
porque son 
discutibles, 
razonables si son razonadas, 
útiles o convenientes 
si son aceptadas, 
buenas o malas 
segun qué criterio 
ético o de filosofía moral 
que se siga 
o aplique. 
No son 
verdaderas o falsas, 
reales o irreales. 
Pueden ser 
aceptables o inaceptables, convenientes o inconvenientes. 
Según 
para 
quién o quiénes. 
Para entendernos, 
son algo así como 
tener que distinguir o diferenciar 
lo legal de lo justo, 
que no son lo mismo. 
Incluso el concepto de 
'justo' 
es difícil 
de concretar.
Además, 
en ellas existe 
el Principio de Autoridad. 
O de Mayoría. 
Ambos son contrarias 
al criterio de realidad, 
razón, 
verdad. 
La mayoría, 
o la autoridad, 
pueden otorgar el poder y la legalidad, pero no la razón, 
ni la realidad, 
ni la justicia. 
El poder no es la razón, 
la razón es otra cosa, 
como la verdad 
o la  realidad. 
En este àmbito, 
hay incluso 
verdades o criterios consensuados. Pueden incluso 
cambiar a lo largo del tiempo, 
salvo aquello que es 
básico y permanente 
en la naturaleza humana, 
y aún así, 
con dudas, 
porque también es discutible. 
Estamos en el ámbito 
de lo posible y conveniente, 
de la cultura, 
del entorno familiar y social, 
de los sentimientos y emociones, 
de lo ético y moral, 
del bien y del mal, 
del mal menor, 
de los instintos, 
de lo genético y epigenético, 
del cerebro, 
de la consciencia, 
del bien comun, etc.

Un Parlamento 
o un Dictador 
pueden decidir algo injusto. 
Y un ciudadano 
puede tener razón. 
En Ciencia 
bastaría 
una sóla demostración 
de error o faldedad, 
para que una vez conocido 
y admitido el hecho, 
toda una teoría quede 
derrumbada, 
eliminada, 
arrinconada....
rechazada para siempre 
y en todo el mundo. 
La Ciencia está globalizada.

Por simplificar 
y para entender mejor:

• El objetivo de la Ciencia 
o las ciencias
es 
'Conocer cómo funciona la Naturaleza', en su sentido más amplio: microscópico, 
macroscópico, 
cuántico, 
clásico, 
relativista, 
cósmico, 
materia inerte o viva, 
consciente o no, 
energía o energías, 
luz,
etc. 
Desde los cuantones 
o partículas elementales 
hasta el 
Universo, 
con el Homo Sapiens por ahí, 
'en medio', 
pero 
sin Principio Antrópico. 
Es un ámbito de 
realidades puras 
o polifacéticas, 
verdaderas 
o erróneas y corregibles, 
donde el conocimiento 
no es adjetivable 
como bueno o malo, 
aunque sea 
priorizable, 
sino como 
verdadero o falso, 
mejor dicho 
erróneo,
o como real e irreal, 
pero no como inconveniente, 
inútil, 
etc. 

La Naturaleza es como es, 
y no quiere ni necesita 
nuestra opinión, 
aunque 
nos permita 
ir conociéndola poco a poco, 
y utilizar el saber 
o conocimiento adquirido 
en nuestro propio favor, 
o en nuestra contra, 
dadas nuestras limitaciones 
y que formamos parte 
de ella (la Naturaleza) 
con nuestra propia 
naturaleza humana.

Por otro lado, 
el Lenguaje humano es Creativo, 
crea sus propias 'realidades' 
para luego creer en ellas, 
someterse a ellas. 
Todo porque no soportamos 
la incertidumbre, 
no soportamos 
decir que no sabemos 
y seguir viviendo 
mientras podamos. 
Queremos seguridades
a cualquier precio, 
y si no las tenemos 
nos las inventamos.

Debemos aprender a soportar 
la incertidumbre, 
es parte 
de la vida y de la muerte. 
El lenguaje 
mal utilizado 
produce 
graves equívocos 
y falsos mitos.

En resumen: 
tenemos consciencia, 
podemos saber cosas, 
nos interesa el Universo, 
pero no parece que esto 
cree en el Universo 
ningún sentido de reciprocidad 
en cuanto a interés por nosotros. 
La relación 
humanos-universo 
no es biunívoca 
ni recíproca.
¿Por qué y para qué somos 
animales conscientes? 
¿Dios, albur, azar? 
No sabemos. 
Podemos creer. 
Pero no parece 
que la Madre Naturaleza 
se preocupe por nosotros. 
Nos ignora. 
Más que madre, 
actúa con nosotros 
como una madrasta mala 
de los cuentos infantiles. 
Claro que nosotros no somos 
unos 'angelitos', 
precisamente.


• El objetivo de la Filosofía 
y el pensamiento especulativo 
en general 
es buscar 
o dar 
un Sentido a la Vida Humana 
o a alguna de sus facetas. 
Dado que 
el 'sentido de la vida' 
es 'per se' 
algo personal y discutible, 
esto puede ser 
muy útil o no, 
pero no caben calificaciones de 'verdad o error', 
menos aún 
de Verdad con mayúscula.
Es discutible, 
no sujeto a prueba, 
y puede ser 
bueno o malo 
por ser obra humana, 
útil o inútil, 
conveniente o inconveniente, 
sujeto a ética y moral, 
a su vez discutibles, 
pero 
no real o irreal.
Es obra y creación 
humana 
y de nuestra razón y consciencia, 
y de los instintos naturales. 
Pero nuestro pensamiento 
no produce obras 
ni leyes de la Naturaleza, 
como mucho, 
las descubre. 
En algunos casos 
pueden ser 
malos, 
inútiles, 
inconvenientes, 
hasta crueles. 
Pero 
ni reales ni irreales 
(¡las acciones sí!), 
ni verdaderos ni falsos. 
En casos evidentes, 
también se pueden rechazar 
por erróneos, 
en realidad sería más correcto decir rechazables 
o desagradables, 
porque nos 
desagradan, 
por instinto 
o por cultura. 
O admitirlos 
por que nos agradan 
por esos mismos motivos. 
Recurrir a la razón, 
sin pruebas, 
es problemático.
Y pasar 
del pensamiento a la acción 
es ya 'harina de otro costal' 
por razones 
legales, 
éticas, 
culturales, 
sociales, 
usos y costumbres, 
y otras muchas más. 
Terreno sumamente complicado, arriesgado y movedizo. 
Claro está, 
existe o debería existir, 
libertad de pensamiento 
y expresión. 
Pero 
no de cualquier acción 
que pueda perjudicar 
al prójimo.

Desgraciadamente, 
el desarrollo de la técnica 
es mucho más rápido 
que el desarrollo de la ética, 
por lo cual 
hay que 'tentarse la ropa' 
cuando oímos hablar 
de las excelencias 
del Progreso.

Antes de continuar, 
quisiera dejar constancia 
de que no creo en la existencia 
de dos culturas, 
las llamadas Ciencias o Letras. 
Sólo hay una Cultura 
compuesta 
de Ciencias y Letras. 
Quien tenga 
graves carencias 
en una de ellas, 
no puede ser considerado 
como una persona culta, 
por sabia que sea. 
No está completa, 
no puede opinar 
acertadamente 
sobre muchas cosas. 
Es la antigua diferencia 
entre especialistas 
y generalistas. 
Para temas graves 
de Bien Común, 
no confío en los Expertos 
dejados a su criterio. 
Sólos, 
suelen ser peligrosos, 
cuando hace falta 
Criterio.

Evidentemente, 
no es lo mismo 
saber que creer. 
Entre 
Ciencia y Filosofía 
la diferencia 
no es sólo de lenguaje 
o de método, 
sino que también tienen 
diferentes fines. 
Todos legítimos, 
pero distintos, 
diferentes. 
El diálogo no es fácil, 
si es que es posible. 
Los ámbitos del saber 
son diferentes. 
Se acabaron los tiempos en que 
un ámbito controlaba al otro. 
Mejor que sea así. 
Opinar o creer 
pueden convencer 
pero 
no prueban nada. 
No son saber, 
no son conocimientos adquiridos.

Nadie 
en su sano juicio 
dejaría 
a los Premios Nobel 
elegir al Papa. 
Viceversa: 
El Papa no puede, 
ni sabe, 
ni debe conceder 
Premios Nobel.

A pesar de lo cual, 
sigue habiendo fricciones 
entre ambos ámbitos, 
cada vez menos. 
Son pequeñas luchas 
por control y poder, 
en ámbitos inmiscibles
ya hoy en día. 
A veces 
son complementarios, 
pero 
el Sentido 
de la Vida y de la Muerte 
es una cosa 
y las realidades 
del funcionamiento 
de la Naturaleza 
son otras. 
Aunque 
en los extremos 
se toquen...

Sobre 
la realidad o realidades, 
y su observación, 
hay mucho que decir 
y mucho que matizar.

Para empezar, 
evidentemente 
no es lo mismo 
hablar de la realidad 
en términos científicos 
que en términos humanísticos, 
o p.e. 
hablar por hablar 
en un bar. 
¿Qué varía? 
Tres cosas, 
sobre todo 
y/o por lo menos:

• El rigor 
del observador 
y de su método 
de observación.

• La naturaleza 
del observador 
u observadores.

• La naturaleza 
de la realidad 
observada.

Para complicarlo 
un poco más 
(ya entramos 
en terreno pantanoso 
y de arenas movedizas), 
puede haber:

• Una realidad.

• Una realidad, 
pero polifacética.

• Varias realidades.

• Un observador.

• Varios observadores.

• Límites 
biológicos, 
tecnológicos 
o de ambas clases, 
en los observadores.

• Un método 
de observación, 
o varios.
 
Así que 
se puede afirmar 
que hay tantas realidades 
como observadores. 
(No digo opiniones, 
sino realidades).

Una realidad 
puede constar 
de muchas facetas, 
todas ellas 
verdaderas. 

O sea, 
una realidad 
contiene muchas verdades, 
pero ninguna mentira.

Cada observador 
verá 
una parte de esa realidad 
según 
su lugar de observación, 
medios de observación 
y propias 
limitaciones naturales. 
No se ve 
lo mismo 
con el ojo humano 
que con un escáner, 
o un microscopio electrónico, 
o un telescopio. 
O el ojo de una mosca.
No se detecta 
lo mismo 
con una probeta 
y una pipeta 
que con un cromatógrafo 
o un aparato 
de absorción atómica, 
y así sucesivamente.

Y lo mismo 
con el objeto observado. 
No es igual 
un elefante 
que un fotón 
o una galaxia lejana. 
O la luz, 
que se comporta 
como onda 
o como partícula 
según la observación, 
y que en realidad 
son fotones. 
Los fotones, 
a su vez, 
carecen de masa 
pero tienen 
energía e impulso, 
según 
su frecuencia de vibración 
o longitud de onda, 
pero 
no de forma contínua, 
sino 
discontínua, 
en paquetes 
llamados 
'quanta', 
'cuantos': 
son 
cuánticos.

La realidad, 
a muy pequeña escala, 
es y tiene 
Leyes 
que no tienen nada que ver 
con la realidad 
de nuestra escala, 
o la escala del Cosmos. 
Desaparecen las causas 
y aparecen 
las probabilidades.
Desaparece 
la observación 
y se calcula 
con matemáticas, 
que aciertan 
pero 
sin que sepamos 
por qué. 

Aceleradores de particulas 
buscan 
realidades 
de hace miles de millones de años, 
que ya no vemos 
ni detectamos 
de otra manera.

¡Adiós a la lógica y 
la intuición
humana!

• No sabemos 
qué es la materia oscura
ni la energía oscura 
del universo. 
• El cerebro 
toma decisiones 
milisegundos antes 
de que nuestra voluntad 
sea consciente. 
• El ADN humano 
tiene la mayor parte 
de su contenido 
sin utilidad alguna 
aparente. 
• La genética 
está regulada 
en su actuación 
por la epigenética. 
• Sin evolucion 
la biología 
carecería de sentido, 
pero la evolución 
no consiste 
sólo en mutaciones 
de codificación 
(Darwin), 
hay también otros aspectos 
del ámbito epigenético 
y del ADN 'basura' 
(no es inútil, 
pero no es 
codificador) 
que intervienen, 
ocurren.

A estas alturas, 
¿estamos seguros 
de conocer 
la realidad?

Pues hay más, 
no respondan aún.

La propia Observacion 
altera o modifica 
la Realidad Observada, 
según 
el famoso Principio 
de Indeterminacion 
de Heisenberg.

A escala cuántica, 
ocurre 
todo lo que no esta 'prohibido' 
por las leyes fisicas. 
Es decir, 
lo autorizado 
por las leyes fisicas
ocurre aparentemente 
¡a la vez!,  
hasta que 
un observador mira, 
o experimenta, 
u observa: 
entonces 
sólo ocurre una cosa 
(caso de la luz 
como onda 
y particulas).

Ahora se trabaja 
en Inteligencia Artificial,
Biotecnologia, 
Neurociencia,
entre otros temas, 
y se habla 
y escribe 
de Transhumanismo, 
Posthumanismo, 
Robots Humanoides, 
etc.

La realidad 
puede contener 
muchas verdades, 
según 
los observadores 
y las escalas 
(tamaño, velocidad, etc.), 
pero 
ninguna mentira. 
Lo único irreal 
es el contenido 
de las mentiras.

Todo lo que puede ocurrir, 
ocurriría, 
es cuestión de tiempo, 
poco, mucho o muchísimo. 
No sé. 
Pero aqui y ahora, 
si se observa, 
sólo una cosa 
es observable 
para cada observador.

En otro orden de cosas, 
la fuerza influye 
y la natura humana 
también.

Por eso 
son peligrosos 
los Algoritmos 
y los Robots 
con Inteligencia 
Artificial. 
Pueden crear 
realidades, 
posibles, 
pero que ni nos gusten 
ni nos convengan.

Lo peor de todo es 
que los propios humanos 
somos tan necios 
que no nos ponemos de acuerdo 
en temas básicos.

Siempre 
hay quien cree ser más listo 
que los demás 
y pretende 
aprovecharse 
de ello.

Además, 
hay 
muchos chiflados y psicópatas 
con poder, 
sueltos por ahí, 
que confunden el progreso 
con sus propios intereses 
narcisistas, 
con pretensiones desmedidas. 

Mal asunto, 
que una mayoría 
no puede evitar 
por muy democrática que sea. 
Al final, 
es un enfrentamiento 
entre 
supuestos expertos 
y supuestos ignorantes.

La secuencia 
es casi siempre 
la misma.

(Como 
no la demuestro 
aquí 
ni cito fuentes, 
es una opinión, 
por tanto discutible. 
Si alguien 
se toma el trabajo 
de comprobarlo 
o leer fuentes 
fiables 
y citarlas, 
será 
un hecho 
real y cierto, 
comprobable, 
a un coste, claro...):

• Los poderosos 
promueven 
a los políticos 
o los toleran.

• Parte del pueblo 
elije algunos políticos 
como gobernantes.

• Los poderosos 
mandan o coaccionan  
a los gobernantes.

• Los gobernantes 
obedecen a los poderosos 
e intentan convencer al pueblo 
de que es por el bien común 
y de que no queda otro remedio, 
no hay otra solución, 
etc.

• A veces, 
el pueblo protesta, 
se manifiesta, 
lucha, 
etc.

• Los gobernantes 
eligen 
entre reprimir, 
distorsionar, 
decir verdades a medias, 
(medias verdades),
simular negociar, 
ceder en parte, 
echarse atrás, 
o 'quitarse la careta' 
y 'tirar por la calle de en medio'.

• Los Medios 
colaboran 
con el Poder, 
al que pertenecen,
y el Gobierno.

• El Pueblo 
(cultos y/o ignorantes) 
se fustra, 
desconfía, 
espera 
a otras elecciones 
y rara vez 
se organiza 
ciudadanamente 
o se 'echa al monte'.

• Vamos perdiendo
los no poderosos.

• El ciclo se repite.

Con el post- y transhumanismo 
los poderosos 
quieren ser inmortales 
y crear nuevas especies 
superiores al Homo Sapiens. 
(Una pena, 
porque 
se van a morir 
igualmente, 
aunque 
no se lo crean 
y quieran ser 
inmortales.)

Con conocimientos 
a los que sólo tendrán acceso 
algunos pocos, 
en beneficio 
de una minoría 
y posible perjuicio 
de la mayoría 
de la Humanidad, 
que a ellos 
les sobra.

Nos pueden fastidiar
definitivamente.
También ayudar 
y utilizarlo 
con prudencia 
para el bien común.
Pero 
son poco recomendables 
y de poco fiar. 
Crearán criaturas 
que podrán destruir 
a sus creadores. 
Algo saldrá mal. 

¿Recuerdan
la Teoría del Caos?
Pequeñas causas 
pueden producir 
grandes efectos 
inesperados
e incontrolables
en sistemas complejos 
y no tan complejos.

Somos 
humanos,
a mucha honra,
(o poca).
No me cambio 
por un robot 
por mucho más 
inteligente que yo 
sea. 
Pero 
algunos 
pueden 
tener pensado 
hacerlo 
con todos nosotros.

Por cierto, 
¿Saben Uds. Qué 
y Cómo es la Realidad? 
¿Cómo la Observan? 
Díganmelo, 
si son tan amables.

@fga51