Hablar de la manipulación es hablar de la mentira, lo cual es algo que el poder (en toda época histórica) siempre ha utilizado; antes y ahora el poder miente.
¿Cuál es ahora la diferencia?
La diferencia es que el pueblo ha vivido algúnos tiempos más o menos recientes en que llegó a creerse aquello de la objetividad informativa, incluso lo de la transparencia.
La cuestión actualmente es que el ruido mediático y la mentira es mucho más frecuente, diversa y caótica, con lo que ya no hay opinión, sino confusión, y ante la confusión la reacción es de compulsión, emoción y agresion.
Si hay confusión no hay mente que piense, que construya un discurso, que sobre ese discurso se pueda debatir, confrontar, dialogar; ahora todo es confrontación, no conversación.
A ello están contribuyendo los medios de comunicación y las redes sociales de la época en que vivimos.
Sin tiempo no hay pensamiento, ni conversación, ni diálogo posible.
Bien que se encargan 'los medios' de ocupar con ruido y basura informativa nuestro tiempo mental."
(Aitor Vallejo, sociólogo)
Digo yo que la falta de tiempo será por el estilo de vida acelerado y alienante de ahora, que erróneamente es usual considerar equivalente a la eficacia y la eficiencia de siempre, puesta en duda por una deseada productividad eternamente creciente y aparentemente sinónima de competitivad, que en un mundo global nunca tendría fin.
Ahí reside 'el camelo' conceptual y real; sobre todo cuando no se analizan, ni se dan a conocer, todos los factores, todos los actores y todos los intereses confluyentes en el concepto, ni sus correspondientes consecuencias para bien o para mal. O peor aún: siendo buscadas, se dan por inevitables. Y claro, las autoprofecías de los poderosos se suelen cumplir casi siempre todas. Los trileros eran inocentes párvulos a su lado.






















