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domingo, 25 de septiembre de 2022

Sobre los Cambios en las Ideologías y los Criterios Ético-Morales de Occidente.



◇◇◇



Se exponen a continuación las razones de los cambios socio-económico-éticos que se están produciendo en occidente desde el punto de vista del materialismo histórico.


0.
Hasta el presente siglo XXI, el poder hegemónico dominante ha dispuesto de un sistema productivo consistente en una infraestrutura industrial y una supraestructura ideológica basada en los dos sexos biológicos existentes con relaciones heterosexuales dentro de un tipo de familia basado en los roles de género y la ética-moral tradicionales.

En el siglo XXI y con la Agenda 2030 elaborada por influencia de las clases dominantes cuyo poder hegemónico aspira a ser global (unifocal o plurifocal), su sistema productivo ya no requiere de una infraestructura principalmente industrial, sino financiera, especulativa y digital, aspirando a poseer todos los activos energéticos, minerales, alimenticios, naturales y humanos del planeta, ya sea en forma de materias o servicios, de la tierra o del espacio cósmico, pretendiendo monetarizarlas o financiarizarlas, pudiendo contabilizarlas para cotizarlas y comercializarlas, especulando con ellas según los principios neoliberales del libre mercado, y en última instancia validando la deuda de burbuja actualmente creciente y generando nueva deuda.

Además se aspira al uso de la inteligencia artificial y a la afectación de la evolución humana por medio de la intervención antrópica directa y en una vía post-humanista y/o trans-humanista.

Dado lo cual, la actual supraestructura ideológica deja de ser útil al poder hegemónico, que es quien está elaborando una nueva en base a:

•Un proceso en curso de destrucción de las hasta ahora vigentes ideología y ética-moral de supraestructura,

a la vez que,

•Genera y difunde una nueva ideología con una nueva base ético-moral, que posibilita su proyecto globalista, trans-humanista y de inteligencia artificial, puesto que ya se dan los hechos siguientes con sus correspondientes consecuencias:


1.
La robótica y la inteligencia artificial harán que "sobren" (dejen de ser útiles generando plusvalía con su trabajo, aunque los seres humanos tienen un valor y una dignidad intrínsecos e irrenunciables) miles de millones de personas, en trabajos tanto manuales como intelectuales (salvo para los expertos en investigación básica científica y/o tecnológica, algorítmica, matemática, biomedicina, biología celular y molecular, genética, ecosistemas, neurociencias, policía, militares mercenarios, docencia, sanidad y similares).


2.
La pareja y la familia tradicional permanente "molestan" en el proceso globalizador no sedentario, cuando además ya existen otros métodos no naturales de ingeniería genética y tecnología para "producir" humanos, post-humanos y trans-humanos.

Ello origina que sean poco necesarios el actual rol de géneros y la heterosexualidad
para la "generación de nuevos humanos" o reproducción, posibilitando opciones, hasta ahora criticadas y penalizadas, de otras opciones producto de decisiones individuales supuestamente "libres", que ya son socialmente irrelevantes y se van convirtiendo en "objetos de derecho".

Obviamente, el feminismo deja de ser tema de debate encarnizado, salvo en sus interpretaciones extremas, por ser ya un hecho consumado "de facto", salvo en aquellas sociedades patriarcales que se encuentran en otras fases de desarrollo tecnológico, productivo y ético.

Surge una nueva ética o moral sexual y de roles de géneros, no como sinónimo de libertad, sino como una nueva forma de moral más adecuada a la nueva fase del progreso productivo, con graves impactos psicológicos y sociales: soledad, desculturización, inestabilidad psíquica y abusos de todo tipo.


3.
El capital natural o ecocapitalismo (que puede degenerar en expropiación, esclavismo y ecofascismo), "legitimará" el ecologismo y la lucha contra el cambio medioambiental (aunque sea de una manera engañosa, hipócrita y farisaica), manipulándolo "de facto".


4.
El concepto de Cultura tiene dos acepciones y está muy vinculado al de Libertad.

a)
El conjunto de usos y costumbres, incluído el idioma, con los que un grupo humano grande o pequeño afronta la vida, es decir: su modo de vivir.

b)
El conjunto de conocimientos que posee un individuo sobre ciencias y humanidades que le permiten conocer cómo funciona el mundo en general y poseer su particular criterio ante los hechos e ideologías que tienen lugar, es decir, con un pensamiento crítico frente al pensamiento único que imponen los poderes hegemónicos dominantes.

▪︎Respecto a la acepción a):

El globalismo (unifocal o plurifocal) crea una o varias culturas hegemónicas dominantes, generando situaciones diglósicas que a medio o largo plazo implican la desaparición de la multiculturalidad.
Sin embargo, en el caso de occidente se alaba en falso la multiculturalidad, en un mismo lugar o en lugares diferentes, pero bajo su sistema económico, lo cual no es sino una destrucción cultural que acabará unificando los modos de vida en el único (o los únicos) dominantes.

▪︎Respecto a la acepción b):

Tradicionalmente en la historia solo unos pocos elegidos han sido cultos, a los demás les ha tenido que bastar con sobrevivir.
Eso dejó de ser así en la segunda mitad del siglo XX, cuando la educación superior se generalizó en gran medida (aunque en distintos grados) en occidente.
Este hecho no es baladí, porque ha supuesto la promoción social de muchos hijos de la clase trabajadora, permitiendo a la clase dominante "manipular" en su favor algunos conceptos engañosos y eliminar los "enfoques educativos perniciosos" para dicha clase.

•Conceptos engañosos:

- Las clases sociales ya no existen, porque hay permeabilidad social, no son "castas cerradas".
- Tanto el rico y poderoso como el pobre lo son por sus méritos o deméritos: surge la meritocracia.

Dichos conceptos son engañosos, las clases sociales siguen existiendo. La meritocracia trata de ocultar engañosamente la desigualdad de oportunidades cada vez más creciente, ya que "se olvida" de algunas realidades:

- Los individuos no parten de un mismo nivel en la escala social.

- Los individuos no poseen recursos iguales.

- La fortuna, la familia, los amigos y los contactos sociales, así como el fraude, influyen de manera determinante.

La meritocracia es una trampa "trilera".


•Enfoques educativos perniciosos para la clase hegemónica dominante:

- Algunos estudios han dejado de ser necesarios porque no son requeridos en ámbitos laborales y no son ya "útiles" para generar plusvalía o controlar al proletariado.

Este argumento es utilitarista, pero sólo para la clase hegemónica dominante, que quiere evitar que los individuos tengan criterio y pensamiento crítico propio, limitándose a ejercer pronto, barato y con eficacia los trabajos que se les "conceden" para vivir; es a eso a lo que llaman "útil": centrarse en el cómo hacer, sin preguntarse por el qué hacer y el para qué o el para quién hacer, además de pronto y bien, con graduaciones cortas para costar menos y ser "útil" antes.
El que quiera saber más, que pague más y se lo busque por su cuenta, no nos interesa, eso piensan y no dicen. Prefieren llamarlo de otras maneras más sutiles: Plan Bolonia en neolenguaje, por ejemplo.

La cultura como tal desaparece para convertirse en adiestramiento práctico, pragmático y utilitario.
Las humanidades y el pensamiento crítico molestan. Saben que no hay libertad de elección sin opciones ni información crítica y veraz.

Esto afecta también al concepto de libertad real, que no existe sin conocer opciones: es falsa la libertad sin opciones.
Se vincula, con razón, la libertad a la responsabilidad, pero se manipula contraponiéndola a la seguridad para así legitimar el control autoritario del individuo y de la sociedad.


5.
La Democracia se suele oponer al Autoritarismo, pero es uno de los conceptos más polisémicos, manipulados y manipulables que existen, junto con la Libertad y en nombre de ambas se legitiman las mayores barbaridades.

Democracia en griego antiguo significa "poder del pueblo".
Ahora bien, en las llamadas democracias neoliberales de partidos, sean repúblicas o monarquías constitucionales, cada (x) años el pueblo vota a unos partidos políticos para que gobiernen, pero ¿el pueblo tiene el poder?. Parece evidente que no. El pueblo "delega" el poder a partidos políticos cuya democracia interna es dudosa y cuyos políticos acatan las "directrices" de los verdaderos poderosos: los grandes fondos de inversión, la gran banca y las instituciones financieras, quienes ejercen el poder, antes desde la sombra y ahora ya cada vez de forma más descarada. Así que "de facto" los gobernantes no tienen el poder sino que gestionan para los poderosos y controlan al pueblo.

Nada de asambleas populares ni de control público, eso es llamado populismo o cosas peores.

Otros entienden como democracia otras cosas, incluso el mero hecho de votar en elecciones (con poco que elegir).

No hay verdadera democracia ni en Occidente ni en el mundo, porque no es posible en el sistema neoliberal, ni en el Autoritarismo Totalitario.

Libertad y Democracia se usan como palabras huecas y hueras que se enarbolan para legitimar en su nombre actuacciones coactivas e incluso violentas.

Por supuesto, hay modos de gobierno totalitario o autoritario que ni se molestan en disimular o en guardar las formas: son totalitarismos o autoritarismos capitalistas, no comunistas sino capitalistas de estado o bien fascistas. No son admitidos como "políticamente correctos" salvo si acatan el pretendido monopoder hegemónico dominante y global. Son denostados, sancionados y sometidos a bloqueo.

En la "República" de Platón (que puso por escrito las enseñanzas verbales de Sócrates en sus Diálogos) éste describe  su forma ideal de gobierno, que no es la Democracia, sino la 'Politeia'.

La Politeia utiliza:

- La mentira útil (hoy se llama posverdad)

- La ingeniería social de los arcontes  (hoy se llaman gobernantes).

La ingeniería social es un término empleado en un doble sentido:

•Primero: 

Esfuerzos para influir en actitudes, relaciones y/o acciones sociales en la población de un país o región y,

•Segundo: 

Una manera de implementar o aproximar programas de modificaciones sociales.

Ambas acepciones implican tentativas a gran escala, sea por gobiernos o grupos privados.

- En forma de "república" o sistema regido por los "filósofos" que son los que más saben o sabían (hoy serían los billonarios o trillonarios y los financieros, porque supuestamente lo son en la medida de sus méritos y han triunfado por ser inteligentes y actuar con eficacia), utilizando la violencia militar para mantener la hegemonía (actual straussismo, por un tipo llamado Leo Strauss, cuya teoría está vigente en altos círculos de poder de EEUU).

Nada nuevo bajo el sol.


6.
La Igualdad y la Desigualdad.

El contrato social ha sido roto y la sociedad del bienestar empieza a ser un mero recuerdo nostálgico.
La desigualdad mundial y social aumenta exponencialmente, hasta límites ilógicos, sin razón, inaceptables e inhumanos.

Mantener esa situación implica la necesidad del engaño, el control, la censura, la represión permanente e incluso de la guerra permanente (caso de los straussistas hegemonistas, seguidores de Leo Strauss).

La mano invisible del mercado se hace visible en la forma de "ley de la selva" o "ley del más fuerte" de forma permanente. No existe la cooperación entre iguales o  competencia entre iguales, salvo en honrosas excepciones, sino una desigual lucha entre los fuertes y los débiles, entre los expoliadores y los expoliados, entre los depredadores y los depredados, produciéndose inevitables y graves consecuencias.


7.
El sector financiero y la violencia.

Desde fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX se viene produciendo una enorme acumulación de capital por desposesión o despojo.
La acumulación por desposesión ha sido definida en la obra de Harvey a principios del siglo XX y descrita en la obra de Quigley a mediados del siglo XX (véase "Tragedy and Hope", de éste último, nunca traducida al castellano). Ambos se hubieran espantado si hubiesen llegado a conocer el gigantesco grado de la acumulación de capital por despojo o desposesión que ha tenido y tiene lugar en las crisis y guerras inducidas desde fines del siglo XX y comienzos del siglo XXI, y que sigue en la actualidad. Con toda seguridad se va a acentuar y cronificar a nivel global con la lucha entre el neoliberalismo occidental unifocal (sistema anglosajón), el capitalismo multifocal autoritario euroasiático (sistemas ruso y chino) y otros, alineados o no (indio, brasileño, hispanoamericano, etc.).

La acumulación de capital
por despojo o desposesión tiene por objeto mantener
el sistema repercutiendo
en los sectores empobrecidos
las crisis de sobreacumulación del capital, mercantilizando ámbitos hasta entonces cerrados al mercado y cargando en la ciudadanía el saneamiento del sector financiero (ley de hierro financiera del liberalismo), de la gran banca, de los grandes fondos de inversión, de las estructuras financieras globales (FED, BCE, FMI), de los bancos centrales de los estados (cuya soberanía ya le va "sobrando" al proyecto hegemónico globalizador que ahora se encuentra en plena "discusión" bélica) y de las grandes empresas transnacionales. Sirve para restructurar la deuda especulativa vencida, a costa de los desposeídos, generando otra deuda restructurada y mayor con nuevos activos contabilizables y cotizables, así como recortando gastos presupuestarios públicos generando más pobreza, más depresión social, y más desigualdad.
Es asímismo el medio y finalidad de todas las guerras de todo tipo. La violencia bélica no es sólo armamentística y de tipo invasivo, sino también financiera, alimenticia, de recursos naturales, de bloqueo, de sanciones o de ideología justificativa y se ejecuta por acción directa o bien a través de la acción de intermediarios facilitadores interesados.
La guerra ha sido, es y será un fenómeno crónico en el planeta, incluso hay poderosos que piensan que en última instancia y sin violencia militar no se puede ejercer ningún tipo de hegemonía ni de dominación.
En un mundo dividido en bloques la guerra se cronifica de forma mundial-global. Cuando un bloque se queda sin recursos es expoliado, esquilmado y sometido.
Si hubiese un único bloque ganador, sus poderes hegemónicos serían los dueños del planeta y toda la humanidad estaría sometida y esclavizada a su merced. Es el tipo de globalización que desean, aunque obviamente no lo exponen así.

Ya no es posible ser rico y poderoso sin ser a la vez un psicópata social a quien no importen un pito sus semejantes, pues para ellos no existen ni semejantes ni prójimos (por eso actúan como actúan).


8.
El sentido de la vida.

El sentido de la vida es algo objetivamente inexistente. La vida no tiene sentido "per se" sino al revés: es el ser humano quien da un sentido a su vida, de forma subjetiva.

Dicho sentido de la vida es algo actualmente individual, pero no siempre ha sido así, ese concepto ha sufrido cambios a lo largo de la prehistoria y de la historia, así como entre las diferentes civilizaciones y en gran medida de la opinión o creencia que se tenga respecto a lo que sucede después de morir.
Tras la muerte está el gran problema. El ser humano es el único ser vivo que es consciente de ser mortal (¡qué desgracia!, no por ser mortal, sino por ser consciente de ello).

Actualmente en Occidente predomina un sentido hedonista de la vida, basado en el dinero, el sexo, el consumo y el poder. El poder es entendido como el conseguir que otros actúen según nuestros deseos.

El consumo se ha convertido en la condición social de existencia: si no consumes, no existes. Gran error, ya que el mercado no cubre todo tipo de necesidades sino únicamente lo que se pueden pagar con dinero.

La felicidad nos la venden como algo que esté en nuestras manos: psicología positiva para todos, como tontos, creando frustración por doquier, pero evitando quejas y peticiones molestas, en lo cual reaparece la meritocracia como trampa trilera.

El gran tema es la muerte, la gran olvidada, el gran tabú, la gran acabadora de todo y la gran igualadora. Los humanos somos mortales y "los ataúdes no tienen bolsillos".
Es el "jaque-mate" generalizado y pone en evidencia la necedad de las actitudes desquiciadas por la riqueza y el poder.

A los "amos del universo" no les hace ninguna gracia ser mortales. Se consideran semidioses y pretenden ser inmortales. Andan como locos pretendiendo que la genética y la biología celular y molecular, tan esenciales para la sanidad humana, les sirva a ellos para alcanzar la cuasi-inmortalidad post y trans humana.

Es todo por ahora.



@fga51

Septiembre 2022

◇◇◇






martes, 26 de septiembre de 2017

Aviso a navegantes: No todo el monte es orégano.



 


Dicen que lo que importa es intentarlo.
Que la iniciativa es lo importante.
Que innovando se llega a todas partes.
Que el fracaso se tolera.
Que el triunfo se basa en el trabajo
y en los fracasos.
Que hay que trabajar en equipo.
Que con trabajo todo se consigue...
...si se tiene confianza en uno mismo.

Y otros muchas verdades a medias,
estereotipos, mitos y eufemismos 
que 'motivan' y abarrotan las mentes
con arquetipos y arcanos
sobre el éxito, propalados por los media, por consultores y expertos, 
que no se juegan nada 
en esa 'ruleta rusa'.

Triunfa quien posee las características,
sigue los paradigmas y controla las variables de la difícil ecuación 
de triunfar, en el mercado.

Quien tras ello ha andado, lo sabe 
y lo conoce. Siempre ha habido
triunfadores y perdedores.
(Sin llamarles 'start-up', ni 'spin off', ni cosa parecida).

Los 'capitanes de empresa' exitosos
tenían tradición, inventiva, dinero, problemas, conocimientos, relaciones, ambición, oportunidades y, a veces, escasos escrúpulos.

Porque lo de la ética empresarial y los valores es cosa de hace poco tiempo, sostenibilidad incluida. Dilemas éticos. Los valores vigentes eran, y siguen siendo, los de la Bolsa. Con honrosas excepciones, que las ha habido las sigue habiendo, algunas bien conocidas ejemplares.
Siempre en riesgo. El sistema tolera mal las excepciones no controladas y tiende a asimilarlas o eliminarlas. No le interesan otros modelos sociales, económicos o financieros. 
Son 'peligrosos ejemplos', que ni se compran ni se venden, así que les niega el apoyo global necesario y el rescate en caso de grave, profunda y prolongada 'crisis'. Es decir, en caso de cambio de paradigma global en una nueva era.

A los emprendedores se les supone incansables, fuertes, tercos, tenaces, listos, capaces, autodidactas, formados y mil cosas más.

Es seguro que nadie les perdonaría nada nunca, ni ellos a nadie.
Triunfan pocos y fracasan muchos.
Es así. Andémonos con tiento.
Ánimo y adelante, no queda otra...
Pero tentémonos bien las ideas y la ropa. Cuidado con lo que afirmamos y firmamos. Y con lo que digan otros 'mandamases'. Hay muchas modas, no es bueno andar de 'quita pon' con fábricas y empresas.

Lo cierto es que hoy en día:

• Si no estudias y trabajas,
no hay nada que hacer.

• El trabajo no asegura el éxito.
Es condición necesaria, pero no suficiente, para alcanzarlo.

• Sin dinero no hay nada que hacer.
Si te prestan ya eres deudor, no eres libre.

• Las buenas ideas son pocas y las elige el mercado.

• Si triunfas, ¡bien!...serás un ejemplo.
Pero no por mucho tiempo. 
Si no andas muy listo, la fama 
y el éxito duran poco. 

• El capital-riesgo es más capital 
que riesgo. El riesgo es tuyo.

• Si fracasas, nadie te 'conocerá'. 
En el mejor de los casos, 
serás 'perdonado' o 'tolerado'. 
En el peor de los casos, estarás 'acabado'.

• Los políticos librarán su responsabilidad.
Los bancos no perderán nada.
La empresa pagará y promocionará 
(o no) según los resultados.

• Si eres empresario de una pequeña empresa, Dios te ampare.

• Sin STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) no hay Industria, y sin Industria, de poco o nada valen los Servicios.

• En realidad, es muy difícil. Una vez elegido un camino, no queda otra que recorrerlo, en feroz competencia.

• De los 'tsunamis' económicos y financieros se aprovechan buitres, hienas, Tiranosaurios-Rex
quienes los han provocado. 
Cuestión de depredar, no solo de trabajar e innovar. Es el darwinismo,
no natural, sino económico y social.

• El tamaño empresarial sí importa. 
Depende del sector, la competencia 
otras circunstancias. 
Pero importa, en economías de escala, finanzas, aspectos sociales y humanos y relevancia.

• Antes bastaba con trabajar duro
e intentarlo. Pero ya no:

"Hazlo, o no lo hagas, pero
no lo intentes." ~ Maestro Yoda.

• Haced lo que creais conveniente, no os lo creais todo: No se perdona, al menos sin consecuencias. 
Si fracasas estás perdido. Hay que ganar.
Otra realidad es raramente cierta, 
o no es en absoluto. 
La utopía no existe. Sí que hay límites.
De todo tipo. Son tiempos distópicos,
con pelea por la hegemonía global
el gobierno mundial, (el de verdad,
del que nadie habla, el que está en manos privadas, no electas.)

• Aviso a navegantes: 

'Entre Alta Marejada
y Mar Arbolada 
en Gran Sol 
Golfo de Bizkaia'.
~ Metereología Marítima, 
de la Guardia Costera.

Pero no queda otra:
Hay que salir a la mar. 
Bien formados y  equipados. 
A tope, tras capear 'la Tormenta Perfecta' y otros muchos temporales.

Los desaparecidos y ahogados en alta mar, merecen respeto y memoria.
Aunque no creo que se les otorgue.

A los supervivientes,
'¡Avante toda, a toda máquina!'.
No hay tiempo que perder, o no nos va a quedar nada que 'pescar'.

¡Buena pesca!
¡Cuidado!
No esperemos
nada de nadie.
(Menos aún,
la Suerte,
ni mucha ni buena).

• Esto es una guerra, tecnológica, 
comercial, económica, financiera,
de gestión, de ética y valores,
sociopolítica y geopolítica.
Es una guerra, total global, 
sin treguas. Nos engañan con pacotillas y estrambotes. Quieren 'esclavos globales'. 
Ojo, que esto no se aplica solo a desempleados y eventuales, sino también a los autónomos por 'atrición,' o necesidad.
Los autónomos por 'contrición', o devoción, o vocación personal, ya son 'harina de otro costal'. A estos no se les aplica el citado concepto. Aunque conviene recordar aquel dicho popular:
'Sarna con gusto no pica, 
pero mortifica.'

Obremos en consecuencia.
Mientras podamos. 
Porque siempre se debe.
Pero no siempre se puede.

"Y si al final 
resulta ser 
una montaña rusa, 
nos montaremos 
en la primera fila 
y miraremos 
al frente. 
El invierno 
lo recibiremos 
con una sonrisa."
(Ex-Colega)

¡Feliz Otoño!
Toca cuidarse y coger fuerzas. 
Nos harán falta.



viernes, 23 de junio de 2017

Por ejemplo: la Banca Ética y la Economía Social.



En 2010, el G-20 encargó un informe al FMI para “estudiar distintas alternativas para que el sector financiero haga una justa contribución y pague la carga realizada por el sector público para reparar el propio sistema financiero”.

En abril de 2010 se reunieron en Madrid los ministros de Finanzas del G-20 para debatir las recomendaciones del FMI. Se debatió sobre una posible tasa Tobin para la banca y la posible instauración de Fondos de Rescate Bancario destinado a mitigar el riesgo sistémico del sistema financiero.

Pero nada ha cambiado, salvo el fortalecimiento del sistema de autorregulación financiero. Por tanto, nuevas crisis podrán ocurrir de igual manera.

Recientemente se ha visto cómo el B.Popular ha sido 'adquirido' por el B.Santander, por un euro.

El Banco de España ha comunicado que da ya por perdidos más de 60.000 millones de euros, 'irrecuperables' de la Banca rescatada. Al respecto, poco ha comentado la Prensa, y peor aún: nadie ha preguntado en el Congreso.

Cada vez menos bancos, pero más grandes y poderosos. Ya lo hacen, pero será peor: lo que les da la gana.
Hasta hacernos sus esclavos, o como De La Boétie lo llamaba ya en el siglo XVI: una servidumbre voluntaria.

El problema es sistémico.
Separados no podemos hacer nada, salvo volvernos más débiles y desesperanzados.

Hay que centrarse, unidos, en lo que esté a nuestro alcance, en nuestro ámbito vital y local, y ser conocedores y pragmáticos.

Para salvar la dignidad personal hay pocas opciones. Por ejemplo: la Banca Ética y la Economía Social.




miércoles, 21 de junio de 2017

Impasse.



Huele a cambio.
Lo viejo ha muerto: ruinas.
Lo nuevo aún no ha nacido:
'impasse' y crisis.
Por todas partes:
'Futuro en construcción'.
Mientras tanto, la ley de la selva.
A prepararse.


viernes, 8 de mayo de 2015

El discernimiento y los... ¿héroes ineptos?





Para no confundir ciertas actitudes y aptitudes, lo cual suele ser frecuente, hay que discernir entre variopintas situaciones: 

1.- Normal
Actuar en circunstancias normales y sin mayor riesgo.

2.- Cobarde
Huir del peligro necesario (no innecesario). No puede ser Apta.

3.- Valiente
Actuar sin huir del peligro necesario (no innecesario).

4.- Heroica
Hacer cosas extraordinarias en condiciones extraordinarias corriendo peligro necesario (no innecesario). Puede ser Victoriosa o Derrotada, Apta o Inepta.

5.- Osada, Temeraria o Imprudente
Afrontar peligro innecesario. Puede ser Exitosa o Fracasada. A no confundir con Valiente o Heroica.

6.- Prudente
No afrontar peligro innecesario.

5.- Competente o Apta
Saber hacer algo y lograr metas.

6.- Incompetente o Inepta
No saber hacer algo y no lograr metas.

7.- Triunfante, Victoriosa, Ganadora o Exitosa
Lograr algo superando o venciendo a otros en competencia. No confundir con Valiente ni Heroica. Puede ser Prudente o Imprudente. Suele ser Competente y Normal o Valiente.

8.- Fracasada, Derrotada o Perdedora
No lograr algo siendo superado o vencido por otros en competencia. No confundir con Cobarde, puede ser Valiente, incluso Heroica. Puede ser Competente, o Imprudente e Incompetente, o 3S (Simplemente Sin Salida) por circunstancias aleatorias y fortuitas, o por desigualdad y falta de recursos.
Casi todas las ya mencionadas suelen ir combinadas con estas otras siguientes:
 
9.- Diligente
Actuar con rapidez, eficacia y eficiencia.

10.- Negligente
No actuar, o actuar con lentitud y con descuido, de forma ineficaz y tardía.

11.- Honesta
Actuar éticamente.

12.- Deshonesta o Fraudulenta
No actuar éticamente.

13.- Rutinaria
Actuar de modo y manera ya conocida y utilizada anteriormente, conservando la realidad existente.

14.- Innovadora
Actuar con modos y maneras nuevas y no utilizadas anteriormente, transformando la realidad existente.

15.- Sostenible
Actuar de modo que algo pueda durar y renovarse en lo técnico-económico, en lo social y humano, y en lo medioambiental.

16.- Insostenible
Actuar de modo que algo no pueda durar y renovarse en lo técnico-económico, en lo social y humano, y en lo medioambiental.
 
El discernimiento expande los límites del conocimiento humano, del conocimiento de uno mismo y del de los demás, y ayuda a saber y actuar rectamente.
Que cada cual discierna, que no es nada fácil.
 
Pensar > Suponer > Reflexionar > Discernir > Conocer > Preconizar > Probar > Saber
 
 
 

lunes, 16 de febrero de 2015

El poder del asombro y de la perplejidad.







El concepto de "aporía" viene del idioma griego y posee un rico significado: asombro, perplejidad, apuro, aprieto, molestia embarazosa, situación sin salida, problema sin solución lógica.

"Nada nos humaniza tanto como la aporía, ese estado de intensa perplejidad en el  que nos encontramos cuando nuestras certezas se hacen añicos; cuando, de repente, quedamos atrapados en un punto muerto, sin poder explicar lo que ven nuestros ojos, lo que tocan nuestros dedos, lo que oyen nuestros oídos. En esos raros momentos, mientras nuestra razón se esfuerza con valentía en comprender lo que registran nuestros sentidos, nuestra aporía nos humilla, y prepara bien la mente disponiéndola para verdades antes insoportables. Y cuando la aporía despliega su red para atrapar a toda la humanidad, sabemos que estamos en un momento muy especial de la historia." (...)
(Yanis Varoufakis, The Global Minotaur, 2011)


Solo los seres humanos sentimos la aporía, que a su vez, es un sentimiento poderosamente humanizador.


 
 
 

viernes, 12 de diciembre de 2014

Las causas profundas de un síndrome.



 

Es de suponer que en el tema de que se trata a continuación se cumplen al menos dos dichos populares. Uno es: “No es oro todo lo que reluce”, el otro: “Ni son todos los que están, ni están todos los que son”.
La profunda y duradera crisis financiera iniciada en 2008 ha afectado a la economía real (de realidad, no de realeza) poniendo de manifiesto “lo nunca visto”. Al igual que cuando disminuye el caudal de agua de un río aparecen las piedras de su lecho, así han aparecido los “defectos estructurales” de muchas realidades.
Por estos lares no ha sido para menos, sino más bien al revés. Siendo el tema peliagudo, manido, y debatido ya desde muchos frentes, no es cuestión de entrar aquí en el análisis de causas y efectos, ni de salidas y alternativas, ni de conclusiones sociales, económicas, o políticas del mismo. El problema es sistémico, y el saqueo financiero generado ha sido aprovechado para recortar, atacar, y poner en causa el Estado del Bienestar desde la ideología neoliberal imperante.  
Hay un tema específico que se ha puesto especialmente de manifiesto, porque las diferencias y desigualdades generadas por la llamada “crisis” (en realidad es el cambio de un paradigma que ya no volverá), que hasta ahora era poco conocido y  quizás consentido o tolerado, incluso no muy mal visto por mucha “gente de a pie”: la corrupción (incluida la evasión fiscal). Dicen que en el extranjero llaman ahora “síndrome español” al hecho de que personalidades afectadas judicialmente en casos semejantes no dimitan en primera instancia, e incluso la gente les siga votando, si llega el caso y viene a cuento, o a cuenta.
Bien es verdad que existen indicadores y ratings internacionales de corrupción y trasparencia, jueces y fiscales anti-corrupción trabajan meritoriamente, se promulgan leyes al respecto, se hacen públicos datos en aras de la trasparencia, etc. Pero las razones de la existencia de tal fenómeno y su tolerancia son generalmente superficiales, y aunque es verdad que la falta de trasparencia y control facilita esa laxitud ética, no es menos cierto que las causas estructurales, culturales, e idiosincrásicas que la generan no parecen haber sido analizadas en profundidad. Pero causas hay, y muy antiguas, seculares, casi olvidadas en el inconsciente colectivo (salvo para algunos especialistas que minoritariamente puedan conocerlas y tenerlas presentes).
Las causas profundas podrían tener sus raíces en:
 
-          La débil influencia de la Ilustración en el siglo XVIII.
 
-          La ausencia de revoluciones burguesas en la modernidad.
 
-          El poco arraigo de las ciencias.
 
-          La débil influencia de la Revolución Industrial en el siglo XIX.
 
-          La débil industrialización en el siglo XX.
 
-          La tardía introducción de la democracia.
 
-          La inadecuación entre época y valores.


El problema empieza en los siglos XVI Y XVII, al comienzo de la modernidad, tras el descubrimiento y conquista de América, en pleno periodo hegemónico español. Recordemos que varios estados europeos, entre otros las actuales  Alemania y Francia, sufrieron crueles guerras internas de religión entre católicos y protestantes. No así España, cuya reconquista secular contra los musulmanes fue culminada en el siglo XV, y cuya monarquía se posicionó contra la reforma protestante en Europa, y contra los musulmanes en la cuenca mediterránea, principalmente el Imperio turco Otomano. Internamente no había cuestión: monarquía, nobleza, y pueblo eran monolíticamente católicos y contrarreformistas. Como consecuencia de lo anteriormente expuesto, cuando llegó el siglo XVIII y surgió el fenómeno de la Ilustración en Europa, el llamado Siglo de las Luces, o de la Razón, o del despotismo ilustrado, ello ocurrió no casualmente en la librepensadora Francia y en Alemania, pero no en España.
Citando a Kant:
La Ilustración es la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad. La minoría de edad significa la incapacidad de servirse de su propio entendimiento, sin la guía de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no reside en la carencia de entendimiento, sino en la falta de decisión y valor para servirse por sí mismo de él sin la guía de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí el lema de la Ilustración.

La pereza y la cobardía son las causas de que una gran parte de los hombres permanezca, gustosamente, en minoría de edad a lo largo de la vida, a pesar de que hace ya tiempo la naturaleza los liberó de dirección ajena y por eso es tan fácil para otros erigirse en sus tutores. ¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un director espiritual que reemplaza mi conciencia moral, un médico que me prescribe la dieta, etc, entonces no necesito esforzarme. Si puedo pagar, no tengo necesidad de pensar: otro asumirá por mi tan fastidiosa tarea. Aquellos tutores que tan bondadosamente han tomado sobre sí la tarea de supervisión se encargan ya de que el paso hacia la mayoría de edad, además de ser difícil, sea considerado peligroso para la mayoría de los hombres (y entre ellos todo el bello sexo). Después de haber entontecido a sus animales domésticos, y procurar cuidadosamente que estas pacíficas criaturas no puedan atreverse a dar un paso sin las andaderas en que han sido encerrados, les muestran el peligro que les amenaza si intentan caminar solos. Lo cierto es que este peligro no es tan grande, pues ellos aprenderían a caminar solos después de unas cuantas caídas: sin embargo, un ejemplo de tal naturaleza les asusta y, por lo general, les hace desistir de todo intento.

Por tanto, es difícil para todo individuo lograr salir de esa minoría de edad, casi convertida ya en naturaleza suya. Incluso le ha tomado afición y se siente realmente incapaz de valerse de su propio entendimiento, porque nunca se le ha dejado hacer dicho ensayo. Principios y formulas, instrumentos mecánicos de uso racional -o más bien abuso- de sus dotes naturales, son los grilletes de una permanente minoría de edad. Quien se desprendiera de ellos apenas daría un salto inseguro para salvar la más pequeña zanja, porque no está habituado a tales movimientos libres. Por eso, pocos son los que, por esfuerzo del propio espíritu, han conseguido salir de esa minoría de edad y proseguir, sin embargo, con paso seguro.

Pero, en cambio, es posible que el pueblo se ilustre a sí mismo, algo que es casi inevitable si se le deja en libertad. Ciertamente, siempre se encontrarán algunos hombres que piensen por sí mismos, incluso entre los establecidos tutores de la gran masa, los cuales, después de haberse autoliberado del yugo de la minoría de edad, difundirán a su alrededor el espíritu de una estimación racional del propio valor y de la vocación de todo hombre a pensar por sí mismo. Pero aquí se ha de señalar algo especial: aquel pueblo que anteriormente había sido sometido a este yugo por ellos obliga más tarde a los propios tutores a someterse al mismo yugo; y esto es algo que sucede cuando el pueblo es incitado a ello por algunos de sus tutores incapaces de cualquier Ilustración. Por eso es tan perjudicial inculcar prejuicios, pues al final terminan vengándose de sus mismos predecesores y autores. De ahí que el pueblo pueda alcanzar sólo lentamente la Ilustración. Quizá mediante una revolución sea posible derrocar el despotismo, pero nunca se consigue la verdadera reforma del modo de pensar, sino que tanto los nuevos como los viejos prejuicios servirán de riendas para la mayor parte de la masa carente de pensamiento.

Pero para esta Ilustración únicamente se requiere libertad, y, por cierto, la menos perjudicial entre todas las que llevan ese nombre, a saber, la libertad de hacer siempre y en todo lugar uso público de la propia razón. Mas escucho exclamar por doquier: ¡No razonéis!, el oficial dice: ¡No razones, adiéstrate!, el funcionario de hacienda: ¡No razones, paga!, el sacerdote: ¡No razones, ten fe!. Por todas partes encontramos limitaciones de la libertad. Pero ¿qué limitación impide la Ilustración?, y por el contrario, ¿cuál la fomenta?, mi respuesta es la siguiente: el uso público de la razón debe ser siempre libre; sólo este uso puede traer Ilustración entre los hombres.”(…)

Immanuel Kant, ¿Qué es la Ilustración? (1784).
 

Si bien en España tuvo escaso eco, la Ilustración fue el germen de las revoluciones burguesas y del desarrollo de las ciencias. Como más importantes sucesos del siglo XVIII podemos citar la Independencia de los Estados Unidos de América frente a la corona británica (1776), la Revolución Francesa (1789), y la Enciclopedia.
 
El desarrollo de las ciencias tuvo como consecuencia la Revolución Industrial de los siglos XVIII y XIX, primero en Inglaterra, luego en Europa y en los recientemente independizados Estados Unidos, pero no en España. La máquina de vapor, el ferrocarril, la industria textil, la industria del acero, etc., así como los conocimientos de la termodinámica, el electromagnetismo, la mecánica, la química, las matemáticas, y la ciencia-tecnología, llegaron tarde y desde el exterior a la península. Tras la invasión napoleónica, el absolutismo y la Inquisición se imponían de nuevo, en pleno siglo XIX,  al sur de los Pirineos.
 
El siglo XX es conocido y reciente, ¡que inventen ellos!, religión, dictadura, débil industrialización, democracia tardía, educación sesgada o insuficiente, y una investigación, desarrollo e innovación casi inexistentes (la construcción inmobiliaria y el turismo no son ciencia y tecnología, mucho menos nuevas tecnologías), por no mencionar terratenientes y similares.
 
Y en esas condiciones se llegó a entrar en la Unión Europea (o viceversa, es decir, la UE entró aquí), y el euro, la globalización, Internet y la era digital, junto con la especulación financiera mundial, la nanotecnología, la biotecnología, y las neurociencias. Demasiado “fuerte” la entrada en este siglo XXI, tras tres siglos pasados (XVIII, XIX, y XX) en una existencia pre-ilustrada.
 
En el Medievo el poder feudal se apropiaba de los bienes, en la Modernidad el capital industrial explotó bienes y personas, en la Posmodernidad el capital  financiero especula con todo, incluido lo digital y lo virtual, lo cosifica todo, incluso las personas. Como consecuencia de todo ello, gran parte de la sociedad española vive actualmente en una época digital - global, pero con valores pre-ilustrados y pre-industriales, escasamente democráticos. Esta podría ser una causa profunda del síndrome de corrupción, ni siquiera mal visto socialmente hasta que la “crisis” vivida lo ha puesto de manifiesto, en evidencia frente a la creciente desigualdad,  y se ha cuestionado y rechazado. La apropiación feudal preindustrial, la especulación financiera y digital, el neoliberalismo global, y la democracia formal, forman una extraña mezcla.

¿No era mejor una Ilustración racional, no despótica, democrática y participativa, transparente, sin perezas ni cobardías, esforzándose para que algunos no “tutoricen” a todos los demás, económica, racional, y éticamente, como preconizaba Kant en 1784?.
Parece que vamos un poco retrasados.
 
 
 

domingo, 29 de junio de 2014

La crisis y la situación social de los valores éticos.





La moralidad es, ni más ni menos, que la preferencia justa en cada circunstancia o situación.
Antes de la vigencia de la economía como ciencia, y también después, valor es la cualidad para acometer grandes empresas, o sea la virtud de la magnanimidad, y para arrostrar sin miedo los peligros, o sea la valentía. El valor, en esta acepción, no está en las cosas sino en las personas, en la vida, y es la vida misma en su plenitud: magnanimidad, generosidad, entusiasmo, quehacer, el valor vital por excelencia, por encima de los valores económicos.
Valor, magnanimidad, valentía, cuyos opuestos son la pusilanimidad, la cobardía ante la vida, y también la indiferencia, el conformismo, la inercia vital, y en la acepción corriente hoy de la palabra, la desmoralización, el encontrarse bajo de moral o en baja forma moral, desde el punto de vista de la empresa colectiva.
La vida humana, individual y colectiva, es quehacer, porque no se nos da hecha sino que tenemos que hacérnosla nosotros. “De facto”, ¿es posible, se vive como posible hoy el quehacer de la vida colectiva? ¿Somos de verdad nosotros quienes hacemos nuestra vida? La crisis consiste, por de pronto, en esa desmoralización al sentir que sin otros, peor aún, nadie con rostro identificable, quienes hacen y deciden nuestra vida colectiva, nos la hacen o, cuando menos o nos dejan hacérnosla por nosotros mismos. ¿Quién se siente que nos la hace o nos impide hacérnosla? La sociedad, en tanto que institución y poder institucional. Piénsese en esa forma de desmoralización política que consiste en la pérdida de todo “ethos” revolucionario, de toda o casi toda pérdida de confianza y esperanza en el cambio liberador.
Represión, la ha habido siempre, sin duda. Pero hoy se empieza a aceptar como ineluctable, se empieza a no luchar contra ella, a dar por perdida la batalla de antemano, y en eso justamente es en lo que consiste la desmoralización. La crisis actual de valores consiste pues, por de pronto, en la desmoralización, en la pérdida de confianza en la empresa del quehacer colectivo, que trasciende el personal de cada uno de nosotros.
Todo el “ethos” de la modernidad reposa sobre la moral del trabajo y de su fruto, la producción. Pero en el tránsito de la economía de producción a la economía de consumo, el trabajo pierde toda trascendencia. Hoy, el trabajo necesita ser interesante, pues ha perdido su valor en sí mismo, no se vive la laboriosidad apenas como virtud, y ni siquiera se confía en su valor económico de rendimiento, que se ha desplazado al negocio. Lo único que se valora, por razones puramente de economía de subsistencia, es el puesto de trabajo. Antes hemos visto la crisis de los valores expresada en la desmoralización en cuanto al valor vital y moral del quehacer colectivo. Ahora la vemos reflejada en la crisis profesional y moral del trabajo y la vocación.
¿Dónde poner el sentido de la vida? Al  no estar ya nuestra época, desde el punto de vista económico, enfrentada centralmente con el problema de la producción, sino con el del consumo, es explicable que al activismo del trabajar y producir como finalidad de la vida haya sucedido la pasividad del consumir y el “vacar”, vacación versus vocación, y desde el punto de vista social, la representación de la imagen que de uno mismo se proyecta ante los demás  y ante sí mismo, el verse con los ojos de los otros. Estos son el bien supremo bajo el que se presentan hoy, respectivamente, las riquezas, el placer y los honores de los que hablaban los viejos manuales de ética, como de aquellos bienes en los que se puede poner, erróneamente, la felicidad.
La crisis de las religiones parece indudable. Pero a la vez se está dando lo que en múltiples ocasiones he llamado el “reencantamiento del mundo”, la devolución a éste de su dimensión mistérica, y en general la proliferación de toda suerte de religiones, esoterismos y supersticiones. A su lado puede ponerse el auge del pensamiento utópico y de la razón utópica.
¿Hay una crisis de esperanza en el mundo actual? Sin duda que sí. En definitiva, todo lo que anteriormente se ha dicho sobre la desmoralización y la carencia de confianza en un proyecto vital de quehacer no es sino crisis de la esperanza. Antes se aspiraba, de uno u otro modo, a sobrevivir. Hoy nos conformamos con que no ocurra la catástrofe o, cuando menos, que sus “efectos colaterales no pretendidos” no nos alcancen.
Se comprende, por tanto, que una época como la actual, de crisis de las religiones y cosmovisiones dogmáticamente, monolíticamente impuestas, haya acarreado la crisis de la moral. Y como consecuencia de ello se produce un repliegue ético.
Desaparecida, pues, la antigua unicidad del código o contenido moral, que venía derivada de la vigencia social de una cosmovisión única, generalmente religiosa, la condición insoslayable, en esto como en tantas otras cosas, es el pluralismo como concepto y como praxis morales. Pero, ¿cómo es posible la convivencia en el seno de una sociedad de moral plural, de pluralismo moral? Es el tema de la ética cívica. Ética cívica, civil o laica es la propia de una sociedad civil ética. En ella el acuerdo moral sólo puede proceder del consenso racional y libre, de la sustitución de cualquier clase de imposición, de cualquier clase de violencia, no sólo la violencia física, por el lenguaje y el diálogo. ¿Cuál es el supuesto de esta actitud moral dialógica o dialogal? No ciertamente la tolerancia, la condescendencia o la transigencia, que son demasiado poco. En el plano de la moral cívica no se trata de nada de eso. Su punto de partida es el respeto al valor moral de la persona, a la dignidad del otro.
La situación ideal de diálogo llevaría, sin más, a la coincidencia. Pero esa realidad no está realmente “situada”, no se da en la realidad, y por tanto no puede fundarse sobre ella ningún consenso. Sí, en cambio, sobre el reconocimiento de que, salvo la buena voluntad, en este mundo no hay nada bueno sin limitación y de que, por consiguiente, toda afirmación moral es bifronte, bivalente, ambivalente, es afirmación, cuando menos parcial, de un algo que no es todo, de una luz que va acompañada de su propia sombra. Es lo que el punto de vista de otro aporta y lo que me debe “afectar”. Respeto moral al otro, por el valor en sí de su dignidad personal, pero respeto intelectual también, por la aportación moral que su punto de vista puede suponer.
Existe una correspondencia entre la moral cívica en el plano de la sociedad civil y la democracia como moral en el plano de la sociedad política democrática. Y aunque se dé separación de razón, no hay separación real entre uno y otro plano. En la realidad no hay solución de continuidad entre la autoridad moral y la autoridad política democráticamente legitimada, entre la coerción sociomoral y la coerción política democráticamente institucionalizada. Ninguna sociedad está, en la realidad, plena y actualmente  abierta, sólo está, en el mejor de los casos, potencialmente, disponiblemente abierta.
¿Pero hoy qué? ¿Cuál es la situación actual de los valores éticos de voluntad de cambio y progreso moral? La crisis actual de los valores éticos es, primariamente, una crisis consistente en desmoralización. La doble dimensión conceptual de este término, como falta de confianza vital en el quehacer personal y comunitario de la existencia, y también como confusión intelectual ante la perturbadora ruptura de la anterior  unicidad del código moral. Es decir, perplejidad, tendencia al relativismo y desmoralización, ahora ético-teórica, a la vista de la contradicción entre las diferentes morales como contenido. Faltan a nuestra época, a la vez, el impulso vital reformador y el espíritu crítico de examen y contraste de las diferentes valoraciones establecidas.
Esta situación mueve a trasladar el acento desde los grandes principios de la ética, a lo que atañe directamente a la vida y obra de cada día, a la supervivencia, aquí y ahora, a lo que inmediatamente se ha de hacer u omitir.
La actualidad, la época de los llamados “movimientos”, en los que no se milita como en los partidos políticos, y a los que simplemente la gente se incorpora. Época ya no de revolución, pero sí de remoralización, es decir, de recuperación de la actitud moral y de confianza, frente a la violencia y la agresión, en el lenguaje y la razón para la resolución de los conflictos a través de la comprensión del punto de vista del otro, en el diálogo, y del establecimiento de una sociedad de auténtica comunicación moral y no simplemente material.
J.L. López-Aranguren, 1984