sábado, 28 de julio de 2012

Sobre minas de hierro, Fueros de Bizkaia, y canciones del Athletic Club de Bilbao.



Recientemente he tenido la oportunidad de ir a La Arboleda-Zugastieta,  Ayuntamiento de Trápaga, en Trapagarán, Bizkaia, dos veces en un mes.



Una de las veces subiendo hacia Peñas Negras, hasta llegar al mojón en que se juntan tres municipios mineros de Bizkaia: Ortuella, Galdámes, y Abanto-Zierbena (cuya pueblo capital es Gallarta).

En la primera excursión nos centramos en admirar el bello parque natural en que se ha convertido la antigua explotación a cielo abierto de mineral de hierro, ahora césped, lagunas, esculturas de hierro...precioso!. Hay que esforzarse un poco para imaginarse el trabajo de la enorme mina que allí hubo.



Ahora hasta hay un campo de golf cerca. Pero viendo el Museo de la Minería, y el funicular de La Reineta, o Triano, las ruinas del Hospital de Mineros que dirigió el Doctor Areilza, no es tan difícil de imaginar el pasado.



Al llegar, el pueblo estaba soleado, animado, y bonito. Un aperitivo, y a comer las famosas alubias en un restaurante de allí.





La segunda visita fue con unos amigos, y haciendo un poco de monte hasta Peñas Negras, y vuelta, comida incluida, dio para hablar algo más.

El hierro de Bizkaia, y del País Vasco en general, ha sido históricamente famoso desde la antiguedad clásica, y también en las edades media y moderna. A este respecto Shakespeare cita los "bilbos" refiriéndose a buenas armas de hierro vasco.

La producción tradicional de hierro en Euskal Herria, se realizaba en la ferrerías, llamadas "Oleak" en euskera, con discreta extracción de mineral, y empleando carbón vegetal, de madera, como medio de combustión. Fue la Revolución Industrial, (que dio origen al socialismo, y tras la abolición foral, que dio origen al nacionalismo), la que trae e implanta el alto horno, el carbón mineral (traído de fuera), y las grandes minas para explotar el mineral de hierro.

Los cambios políticos, económicos, productivos, y sociales fueron por supuesto enormes, y han perdurado hasta el desmantelamiento de la industria pesada de Bizkaia, a fines del siglo XX,  coincidiendo con el ingreso en la Unión Europea, lo que supuso impacto en muchos empleos, y la necesidad de cambiar de modelo urbano, y de modelo productivo de bienes y servicios, y también de formación  e innovación en el Gran Bilbao, es decir, villa de Bilbao y pueblos de las orillas del Ibaizabal-Nervión, principalmente.

La situación en el siglo XXI es la ya conocida, y que estamos viviendo actualmente: globalización, crisis financiera, y el modelo europeo,  cuestionando el estado del bienestar, el empleo, la democracia, y el modelo social, y en general los grandes poderes financieros imponiendo sus condiciones a gobiernos y estados. El capital, los bienes y servicios, y el trabajo-empleo, no se globalizan por igual. Y por supuesto, modelos económico-productivos que no han sido iguales según y donde, con las consecuencias que nos está tocando vivir. La gobernanza global se va imponiendo.

La minería moderna, la que se desarrolló en Euskal Herria durante la Revolución Industrial, tuvo su núcleo en los montes de Triano, en Bizkaia, de donde se extraía el hierro que alimentaba la gran industria vasca, y donde se dieron las condiciones socio-económicas que dieron lugar al nacimiento del movimiento obrero en el País Vasco. La llegada de trabajadores a las minas originó la creación de poblados como La Arboleda-Zugastieta, una barriada surgida en 1877 de la concentración de casas y barracones, muchas veces de madera.

Este barrio se convirtió en el principal núcleo habitado de toda la zona. Hoy es un barrio más de Trapagarán, pero conserva numerosos vestigios de su pasado minero: las minas a cielo abierto abandonadas, y el propio pueblo, aunque modernizado. Sin embargo, aún se conservan algunas de las casitas de madera que fueron cobijo del proletariado industrial.


La tradición foral secular de las provincias vascas, incluido el viejo reino de Navarra tras su invasión y anexión, fue respetado por la dinastía borbónica en su llegada al trono español, tras la Guerra de Sucesión, a principios del siglo XVIII, por haberse posicionado en su favor, cosa distinta de lo que ocurrió en Cataluña, que vio anulados sus Fueros con Felipe V, tras su llegada al trono en 1700.

Pero transcurrido el siglo XVIII, y tras la invasión napoleónica de principios del siglo XIX, como consecuencia de un proceso de intención histórico, y tras la Constitución de Cádiz de 1812, que no inflamaba los ánimos de los territorios forales igual que en otros, sino lo contrario, volvió el afán de abolición foral.

A la muerte de Fernando VII, su sucesión genera el comienzo de las guerras carlistas, entre los liberales, partidarios de su hija Isabel, y los carlistas partidarios de su hermano Carlos. Dichas guerras, con intervalos, duraron desde 1833 hasta 1876. En la primera guerra brilló Tomás de Zumalakarregi, hasta su muerte en 1835 a causa de una herida recibida en el sitio de Bilbao. La última guerra, tras la derrota de 1876, supuso la abolición foral, salvo los Conciertos Económicos y las Diputaciones Forales, que ya en estos tiempos continúan como parte de los Estatutos de Autonomía.

Pero las Guerras Carlistas del siglo XIX fueron en Euskal Herria mucho más que un conflicto dinástico y religioso. Estaban en juego los Fueros, usos, y costumbres del País, incluido por supuesto el idioma. Y muchos intereses económicos internos y externos. En general, las clases altas y las villas comerciales fueron liberales, y los pueblos fueron carlistas. Y aún en dichas villas, el pueblo llano solía ser carlista, o sea fuerista. Con la derrota carlista-fuerista en la última de dichas guerras, y la abolición foral de 1876, surge el nacionalismo como ideología, y se posibilita a la oligarquía la explotación de mineral de hierro a gran escala, con socios extranjeros, con los que también se inició la industria del acero, los altos hornos, y las navieras que servían tanto para traer el carbón como para llevar el hierro. Todo lo cual originó el nacimiento de la clase obrera en el País, y con ella el socialismo histórico en el mismo.

A fines del siglo XIX, Bilbao y la orilla izquierda de su Ría se industrializan por completo, en condiciones traumáticas, tanto o más que las de ahora.
Con ocasión de una huelga general, se declaró el estado de guerra, e intervino el ejército al mando del general Loma, quién se tomó la "molestia" de visitar los pabellones mineros, tras de lo cual, y viendo sus condiciones de vida, les dio la razón en sus exigencias, y arbitró en su favor, por aquella vez.

En esa época se fundan en Bilbao muchas empresas y bancos, y también entidades educativas, sanitarias, y deportivas. Por ejemplo, la Universidad de Deusto se fundó en 1886, la Escuela Superior de Ingenieros Industriales en 1898, y también en 1898 el Athletic Club de Bilbao. La inauguración del campo de fútbol de San Mamés tuvo lugar en 1913, ya a principios del siglo XX.

El Hospital de Mineros dirigido por el Doctor Areilza, dio luego origen al  Hospital de Basurto. En ambos casos los pabellones fueron financiados por familias de la oligarquía.

Lo que ha empezado siendo un par de excursiones se ha ido poniendo "serio" en esta exposición, así que acabaremos con un par de anécdotas.

Los técnicos de las minas de hierro de las que hemos hablado, a fines del siglo XIX, eran ingleses frecuentemente. Ellos se encargaban, entre otras cosas, de analizar el mineral. Si el mineral de hierro era de excelente calidad, lo que ocurría con frecuencia, escribían en la papeleta correspondiente: "All iron", es decir: "todo hierro", y los mineros recibían entonces una prima o plus. Evidentemente, era motivo de alegría en cuanto alguien podía leerlo, lo cual en versión castellano era: "Alirón", es decir, el aviso se gritaba: "alirón, alirón...!".

En las minas de hierro de entonces, los agujeros para introducir los cartuchos de dinamita y desprender las rocas, previamente a su posterior troceo, los llevaban a cabo unos trabajadores cualificados llamados barrenadores, de constitución atlética, los cuales mediante palancas de acero percutían en las rocas para hacer un agujero donde luego se introducía el cartucho.
Por cierto que ello originó un juego de "palankaris", para ver quién lanzaba la barra de acero más lejos, con un estilo particular, que luego hubiese permitido batir los records de lanzamiento de jabalina en las Olimpiadas, pero no fue homologado. Dijeron que había que lanzar por encima del hombro, y no volteando al nivel de la cintura, lo cual permitía alcanzar distancias mucho mayores. Curioso, porque en salto de altura luego ha valido el estilo "Folsbury", saltando altura de espaldas...

Encima de Bilbao la Vieja también había minas, aún quedan las galerías. Parece ser, me han dicho, que el nombre que recibía el barrio de "picos pardos" de Bilbao, la Palanca, podría venir del hecho de que los barrenadores iban allí con sus palancas, para evitar que se las robasen, pero en los locales les obligaban a dejarlas fuera, para evitar peleas mayores...
Sea como fuese, allí iban muchos, y coincidían los domigos los mineros y los aficionados al naciente fútbol, que empezó en Bilbao jugando marineros ingleses en la llamada campa de los ingleses, en la Ría, al lado de donde ahora se encuentra el museo Guggenheim, y dio origen posteriormente a la fundación del Athletic de Bilbao, ya en 1898.

No es de extrañar pues, que en cierta ocasión, mineros gritando "alirón, alirón!", y aficionados al fútbol gritando "el Athletic campeón!", diesen pie para que alguna "cantante" del local de turno se estrenase con un: "Alirón, alirón, el Athletic campeón...!", que se convirtió en un clásico, aparte de otras canciones, himnos incluidos, que han llegado hasta hoy.

Y es que, el pasear por antiguas minas, leer, hablar, y recordar, da para bastante...












viernes, 20 de julio de 2012

Sobre dos amistades de Michel de Montaigne: Étienne de La Boétie y Marie de Gournay.


No es fácil situarse mentalmente en entornos materiales y vitales distintos a los nuestros, más aún cuando hay lejanía en el tiempo, en el espacio, y en la cultura. Pero hay que intentarlo, para poder calibrar la importancia de hechos, obras, y personas.

Michel Eyquem de Montaigne vivió en Francia en el siglo XVI (1533-1592).




En aquella época España era hegemónica, reinaba Felipe II, América había sido descubierta no hacía mucho, el Reino de Navarra había sido invadido y anexionado, salvo una pequeña parte al otro lado de los Pirineos, la llamada Merindad de Ultrapuertos, había guerra en Flandes, y en el Mediterráneo, etc...

Europa estaba inmersa en guerras de religión entre católicos y protestantes: la Reforma y la Contrarreforma. Francia estaba aún bastante diferenciada en sus regiones y variantes idiomáticas, sin dinastías reales muy predominantes, y también inmersa en sus guerras de religión entre católicos y protestantes, estos últimos llamados "hugonotes", en el caso francés.

Iñigo de Loyola vivía y fundaba la Compañia de Jesús. La imprenta era un invento relativamente "nuevo" que estaba cambiando el mundo conocido, se estudiaba en latín, las mujeres no tenían acceso a la formación intelectual, los reyes eran reyes, había señores y siervos, la vida era dura, la justicia cruel, las penas judiciales verdaderas carnicerías al aire libre, y así sucesivamente. La noción de Derechos Humanos era inexistente, salvo la ética natural y la caridad cristiana.

Como referencia, en 1545 se imprimió y editó en Burdeos el primer libro escrito en lengua vasca, en euskera, titulado "Lingua Vasconum Primitiae", cuyo autor fue Bernard Etxepare, y en 1571 se editó en La Rochelle, villa hugonote, la primera traducción protestante del Nuevo Testamento al euskera, realizada por Joanes Leizarraga, por encargo de Joana de Albret, reina de Navarra.

Sobre Michel de Montaigne no trataré aquí. Me remito a sus "Éssais", sus Ensayos, y al libro que Sarah Bakewell ha escrito acerca de su vida y obra, llamado: "Cómo vivir. Una vida con Montaigne.", editado en inglés en 2010, y traducido al castellano en 2011.

Digamos únicamente que Montaigne fue rico, terrateniente, noble, culto, magistrado, humanista, alcalde de Burdeos, buen diplomático y mediador, bastante escéptico, lúcido, reflexivo, y con enorme libertad intelectual y personal.

Es conocido como autor de sus famosos Ensayos, más de cien en 20 años, sobre todo tipo de temas, y desde una perspectiva nueva y original: sus sentimientos, vivencias, y opiniones personales. Todo un fenomenal "blog" vital, no una autobiografía. Magnífica obra, cuya lectura es una experiencia vital, y en la que el lector se pregunta cómo el autor podía conocer tan bien al ser humano, a uno mismo. Conjunto literario de ensayos llenos de psicología y sociología humanas, desde un punto de vista estrictamente personal. Magistrado, diplomático, alcalde, "amigo" de reyes, viajero, pero sobre todo defensor de su privacidad: leer sus Ensayos no sirve para saber más, sino para aprender a vivir.

Dicho esto, hay que mencionar las dos amistades más íntimas, relevantes, y trascendentes de su vida, familia aparte. Ninguna de ellas banal, precursores de temas no habituales en su tiempo, y aún en nuestros días debatidos en su aplicación, verdaderos caracteres. El primero influyó a Montaigne, la segunda fue influída por él. Se llamaban Étienne de La Boétie y Marie Le Jars de Gournay.

Étienne de La Boétie (1530-1563), era poco mayor que Montaigne.




La Boétie escribió a los 18 años un folleto llamado "Discurso de la servidumbre voluntaria". Montaigne lo leyó y deseaba conocer a su autor. Unos años después, siendo los dos magistrados, se conocieron, y fueron amigos hasta la muerte de La Boétie, el cual murió por causa de la peste, a los 32 años de edad. Montaigne estuvo con él en su agonía, que le marcó para siempre, y la reflejó por escrito, y originó su Ensayo sobre la Amistad.

La Boétie era también noble y rico, y es de sorprender que en aquella época escribiese su discurso sobre la "servidumbre voluntaria", tanto por su contenido como por su lucidez y osadía política e intelectual. El texto fue utilizado ya entonces por los hugonotes en Francia como argumento de rebeldía contra el rey. Posteriormente, ha sido considerado precursor de la desobediencia civil, de la resistencia pacífica, del anarquismo, de la psicología social, del neoliberalismo radical, y en resumen, de cualquier idea basada en la retirada de apoyo popular al Estado, en su forma tiránica o dictadura.

La amistad entre La Boétie y Montaigne fue una amistad de juventud, o primera madurez.

El caso de Marie Le Jars de Gournay (1565-1645) es algo diferente. Fue una amistad de "madurez" para Montaigne, y algo atípica para ambos, ya que se convirtieron en padre e hija adoptivos, a pesar de que Montaigne estaba casado, vivía su esposa y tenían una hija viva.



Marie de Gournay era hija de familia noble, pero sin muchos recursos. Huérfana de padre, y contra el deseo de su madre, aprendió latín ella sóla, a base de comparar libros clásicos con traducciones francesas.

A los 18 años leyó los Ensayos de Montaigne, quien los escribió en francés, y deseaba conocerle. A los 23 años escribió a Montaigne, y le invitó a visitarle en su casa,  lo que Montaigne aceptó, y a petición de ella, le admitió como hija adoptiva. Montaigne tenía entonces 55 años, casado y con una hija, y se convirtió en su mentor.

Cuando Montaigne murió, a los 59 años en 1592, a consecuencia de complicaciones por piedras en el riñón, la familia de Montaigne entregó a Marie de Gournay las últimas y diversas modificaciones de los Ensayos de Montaigne, y Marie se encargó de editar la 3ª revisión de dichos Ensayos, en 1595.

Posteriormente, la familia de Marie de Gournay tuvo que vender sus propiedades, Marie no quiso casarse, sino que se quedó soltera, y vivió como escritora, cosa inaudita para una mujer de su tiempo. Lo logró a duras penas, con escritos propios,  buscando mecenas, y reeditando los Ensayos de Montaigne. Tuvo que soportar críticas personales y literarias, como mujer que era, y lo hizo con una entereza de carácter y una fortaleza de ánimo extraordinaria.

Marie de Gournay murió mediado el siglo XVII, en 1645, a los 80 años de edad, ya en los tiempos de hegemonía francesa: cardenal Richelieu, batalla de Rocroi, reinado de Luis XIV, etc...aunque en pleno Siglo de Oro literario en España, que por cierto, había tenido seis bancarrotas en menos de cien años, a pesar del oro de América, por los esfuerzos bélicos descomunales desarrollados, y otras causas. Aunque con consecuencias muy diferentes de las que ahora nos está tocando vivir, por  la diferente relación de fuerzas entre política y finanzas,  con resultados terribles para la población en ambos casos.

En este período, en 1643, se editó en Burdeos la obra referente de la literatura vasca, en euskera, titulada "Gero", cuyo autor fue Pedro de Axular.

Hoy en día se reconoce a Marie de Gournay como precursora del feminismo: una de sus obras se titula "La igualdad  de hombres y mujeres", también tiene otras de contenido feminista, así como de poesía, filosofía, etc...además de editora de los Ensayos, e hija adoptiva de Montaigne.

En fin, en aquella época un "trío" precursor: La Boétie-Montaigne-Gournay, que ejercieron la libertad de pensamiento, expresión, y acción, en temas que aún hoy siguen vigentes, y nada fáciles en su aplicación, todo un ejemplo.

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sábado, 14 de julio de 2012

Sobre la autonomía emocional.




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La autonomía emocional requiere una serie de competencias que nos permiten tener confianza  en nosotros mismos, tener autoestima, pensar positivamente, automotivarnos, tomar decisiones de manera adecuada y responsabilizarnos de forma relajada y tranquila. 

Dos aspectos clave de la autonomía emocional son la autoestima y la automotivación.

El "autoconcepto" puede definirse como las imagenes, los pensamientos y los sentimientos que el individuo tiene de sí mismo, y engloba, por tanto, la totalidad de las actitudes de la persona hacia su "yo" como objeto. Posee tres componentes: 

· El componente cognitivo

Se refiere a la percepción del individuo sobre sí mismo, sus rasgos de personalidad, su rol social, su imagen física, etc...

· El componente evaluativo

Se refiere al afecto y/o negativo que provoca la propia persona, y en este caso nos estaríamos refiriendo a la autoestima.

· El componente conativo

Se refiere a las motivaciones del individuo para cambiar como resultado de las discrepancias entre su "yo" real y su "yo" ideal.


También se define la autoestima como la confianza en nuestra capacidad de pensar, en nuestra capacidad de afrontar los desafíos de la vida. La confianza en nuestro derecho a triunfar, a ser felices, a sentirnos respetables, a ser dignos, a tener derecho a afirmar nuestras necesidades y carencias, a seguir nuestros principios morales, y a disfrutar de nuestros esfuerzos.

Por tanto, los conceptos de "autoestima" y "autoconcepto" aparecen interrelacionados entre sí. La autoestima se concibe como la dimensión emocional del autoconcepto. la autoestima es la forma de evaluarnos a nosotros mismos. La imagen que uno tiene de sí mismo, autoconcepto, es un paso necesario para el desarrollo de la autoestima. Una vez que conocemos y sabemos cómo somos, podemos aprender a aceptarnos y a querernos: autoestima.

Las características principales del déficit de autoestima son:

· Con respecto a sí mismo:

- Muy crítico consigo mismo
- Autoexigencia excesiva
- Actitud perfeccionista
- Temor excesivo a cometer errores
- Inseguridad en tomar decisiones
- Muy sensible a la crítica
- Sentimiento de culpa patológico
- estado de ánimo triste
- Actitud de perdedor


· Con respecto a los demás:

- Constante necesidad de llamar la atención
- Actitud retraída y poco sociable
- Necesidad continua de agradar a los demás
- Necesidad imperiosa de aprobación
- Exigentes y críticos con los demás

· Con respecto a la interpretación de la realidad:

- Focalizarse en lo negativo
- Descalificar las experiencias positivas
- Personalizar
- Pensamiento todo o nada
- Generalizar
- Adivinar
- Uso frecuente de "debería..."
- Poner etiquetas
- Magnificar y/o minimizar
- Razonamiento emocional


Por otra parte, las personas con una autoestima positiva, adecuada, equilibrada, presentan las siguientes características:

- Creen en sus propios valores y principios, siendo capaces de defenderlos aunque encuentren una fuerte oposición. No obstante, están dispuestos a modificar sus criterios si la experiencia les demuestra que estaban equivocados.

- Confían razonablemente en su propio juicio o escala de valores, y no se sienten culpables si los otros no están de acuerdo con su modo de actuar.

- Confían en su capacidad para resolver problemas y no se acobardan ante los fracasos. Continúan realizando su proyecto vital sin desánimo.

- Se consideran iguales a los demás que les rodean. Ni superiores, ni inferiores, sabiendo reconocer sus diferencias.

- Se sienten valiosos, y saben que son importantes para su entorno familiar, social, etc...

- No permiten que los demás les manipulen, colaborando cuando lo creen conveniente y oportuno, pero negándose a ello si no tienen dicha percepción.

- Conocen lo que hay de negativo y de positivo en sus sentimientos e inclinaciones, siendo capaces de revelárselos a un amigo.

- Disfrutan de actividades diversas: trabajo, diversión, relaciones personales, o simplemente, de no hacer nada.

- Respetan las normas establecidas, y no se divierten a expensas de otro.


Para desarrollar o mejorar nuestra autoestima se pueden utilizar las siguientes estrategias:

- Disfrutar de los elogios sinceros

- Tratarse con amor y con humor

- Tratar a los demás de la manera en que nos gustaría que nos tratasen

- Preocuparse por los propios intereses

- No basar la vida en la renuncia y el sacrificio

- Aumentar la autonomía personal


Para ayudar a mejorar la autoestima a los demás se puede:

- Cuidar aquello que les decimos, tanto a nivel de contenido como de  forma,
 porque puede influir más de lo que creemos

- Favorecer y valorar sus éxitos y aptitudes

- Hacerles saber que les queremos

- Demostrarles que sus problemas nos importan

- Exigirles responsabilidades de acuerdo a su edad y posibilidades personales, que sus hechos no contradigan sus palabras, es decir, que sean consecuentes

- Evitar transmitir los propios temores y limitaciones

- No pretender que el otro haga lo que queramos, respetar su libertad, no sobreprotegerles para ayudarles en su libertad


Con todo lo expuesto se hace posible la automotivación, que es la habilidad de estar en un estado de continua búsqueda, y la persistencia en la consecución de nuestros objetivos, haciendo frente a los problemas, y encontrando soluciones.

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miércoles, 9 de mayo de 2012

Sobre la Comunicación y los Mayores.





 Expongo lo escrito por N.B. a este respecto.

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Cómo es en realidad la comunicación de los mayores con su entorno?
En la televisión nos sacan imágenes idílicas de mayores, en las que casi siempre se les ve anunciando algún producto enfocado a personas de más de 55 años que empiezan a vislumbrar dificultades de cara al futuro, tanto físicas como monetarias. Algunos, por ejemplo, probándose gafas o audífonos, y otros anunciando una superlibreta que te puede reportar indecibles ventajas, como un crucero, o un viaje maravilloso. Son personas muy elegantes, todavía atractivas, con mucha personalidad, en buena forma física, y presumiblemente con pinta de estar muy bien integrados socialmente, y a las que a su vez se les trata con mucha deferencia.
Pero cómo es la comunicación real con los mayores? . Creo que la vida es más real, más amarga, y conlleva mayores dificultades para comunicarse con los demás. Me gustaría  tratar un poco algún aspecto sobre cómo se les escucha y cómo ellos intentan comunicarse, y con qué dificultad se hacen entender.
Este año 2012 ha sido declarado como el Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional, y tiene como objetivo el promover la creación en Europa de un espacio social que contemple el envejecimiento de la población como un reto al que se tiene que enfrentar toda la sociedad para abordarlo como una nueva tarea en todos los contenidos de un envejecimiento activo.
Hasta hace bien poco, ha sido poca, o más bien escasa, la atención que hemos prestado a nuestros mayores, sin darnos cuenta que más tarde o más temprano a todos nos va a llegar la hora de la jubilación, y a partir de ese momento ya se nos va a ver de otra manera. Es cierto que la comunicación cambia a medida que pasan los años, y nos van viendo cada vez con más edad, por no decir viejos. Se piensa que el ser mayor es equivalente a perder facultades para hacerse escuchar o transmitir lo que se quiere decir. Pero… ¿se les hace caso? .
Como podemos ver, los medios de comunicación no hacen justicia con la realidad de los mayores. Nos presentan el lado bonito, en el que nos muestran unas personas que no se corresponden con la media de personas mayores cuya vida es complicada y solitaria, y a las que no se les hace mucho caso. Es cierto que puntualmente se habla de algún problema concreto, pero en general no se les presta demasiada atención. No se les escucha, no es tema, por muy actual y real que sea, de interés para los medios.
Podemos agradecer que este año  2012 haya sido declarado como el Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad  Intergeneracional, ahora bien, ha tenido muy poco eco en los medios de comunicación a pesar de ser un tema al que se tiene que enfrentar toda la sociedad y nos atañe a todos.
El tema ha sido desde siempre un problema latente al que según la época se le ha dedicado más relevancia y ha interesado a más o menos gente. El marco social romano que corresponde al tratado sobre la vejez (150 A.C.), otorgaba a los ancianos una posición preminente, otorgándoles una autoridad jurídica muy importante. La vejez que reproduce Cicerón es el reflejo de la época dorada en lo que respecta al prestigio, en consecuencia al respeto por la opinión de los mayores.
Ahora, en nuestro tiempo y dentro de la celebración de este Año, los mayores deben defender su papel activo en la sociedad y el derecho a ser escuchados.
Quisiera hacer una reflexión sobre un artículo que al respecto ha escrito Andrés Trapiello que se titula “Ceros a la izquierda”. En él hacía un repaso a la última campaña política, y venía a decir que una candidata se presentaba como la nueva savia de un partido que tenía 130 años, haciendo gala de su juventud, encontrando en cambio, que el candidato que le disputaba el puesto eras ya un poco mayor para el cargo. Vino a decir que esa otra persona era ya historia, y añadió que hay que renovarse y escuchar las nuevas ideas. No tuvo en cuenta que había muchas personas que precisamente escuchaban a su rival por su edad y experiencia, y no a sus consignas, que parecían preparadas para ella en alguna agencia de publicidad. El autor del artículo, aunque no quería hacer leña del árbol caído, se alegraba de que no hubiera triunfado la juventud, aunque le resulte a uno triste por innecesario oír a personas mayores decir que lo importante no son los años que se tienen, sino cómo se siente cada uno, que la juventud está en la cabeza y no en los años.
No obstante, la juventud pasa pronto, y todos nos debemos concienciar de que lo mismo que en la juventud, en la vejez también nos gusta comunicarnos, hacernos entender, y ser escuchados. Porque pensamos que se tienen muchas nuevas ideas que dar a conocer y compartir en la edad adulta, no sólo por la necesidad de ser escuchados, sino también por la experiencia. Todos trabajamos con colegas de nuestra edad en la profesión u oficio que ejercemos, pero nos deberíamos sentir orgullosos de haber tratado, escuchado, y respetado a aquellos a los que por edad, y no sólo los que han sido nuestros maestros o profesores, nos han transmitido todo su saber y experiencia.
Como hemos dicho, la televisión y los medios nos dan una imagen juvenil de los mayores, y nos hacen creer que la comunicación con ellos es la misma que entre los jóvenes. Pero lo que los mayores perciben es que no son siempre bienvenidos, les cuesta comunicar lo que tienen que decir, porque no son escuchados de la forma en que se escucha a los jóvenes. A veces se les percibe como jubilados pasivos y “pesaditos”. En algunas ocasiones los adultos más jóvenes no tienen paciencia para escucharles con atención, puesto que ya tienen una idea preconcebida de ellos en general, y o bien no les escuchan, o si lo hacen, lo hacen de una forma diferente a como lo hacen entre sus iguales. Aquí es donde algunos creen portarse con mucha amabilidad y cariño, pero en realidad les están dando un trato distinto, un trato de condescendencia, o paternalista.
La mayoría de los mayores, que son jubilados activos y que siguen con la misma cabeza inteligente, se sienten algo diferentes, discriminados por la sociedad en la que hasta el momento han estado integrados de pleno derecho. Esto conlleva el que la comunicación sea más complicada, ya que a veces hay que hacer un esfuerzo para hacerse escuchar, o al comunicarse verbalmente, puesto que la persona se da perfectamente cuenta de la situación y del trato que recibe. Hay que decir que muchos medios de comunicación no han ayudado mucho.
Steiner decía que  “ lo que no se nombra, no existe”.  Y ahora es:  lo que no se ve en la tele, no existe. Los medios son los que crean la opinión pública desde la hiperrealidad, que no es más que un simulacro de una realidad que se desvanece en las imágenes digitales. Como dijo Baudrillard: “ La guerra del Golfo no tendrá lugar”. Y así fue, en cierto modo, porque no la "vimos".
En la hiperrealidad los mayores no existen, no se habla de ellos. Pero en la realidad los mayores son una mayoría cuantitativa muy activa, debido al envejecimiento de la población y a la mayor esperanza de vida. Es la nube digital ,y la imagen producida por los medios, las que forjan los imaginarios sociales, y las realidades percibidas. Hay que leer entre líneas, pararse a pensar en la realidad, reflexionar sobre el contenido de lo que vemos o nos dicen. No destruyamos la capacidad de pensar de forma abstracta, hablemos con los mayores, escuchémosles, y tratémosles como hasta ahora lo hemos hecho, sin cambiar el "chip". La comunicación con las personas mayores debe ser bidireccional, “ de tú a tú “, aportando mutuamente los conocimientos e ideas sin tener en cuenta la edad.
Las personas mayores tienen mucho que comunicar, y deben ser escuchadas, no con paternalismo y con displicencia como si se les hiciera un favor, y con sensación de pérdida de tiempo, o como quien dialoga con un niño o una persona que por su edad más avanzada que su interlocutor más joven tuviera mermadas sus facultades mentales. Hoy por hoy y como los tiempos han cambiado y mucho para la tercera edad, la realidad pone de manifiesto que éste grupo de población tiene mucho que decir, y se ha hecho un hueco en la sociedad, y está acaparando cierto protagonismo en determinadas áreas. El modelo de anciano que pasa las horas viendo obras, o sentado en el sofá viendo la televisión, no se corresponde en absoluto con la realidad de hoy, donde los mayores han dejado de ser el referente a seguir por las nuevas generaciones. Adultos con años pero cargados de fortaleza, ganas de vivir, de aprender y de ayudar. Cada vez son más los mayores que en el momento de jubilarse optan por invertir su tiempo en todo tipo de actividades, aficiones, estudios, e incluso desarrollar tareas de voluntariado debido a que ahora pueden disponer del tiempo necesario que dedicarles y del que antes no pudieron disponer.
Las personas y la sociedad tenemos que adaptarnos a éste envejecimiento activo. No podemos desaprovechar la oportunidad que tenemos de intentar sustentar los cuatro pilares del envejecimiento activo: salud, seguridad, participación, e intergeneracionalidad, optimizando las oportunidades de comunicación de manera que todas las personas seamos partícipes de una forma activa en la sociedad. Quizás nos debamos plantear que en lugar de querer que nos vendan “cacharros para viejos”, nos “vendan” respeto, y confiar en que la ciudadanía no perciba a los mayores como “mayores” que ya no están en nuestra onda y que sólo nos sirven para echar una mano en el cuidado de los nietos, como se ha podido leer en un artículo de un dominical.
Dicen dos profesores de 70 y 71 años,  jubilados y abuelos: “echan mano de nosotros sólo cuando nos necesitan, si los abuelos nos declarásemos en huelga, se organizaría un caos social”.   Vemos que el día a día se mantiene, en gran parte, porque muchos de ellos están ahí apoyando con su tiempo, emocionalmente, e incluso económicamente.
Estas personas juegan un papel decisivo, no sólo afectivo, sino también como transmisores de valores, y tienen mucho que decir y,... por qué no?... enseñar.

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viernes, 30 de marzo de 2012

El síndrome de Peter Pan. Sobre la "extraña" obra de James Barrie y el mito contemporáneo que creó.






Peter Pan es la obra más adaptada del siglo XX y se ha convertido en una leyenda o mito contemporáneo.
Pero, ¿quién es Peter Pan?, ¿alguien entre el personaje de Walt Disney y el “puer  eternus” mitológico y psicoanalítico?.
¿Y el Capitán Garfio?, ¿un pirata entre caballero británico y “senex” clásico? ¿Qué relación existe entre Peter y Wendy, es todo un juego fantástico? ¿Porqué se odian mutuamente Peter Pan y el Capitán Garfio? Esas y otras preguntas surgen tras el relato literario de James Barrie, cambiante con el tiempo, y el análisis pluridisciplinar de la obra.
También los conceptos de edad y juventud surgen en la hermeneútica de la misma, así como un análisis del poder y el proceso de civilización en Europa y de la construcción pública de la intimidad.


Sir James Matthew Barrie (1860-1937) fue un escocés, calvinista y 9º de 10 hermanos. Su madre se llamaba Margaret Ogilby, y tras la muerte de su 8º hermano David, quedó en duelo permanente, y James intentó “sustituir” para ella a su difunto hermano. Era tímido, retraído y muy bajo, con rasgos casi infantiles. Estudió en colegios e internados y luego en la Universidad de Edimburgo. Con una enorme afición literaria, leía cuentos, obras de teatro, novelas de aventuras etc… Tras casarse, tuvo un matrimonio infeliz y se divorció. En relación con el sexo, no se le conocen intereses, relaciones o tendencias en toda su vida. Adquirió enorme relación de amistad con la familia Llewelyn-Davies, al principio con sus hijos y su institutriz en los jardines londinenses de Kensington Gardens, y posteriormente con la madre y el padre, a quienes conoció casualmente en una cena de gala. Frecuentaba su hogar, y tras la muerte del padre y de la madre, Barrie fue el apoyo emocional y económico de los hijos, los cuales a su vez tuvieron en su mayoría tristes finales: temprana muerte y/o suicidios. Ellos y sus lecturas inspiraron a Barrie el relato de Peter Pan y Wendy. Así pues, el mito nació en su cerebro tras un encuentro fortuito en un parque de Londres.

Reseñemos una serie de hechos y datos de la Obra:

- Peter Pan aparece por una ventana, sin sombra (concepto

junguiano), y quiere recuperarla.

- Wendy, que sabe cuentos, le cose su sombra.

- La institutriz de la familia Darling es la perra Nana, muy querida por la familia, salvo por el padre, que le “odia”.

- Peter Pan y los niños perdidos no saben cuentos, y aparentemente ese es el motivo de llevar a Wendy y sus hermanos a la isla de Nunca Jamás (Neverland).

- Allí se llega volando, pensando en algo maravilloso y con polvo de hadas , "cogiendo la 2ª estrella a la derecha y siguiendo todo recto hasta el amanecer".

- Neverland es un “ecosistema” muy peculiar, según vemos a continuación.

- Allí la vida es inconsciente y sin normas, salvo algunas que impone el propio Peter Pan y que luego mencionaremos.

- Sin Peter Pan la isla “duerme”.

- Existe una constante persecución entre los habitantes de la isla (niños, indios, piratas y cocodrilo).

- Su ecosistema es cerrado, se repiten acciones y Peter Pan es su “genio animador”.

- Wendy y Peter hacen de madre y padre de los niños perdidos, pero a Peter no le gusta.

- Peter es “objeto de deseo” de Wendy, Campanilla y Tigrilla, sin que él se “entere”, ni lo desee.

- Peter Pan prohibe hablar de las madres, además nadie puede ser como él ni parecérsele , y nadie le puede tocar.

- Para Wendy, Peter es el primer escarceo amoroso y doloroso, y juega a ser madre. Para Peter, Wendy es una madre que cuenta cuentos: “¿Cuáles son tus sentimientos hacia mí?”,... “Los de un hijo devoto”.

- El capitán Garfio, aunque pirata, es humano, educado como los caballeros ingleses, y sufre, teme el tic-tac del reloj del cocodrilo (el tiempo) y finalmente muere a manos de Peter Pan.

- Campanilla se bebe el veneno que Garfio prepara para Peter, y en las obras de teatro se salvaba si los niños aplaudían.

- Peter no quiere volver a Londres, ni quedarse sólo, y se echa a dormir, pero promete volver todas las primaveras a por Wendy.

- El barco pirata vuela, Wendy y sus hermanos vuelven con su familia y adoptan a los niños perdidos.

- Peter vuelve mucho después, cuando Wendy ha crecido, se ha casado y tiene una hija, Jane, quien a su vez se va con Peter a Neverland.

- Peter Pan olvida a Garfio y a Campanilla, en realidad Peter olvida siempre todas las cosas y personas, siempre sin memoria, no es una amnesia, salvo la fijación que tiene con Wendy, a quien nunca olvida.

- Todos los años por Navidad, había cambios en la obra de teatro que dio origen a la novela.


La obra evolucionó así:

- The Boy Castaways (1901).

- El pajarillo blanco (1902).

- Una obra de teatro con manuscrito anónimo (1904), con la historia conocida que cambiaba cada año.

- Cuando Wendy creció: una ocurrencia tardía (1908).

- Peter Pan y Wendy (1911), novela, según la obra de teatro no publicada aún.

- Propuesta para un guión cinematográfico de Peter Pan (1924), que Hollywood no tuvo en cuenta. El posterior definitivo sería más fiel a la obra.

- La mancha de Peter Pan (1926), (la mancha era el orgullo, o la soberbia).

- Peter Pan o el niño que no quería crecer (1928). Primera impresión de la obra de teatro. Con dedicatoria a los 5 hermanos Llevelyn-Davies.


Los géneros literarios en que se basa la obra son:

- Las novelas de aventuras:

- La isla del coral ( que por oposición dio origen al “Señor de las moscas”).

- La isla del tesoro (1883), de R.L. Stevenson, (escocés y conocido de Barrie).

- La pantomima inglesa: Género teatral, familiar y de Navidad basada en la Comedia del Arte y en cuentos tradicionales.

Era un teatro musical con orquesta, canciones con público, chistes,gags, magia, etc… Este género tenía ciertas convenciones:

1. El personaje principal era un niño, representado por una actriz en mallas.

2. Una mujer era representada por un actor (hombre).

3. Aparecían seres sobrenaturales: duendes, hadas, etc…

En el caso de Peter Pan, el padre de la familia Darling y el Capitán Garfio eran representados por el mismo actor.

Barrie llevó a los hermanos Llevelyn-Davies a una pantomima de estilo Fairy Play: “Blue bell in Fairyland”.


La obra Peter Pan se presta a interpretaciones psicoanalíticas, tanto freudianas basadas en el sexo, como junguianas basadas en los arquetipos colectivos y/o la mitología. Peter Pan abarca desde la figura del niño “muerto” hasta la del
arquetipo eterno. (Es importante recordar que en “El pajarillo blanco”, Peter Pan es un bebé que sale volando a una isla de pájaros y hadas, y cuando se da cuenta de que él no es un pájaro, vuelve a casa , pero su ventana la encuentra cerrada con barrotes, y ve a su madre sosteniendo en brazos a otro bebé…)

Interpretación freudiana:

Peter Pan:

- Complejo de Edipo fallido.

- Fijación con la madre. No superado su rechazo y busca sustitutas en otras mujeres, pero con la relación erótica imposibilitada.

- Hostilidad absoluta hacia la figura eterna: el Capitán Garfio.


Wendy:

- Complejo de Edipo maduro, o complejo de Electra.

- Nada especial en la relación con su padre, el señor Darling.

- Admira e imita a su madre, la señora Darling, y busca tener una pareja y formar una familia.


Interpretación junguiana:

Crítica al pansexualismo de Freud por parte de Jung. Se propone  la idea de los “arquetipos” del inconsciente colectivo. En Peter Pan se expresa el arquetipo del niño eterno, “puer eternus”, presente ya en diversos personajes de la mitología clásica:

- El dios Pan.

- El dios Hermes (Mercurio).

- Cultos de fertilidad antiquísimos, representando a la diosa madre Tierra y su hijo el grano de cereal, ceremonias de muerte y resurrección:

- Osiris e Isis.

- Atis y Cibeles.

- Deméter y Perséfone ( misterios de Eleusis).

El “puer” solía tener un mal final con la Diosa Madre, si un dios padre (Senex) no le salvaba compensando y contrarrestando a la diosa madre. Es el caso de Dionisos, cuyo padre era Zeus. El senex representaba al padre ordenador, la ley, la sabiduría etc…
La Sombra, como lado oscuro y perverso de cada persona, aunque sea de forma inconsciente, que aflora sólo a veces, y que conviene conocer y asumir para vivir mejor con ella.

En otro orden de cosas, existe un conflicto generacional evidente en la obra entre niños y adultos en general, y entre Peter y Garfio en particular (arquetipos). En la vida “real” en Londres, ese conflicto es evidente entre los niños enfadados y sus padres, y en Neverland entre Peter Pan y Garfio. En las representaciones de teatro, el padre de la familia Darling y el capitán Garfio eran representados por el mismo actor. En Neverland, Peter Pan respira rápido para matar adultos, uno con cada respiración: los adultos merecen morir y sus vidas no valen especialmente mucho ( a reflexionar, hoy día y siempre).

Peter Pan no tiene afectos duraderos. Peter Pan vive inmerso en un éxtasis de acción en el presente.
Garfio vive sumido en, y limitado por, el Tiempo. Es humano, y tiene pasado y futuro.
 Hay que precisar que Peter pan no es eterno, sino que vive más acá del tiempo: no le afecta ni le importa. No tiene sentido del tiempo, no piensa en el pasado ni en el futuro. La vida para él es juego o aventura, no calcula las consecuencias de sus acciones, saborea cada acción desgajada del contexto. Wendy, en cambio, es precavida.

Peter Pan:

- No planifica nada, se guía por la intuición, y tiene suerte o improvisa.

- No recuerda nada ni a nadie, salvo a Wendy.

- En consecuencia, no tiene conciencia de sí mismo, y no tiene afectos reales y auténticos, sino un egoísmo tiránico.

- No es humano.


El capitán Garfio:

- Tiene una inteligencia planificadora.

- Recuerda su vida pasada, la añora y la tiene presente como ideal nostálgico.

- Tiene un modelo de conducta ético-moral, aunque no lo cumple, y sufre por ello.

- En consecuencia, tiene una identidad conflictiva, con una conciencia de finitud y de desgarro interior.

- Teme al tiempo y a la muerte, conoce su propia finitud ( el cocodrilo,el reloj, y el tic-tac).

- Se queda sólo, viejo y acabado, mientras los niños se burlan de él y le rodean. Él recuerda sus tiempos de Eton, y Peter Pan le empuja a la muerte.

- Es humano.


La idea y el rol de la niñez y de la juventud a cambiado y se ha modificado a lo largo del tiempo. Por ejemplo en la Edad Media, los niños vivían como los adultos muy pronto, a partir de los 6-7 años. A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, aparece el concepto de juventud adolescente, y también a comienzos del siglo XX aparece en Europa un nuevo ideal de juventud, tanto política como social y estéticamente.
¿A qué se opone Peter Pan?: a crecer, a tener responsabilidades con las otras personas, y a jugar un rol social (madurez, familia, trabajo), y a cumplir con las expectativas que puedan tenerse de él, y a calcular las consecuencias de sus acciones. En este sentido el opuesto a Peter Pan no es Garfio, sino el padre de Wendy, el Sr. Darling, perfecto representante de la clase media de la sociedad inglesa de principios del siglo XX, en una Europa con estados-nación imperialistas, burgueses, belicistas y colonialistas.

El Sr. Darling es calculador, trivial y bienpensante. La Sra. Darling, en cambio no lo es, y conserva aspectos “misteriosos” e “inobtenibles” en su personalidad y modales. En este sentido, tanto Peter como Garfio son “ outlaws”, gentes fuera de la norma social: marginados e ilegales. En efecto, ambos lideran, juegan y matan.

A lo largo de la Historia, el rol de la edad no ha sido algo natural y fijo, sino cambiante en función de la economía, de la sociedad, y han ido cambiando las funciones y relevancia de los distintos grupos de edad de la población de cada área cultural. Es decir, la niñez, la adolescencia y la juventud han ido variando en existencia, periodos y roles a lo largo de la Historia, hasta la actualidad. Han cambiado los ritos de paso antropológicos y sus roles sociales. Los clásicos hablaban de juventud, madurez y senectud. El sistema romano de edades para varones con ciudadanía era según Varrón: puer, adulescens y juvenis. Según Isidoro de Sevilla : infans, puer, adulescens, juvenis, gravitas y senex.
Las niñas con ciudadanía eran “puella” hasta el matrimonio, y luego “matronas”.
Para los esclavos no había grupos sociales de edad, daba igual, no existían como personas. (También en la época victoriana y eduardiana inglesa el sistema y rol de edades de las clases altas y el proletariado eran muy diferentes, así como muy ofensiva la consideración moral que las clases altas tenían del proletariado, lo cual “justificaba” a sus ojos la rígida diferencia de clases y la discriminación social, económica y laboral de la época).

En la Edad Media se difumina la niñez como grupo social diferenciado. En un mundo rural, con cultura oral, trabajo desde edades tempranas, hábitat doméstico común, juegos y diversiones comunes, casi todo era indiferenciado.
En los siglos XVI y XVII, niños y adultos vestían igual, es decir, la ropa no era función de la edad, sino de la clase social.
El cambio de consideración de la niñez vino de nuevo con los modales y con la educación. En la Edad Media la clase noble tenía “courtoisie”, con reglas iguales para jóvenes y adultos. Hacia el siglo XVI la cortesía se sustituye por la “civilité”, con reglas dirigidas a los niños este caso, los de clase alta claro, quienes debían aprender modales y escritura. Desde el Renacimiento se dan cambios en el rol de la infancia, al ser necesaria una época de la vida para aprender modales y educarse. A lo largo del proceso de civilización, ha habido un largo proceso de cambio de comportamientos y de estructuras de poder, hasta la actual sociedad moderna occidental. (Norbert Elias).

La niñez se convierte en una etapa de la vida que sirve para educarse, aprender a controlar los instintos e internalizar la coacción social de vigilancia y control como sistema de poder.(En la novela de Peter Pan, Wendy y Garfio tienen modales, los padres de Wendy también,obviamente, pero Peter no tiene modales…).

La imprenta de tipos móviles de Gutenberg (1456), tuvo una enorme incidencia social y cultural, y fue determinante para:

- El humanismo renacentista y su pedagogía, y…
- La reforma protestante, con su lectura de la Biblia en lenguas vernáculas y las escuelas parroquiales.

En la época clásica y a partir del siglo XVI en Europa hubo escuelas, aunque no para todos, claro. En la Edad Media no había escuelas, era en los monasterios donde se aprendía, y sólo los monjes.
La escuela supuso horarios, vestidos y un lenguaje o jerga “especial”, con compañía de la misma edad, no como en el ámbito doméstico. La niñez supuso y supone hoy alfabetización, escritura, escolarización, aprendizaje, modales y cultura impresa (lectura y escritura).

Con los cambios en los medios de comunicación también cambió el rol de las edades, (como ha pasado con la TV, que “igualó” edades, y ahora vuelve a pasar con Internet, esta vez aventajando a la juventud en algunos aspectos, y cambiando roles y valores en otros). El “cambio escolar” supuso vestido y espacios propios para los niños.

En el siglo XVII en Francia, por ejemplo, los niños aristócratas vestían diferente según la edad y el estatus. Aunque surge una nueva moda de vestir, los niños y la clase baja se sigue vistiendo según la moda arcaica. Se daba cierta ambigüedad en los vestidos de niños y niñas desde el siglo XVII hasta comienzos del siglo XX. En el siglo XX, a partir de cierta edad cambiaba el vestido (pantalones cortos, largos, batas, puestas de “largo”, etc…).

En la Inglaterra de la época victoriana y eduardiana, finales del siglo XIX y comienzos del XX), los niños vivían en el piso superior de la casa, en la “nursery”, con su institutriz.
En esa época, cambió el rol de la mujer de clase media, que pasó de ayudar a su marido en el negocio familiar, a administrar la casa y el servicio doméstico. El marido generalmente pasó a trabajar como empleado en el exterior del hogar, en bancos, empresas, administración, funcionariado etc…organizaciones todas ellas requiriendo una estricta disciplina, control, vigilancia y planificación calculadora, (como el ejército del Imperio, o las fábricas de la revolución industrial).

Cuando Peter Pan llega volando a la ventana, es precisamente eso lo que ve: una “nursery” victoriana, que por cierto Wendy estaba a punto de abandonar ya, para pasar a su propio cuarto (rito de tránsito), y una clara estructura de edades, con distinción entre niños y adultos, con distinto grado de disciplina internalizada:

- Adultos disciplinados con modales rígidos,

- Niños en proceso de educar y disciplinar (modales, escolarización, etc…).

El niño ha de aprender lo que la sociedad ha ido “aprendiendo” en su proceso “civilizador”. (En este ámbito educativo, como en la biología, la ontogénesis reproduce la filogénesis, es decir, el desarrollo del individuo evoluciona como la evolución de su especie).
La educación y la disciplina reproducen la civilización, y la disciplina se convierte en una forma de poder. En la sociedad burguesa moderna, el poder se ejerce sutilmente, no hay ya castigos ejemplares y espectaculares, el poder se infiltra en la vida cotidiana, y afecta a todas las relaciones, porque pasa a estar basado en la vigilancia. Es el modelo panóptico del poder, que lo ve todo, y se emplea en colegios, internados, asilos, conventos, cárceles, fábricas, y por supuesto en el
ejército: vigilancia y disciplina. (Michel Foucault).

En el siglo XIX la disciplina comienza en la niñez, según la clase social y el género/sexo:

- Para la clase baja, se suponía impensable o implanteable la disciplina en el ámbito familiar.

- En el caso de las mujeres se suponía una disciplina natural, no aprendida. En la novela, los niños, y por supuesto Peter, se rebelan contra la disciplina, pero Wendy no lo hace así. El niño tiene “derecho” a rebelarse y jugar, pero la niña carece de ese “derecho”.

Las sociedades europeas se modernizan a principios del siglo XX, entendiendo la modernización como un “desencantamiento” (Max Weber, 1864-1920, considerado padre de la sociología), se vive según la “racionalidad”, sin pensamiento mágico, ni poderes ocultos, (mejor decir que los poderes ocultos pasan a estar en este mundo real…).
La sociedad racionalizada está basada en el control supuestamente racional, basado en el cálculo y la previsión, fundamentos de la teoría de las ciencias modernas.
En la práctica, se subordina la vida a un sistema social racional, supuestamente eficaz, con horarios laborales fijos, economía capitalista e instituciones burocráticas.
Esta racionalidad es instrumental, y por tanto un valor como medio para un fin, válida para la ciencia, aunque de dudosa ética en su aplicación económica al incremento de la eficacia y la maximización del beneficio. De hecho, se produce una reacción en contra de la racionalización de la vida en:

- Distintos puntos de Europa: Alemania, Inglaterra, Italia, Francia,

- En ámbitos estéticos, políticos y sociales,

- En el núcleo de todo ello surge un nuevo ideal de juventud, basado en la aventura y la rebeldía.

Antes de la Primera Guerra Mundial, y en el período entre ambas  guerras mundiales, ocurren los siguientes acontecimientos a este respecto:

- En Inglaterra, James Barrie escribe “Peter Pan y Wendy” (1904-1911).

- En Italia y Francia, surge el Futurismo en 1909.

- En Alemania surgen los movimientos juveniles de la “Jugend Bewegung” (1900-1933).

- En Rusia ocurre la revolución soviética y nace la URSS (1917).

En 1909 apareció en Le Figaro un manifiesto escrito por Filipo Tomaso Marineti: el Manifiesto del Futurismo. En él se ensalzaba lo contrario de la razón y el cálculo: el peligro, la energía, la temeridad, el valor, la audacia, la rebelión, etc…
(En Peter Pan, dice Peter: “¡la muerte será una gran aventura!”). Este movimiento futurista era agresivo, febril, “de bofetada y puñetazo”, amante de la técnica del momento (coches, cine, industria, etc…), y originó:

- En Alemania, las organizaciones estudiantiles urbanas, que idealizaban la juventud, la naturaleza, la comunidad vs. la sociedad, etc…y fueron semilla del totalitarismo alemán: el nazismo y el Tercer Reich.

- En Italia, la juventud moderna, laica e industrial fue semilla del totalitarismo italiano: el fascismo.

- En Rusia, “el hombre nuevo” originó otro tipo de totalitarismo: el comunismo.

Así que la juventud de principios del siglo XX en Europa, aguerrida y aventurera, anti-burguesía decadente (egoísta y calculadora), acabó en los movimientos totalitarios europeos: fascismo, nazismo y comunismo.
Y la juventud se alistaba masiva y voluntariamente para luchar en la 1ª Guerra Mundial…
Después de la Segunda Guerra Mundial, la adolescencia surge como una franja de edad que crece y crece.

El modelo panóptico de dirección unidireccional del control y del poder, que no se percibe pero se infiltra en la vida cotidiana, origina una conducta determinada por la sensación de continua vigilancia (Orwell en1984), originando un poder basado en la cultura de la vigilancia y de la conducta disciplinada.

Por otro lado, la familia extensa pasa a ser familia nuclear, padres e hijos. (Hoy día, más del 50% de las familias son familias “atípicas”: monoparentales, homo, etc…).

En el siglo XIX las relaciones de poder se basaron:

- en la edad (niños/adultos), según la “cantidad” de disciplina internalizada ,

- en la capacidad para la producción de bienes y servicios (hombres), o

- para la reproducción (mujeres).

(Recordemos que Peter Pan es “asexuado”, no tiene disciplina, no produce y no quiere crecer).
Los niños de dicha época eran y han sido vigilados y educados en casa y en el colegio, muy especialmente en temas sexuales, y se crea en torno a ella un tabú de pudor y vergüenza.
No ha sido así siempre, hasta el siglo XVIII no hubo tal, vino con los reformadores del Siglo de las Luces, antes y después de la Ilustración y de las Grandes Revoluciones (Independencia de USA, Francesa, etc…
Otro hito posterior, importante como punto de inflexión en este tema, ha ocurrido a mediados del siglo XX, con los anticonceptivos, que han permitido “separar” en el sexo la reproducción y el placer.

Hay una evolución desde la novela original hasta las versiones modernas del cine. De la niñez con tabúes a la adolescencia sin tabúes. La novela original se escribió en una Inglaterra victoriana y eduardiana, con un Imperio Británico basado en el ejército, la administración y la revolución industrial.La educación era estricta, así como la vigilancia y el control de los niños y su sexualidad, tabúes incluidos .El control abarcaba  hasta los sueños, y en la obra se menciona que las madres “miran en las cabezas de los niños”.De hecho, Peter no lee, ni tiene sentimientos sexuados, pero Wendy sí, lee y sabe cuentos, y tiene sentimientos sexuados, y desea dar “dedales”, o sea besos, a Peter. Lo cual ocurre en los primeros avatares
de la obra, pero luego james Barrie nos describe a un Peter que no se deja tocar por nadie,( entre otros aspectos de su “dictadura” en Neverland, ya mencionados).

En las últimas películas sobre Peter Pan, por ejemplo la de 2003, se acepta ya la adolescencia como un hecho natural y de pleno cambio hormonal. El 2003 no es la época de James Barrie, y Peter se adapta a la adolescencia, más o menos sin tabúes, y entre Peter y Wendy se da una complicidad inocente, pero pasando del “¿Es mentira que ellos sean nuestros hijos, no?”, en la obra original , a la ilusión de una pareja adolescente, o lo que es lo mismo a los “Caballero, es Ud. descortés e incompleto” e “Imagina que vuelves y Wendy tiene a otro que ocupará tu lugar” de la película. La adolescencia marca un nuevo escenario de edades, lo cual es una “herejía” para el mito de Peter Pan, que no puede cambiar ni crecer, ni dejar de ser niño para ser adolescente.
En la actual sociedad juvenil, el adolescente está creciendo mientras que el adulto ya ha crecido. La utilización del término adolescente o “teenager”, crece desde 1900 para “adolescens”  y aparece en 1960 para “teenager".

En 1983, Dan Kiley escribió un libro titulado “Los hombres que nunca crecen. El síndrome de Peter Pan”. En él  trata de los hombres que se niegan a asumir responsabilidades o compromisos hacia una pareja, y el “complejo de Wendy”, que es su “espejo” de mujer, que acepta el síndrome de Peter Pan y le “cuida” como una madre y también su pareja “inferior”.
Según Kiley, este tipo de hombres tiene una crisis vital aguda entre los 23 y los 25 años, y a partir de los 26 años entran en un descontento crónico.También según Kiley, en realidad se manifiestan en esta pesonalidad 7 síndromes y 6 síntomas, los cuales evolucionan con los años.

Los 7 síndromes serían:

1. Parálisis emocional.

2. Dilaciones en tomas vitales de decisión (procrastinaciones).

3. Impotencia social.

4. Pensamiento mágico.

5. Relación materna protectora.

6. Relación paterna distante.

7. Fijación sexual.


Y los 6 síntomas serían a su vez:

1. Irresponsabilidad.

2. Ansiedad bipolar.

3. Soledad social.

4. Conflicto de identidad sexual

5. Narcisismo (como proyección en otros de su personalidad, que no acepta).

6. Machismo.

Los 4 primeros síntomas se presentarían entre los 12 y los 17 años, y los dos últimos con más de 18 años.

 En realidad este síndrome describe algo relativamente común socialmente, y no una patología individual, que implicaría la necesidad  de tratamiento psiquiátrico o psicológico, parece más bien la descripción de un nuevo rol social de la juventud actual, que al fin y al cabo es la que “toca” en cada época. La tesis del síndrome de Peter Pan, que no comparto o al menos lo dudo, presupone un proceso de maduración natural que no existe, porque se trata de una función social, política e histórica. Aceptar responsabilidades y la madurez “cuando toca” es algo sano, y resistirse a ello sería lo patológico.

La tesis del síndrome asume una comprensión conservadora y aproblemática de los roles de género/sexo. El problema surgiría, según esa tesis, cuando un varón no asume una determinada masculinidad, y a la mujer le presupone la voluntad de buscar siempre un compromiso estable, cosa que no es ya cierta. Además, ignora el cambio en las condiciones político-sociales en cada época histórica.

En fin, me “cae” mejor el capitán Garfio que Peter Pan, porque es humano, real, envejece, tiene carencias y miedos, tiene modales y educación, y en definitiva es mortal…