sábado, 23 de febrero de 2013

Sobre el desarrollo del adulto.







Se trata aquí de exponer brevemente las principales características del desarrollo evolutivo de una persona adulta.
La pareja.-
El apego que se produce en nosotros en la primera infancia nos influye durante toda la vida, y por supuesto en la relación de pareja, donde se produce apego mutuo materializado en afecto, lo que proporciona a su vez seguridad.
El amor efectivo supone pasión, intimidad, y compromiso. Construir una verdadera relación en la que se pueda hablar de “nosotros” es un proceso lento, tras una atracción inicial. El mantenimiento de la relación exige percepción de equidad, porque  lo contrario lleva a la pareja a un problema de deterioro, y puded llevar al fin de la relación.
La estabilidad de la pareja requiere confianza mutua, empatía, mutuo acuerdo (también en temas económicos), comunicación afectiva (y para la resolución de problemas), y satisfacción sexual.
La pareja constituye uno de los modelos de familia actualmente vigentes, siendo la familia esencial para construir vínculos afectivos, personas adultas, afrontar retos, asumir responsabilidades y compromisos, servir de espacio de encuentro intergeneracional, y actuar como apoyo en las diversas transiciones vitales.

Maternidad/Paternidad.-
En este rol aparecen como terceros los hijos, como personas dependientes, cambiando el autoconcepto de los adultos que forman la pareja en una experiencia de desarrollo personal y transición de roles.
La llegada del hijo introduce nuevas demandas y riesgos, que una vez superados, aumentan el grado de madurez y equilibrio de la pareja, y su satisfacción. Los hijos influyen en la responsabilidad y estabilidad de la pareja, así como en su intimidad, desarrollando nuevos vínculos con los hijos, que necesitan ser cuidados y atendidos. La maternidad/peternidad supone para la pareja nuevas demandas y cambios en su relación y hábitos, y puede acarrear costes emocionales. Repercute en la identidad, autoconcepto, y autoestima, y requiere adoptar de forma consensuada roles de género y división de tareas, pero también puede suponer una fuente de conflicto en la crianza de los hijos.

Separación/Divorcio.-
Con el tiempo se puede producir en la pareja una pérdida de intimidad, aprecio, y amor, llegando a la desilusión y al desafecto. Si pierde el apego emocional hay una sensación creciente de apatía, indiferencia y alejamiento, y los sentimientos positivos se pueden transformar en negativos. Múltiples áreas sensibles se ven afectadas.
En el proceso de separación es importante actuar de forma planificada, que evite sufrimiento inútil, durante el predivorcio mediante un análisis de los resultados, en el divorcio propiamente dicho minimizando las fuentes de estrés, y en el postdivorcio esforzándose durante un periodo de adaptación a la nueva situación, haciendo frente a los nuevos problemas prácticos, y dando libertad al otro para permitir que viva al margen de lo que fue la pareja.

Síndrome del nido vacío.-
Se produce coincidiendo con la emancipación de los hijos y por supuesto no representa el fin de la maternidad/paternidad. Depende mucho de las expectativas y actividades que hayan tenido cada uno de los cónyuges hasta ese momento. Requiere cuidar sentimientos negativos, depresivos, o actitudes manipuladoras. Es una oportunidad de reencuentro y crecimiento personal para la pareja, que puede compartir, manifestar, distinguir, potenciar, retomar y reconocer los aspectos positivos que en esta etapa se abren, con fantasía e ilusión.

Abuelidad.-
El rol de los abuelos tiene una dimensión formal y otra de diversión y disfrute como madre y padre sustitutos.  Este rol es variable según la edad, género, cultura y actitud de los padres y de los abuelos.
La relación intergeneracional entre padres mayores e hijos, tiene una dimensión asociativa basada en la comunicación con frecuentes interacciones, y otra dimensión afectiva con altos niveles de afecto, que puede disminuir en el tiempo, entre otras cosas en función de la salud.
Esta relación intergeneracional tiene una dimensión de consenso, otra dimensión funcional o de ayuda, y otra dimensión normativa para cumplir requisitos administrativos o legales.

Viudedad.-
Cambio vital muy dramático por la pérdida de la pareja. Supone un proceso de duelo irreversible. La viudedad requiere ser afrontada reconociendo el suceso, desvinculándose de los lazos, con un olvido relativo, y un nuevo reencuentro o vuelta a una nueva normalidad.
La adaptación al estado de viudedad varía mucho según la edad, el género y la salud. En esta etapa o rol se ven afectadas la identidad, la autosuficiencia y los ingresos económicos, y se requiere de redes sociales de apoyo.

Empleo/Desempleo.-
El trabajo es fuente de ingresos, elemento organizador importante de nuestra existencia, fuente de valoración social, autoestima y experiencias emocionales.
Procede mencionar aquí que la elección profesional  es una decisión trascendental en la vida, que debe llevarse a cabo en función de motivaciones fudamentales de tipo vocacional, identitario, de autoestima, y de autorrealización personal, y por supuesto, para cubrir nuestras necesidades.
El desempleo es una conmoción vital. Primeramente se intenta minimizar el problema, hasta tomar conciencia de su seriedad, y evitar caer en la desesperanza.
Puede tener secuelas fisiológicas, psicológicas y psicosociales. La pérdida del empleo afecta a la imagen, a la condición física, a la salud, a los recursos económicos, y a las habilidades personales, y genera tal estrés que requiere apoyo social o profesional. Para afrontarlo, es necesario comprender los hechos y sus causas, intentar prever, y prepararse para otras posibilidades en función de los factores personales de cada uno, requiriendo flexibilidad personal para nuevas experiencias.

Jubilación.-
Este rol varía mucho según ciertas condiciones como la salud física, el  nivel económico, la necesidad de realización personal en el trabajo, y el género. La etapa de prejubilación suele estar llena de expectativas. La jubilación propiamente dicha, tiene una fase de “luna de miel”, con deseos nuevos, otra de rutina, y otra de relax y desconexión, pero puede acabar en el desencanto por incumplirse las fantasías que se tenían sobre el tema.
Requiere reorientarse de forma realista en esta nueva etapa para afrontar la rutina adaptándose de forma consciente a las capacidades y limitaciones.
Muerte.-
La muerte tiene facetas:  fisiológica, clínica, sociológica, y psíquica.
Según los criterios vigentes normalmente admitidos, se define la muerte como el cese permanente de las funciones cerebrales, con ausencia de movimiento, respiración, reflejos, electroencefalograma plano, y ausencia de circulación cerebral tanto de aflujo como interna.
La idea de la muerte va variando a lo largo de la vida, pasando de la curiosidad, temporalidad, y reversibilidad, a la irreversibilidad y permanencia, como acontecimiento inevitable y universal que afecta también a nuestros seres próximos, y a nosotros mismos, buscándole sentido (de la misma forma que se le da un sentido a la vida).
El afrontamiento de la muerte recorre las fases de : negación, ira, negociación o regateo, depresión, y aceptación.
Hay reminiscencia de recuerdos que pueden ser: integradores, instrumentales reafrontando el pasado, escapistas glorificando el pasado, obsesivos o culpabilizadores, transmisores (herencia, cultura, conocimiento), y narrativos (asépticos y descriptivos).
 
 
 
 

 

 

domingo, 3 de febrero de 2013

Sobre el Ciclo Artúrico.





La leyenda artúrica y el amor cortés, materializados en los caballeros de la Tabla Redonda, constituyen una parte muy relevante del imaginario medieval europeo y, en general, del Occidente actual.

El Ciclo Artúrico mezcla leyendas, mitos, historia y creación de numerosos autores franceses, alemanes y británicos. Desde las narraciones orales de origen celta-galés, y los romans de Chrétien de Troyes en el siglo XII, hasta la obra de Thomas Malory en el siglo XV, desfilan ante nuestros ojos todos los caballeros y las damas de la Tabla Redonda en la corte de Camelot.

En el sugestivo mundo de la "materia de Bretaña" se entremezclan la ficción, la magia y la fantasía. Un mundo de leyendas que se desarrolla en torno   a la figura del rey Arturo, la reina Ginebra, Lanzarote, Galahad. Caballeros errantes en busca del Grial rodeados de hechiceros, espadas mágicas clavadas en la piedra, hadas y bellas damas.

La búsqueda del Grial se convierte en un proceso de iniciación y se acompaña en su "aventura" a los jóvenes Gawain, Perceval y Galahad.

Al mismo tiempo, en ese mismo siglo XII, se produce un "renacimiento" cultural tras el largo paréntesis de la parte de medievo precedente, que trae consigo la literatura del amor cortés: el caballero andante al servicio de la dama.

Es cultura europea conocer las aventuras y leyendas tejidas alrededor de la Tabla Redonda.



Pero, eso sí, recordando que en su día todo ello fue lírica selecta, para unas cortes privilegiadas y minoritarias, no es épica: la vida real era diferente, e infinitamente más dura y cruel, para todos, incluso en las "clases" altas. No digamos para el resto.

Narraciones escritas ya en lenguas vulgares, dejando atrás el oscuro latín medieval, para recitar o leer en voz alta, en verso al principio y en prosa después. Pocos sabían leer y escribir.
Es aún una época feudal, en la que los monarcas eran "primus inter pares". El siglo XII de las cruzadas y el Temple.

La influencia eclesiástica y las monarquías absolutas cambiarán, en siglos posteriores, el modelo social y por tanto su reflejo literario: los ideales caballerescos dejarán de ser válidos. Aunque las obras sean leídas hasta el siglo XVI, para decaer en el siglo XVII (de lo cual es buena prueba y fiel reflejo la genial obra y el fino humor de Miguel de Cervantes).

Y en los siglos posteriores, tras otro largo silencio, se recobrará el interés hacia "la materia" en cuestión, hasta nuestros días.

sábado, 2 de febrero de 2013

Sobre el futuro.





La situación mundial no permite precisiones sobre su evolución, porque cambiarán otros paradigmas no previstos actualmente: no se sabe dónde nos lleva el futuro. Pero sí se puede hablar de posibles cambios globales para las próximas décadas.

Parece que las soberanías nacionales se verán debilitadas por la globalización, las migraciones, y la urbanización mundial.
Difícil decir algo clave: si las tecnologías de comunicación, el “ciudadano conectado”, y su virtualidad, permitirán un mejor y mayor control del poder, forzando su transparencia y posibilitando una democracia más participativa, o todo lo contrario, es decir, facilitará un mayor control del individuo por parte de Leviatán. Esa lucha se empieza a dar ahora, pero durará.
El individuo se vuelve más frágil en temas vitales tales como el oligopolio de la energía, los alimentos, el agua, la sanidad, la educación, y la cobertura de su vejez, con el Estado del bienestar absolutamente cercado y amenazado en Europa por el neoliberalismo. No olvidemos que la economía se mueve desde la demanda, y no desde la restricción y la desigualdad.
La globalización expandirá la ideología liberal, pero parece que necesitará combinarse con otros valores más tradicionales, surgiendo nuevas ideologías y valores, pero es poco probable que se alcance la uniformidad ideológica, y será complicado alcanzar consensos para gestionar retos globales.
El mundo no tendrá una potencia hegemónica, será multipolar, con varios centros de poder. El “imperio” desaparecerá, se volverá más abierto y caótico. Y la gestión global será imprescindible, pero mucho más compleja. La geopolítica se va a complicar.

El mundo es paradójico en éste momento. El individuo parece más fuerte, Internet multiplica su capacidad de actuación, pero debilita su identidad, y los retos de la humanidad sólo podrán gestionarse globalmente, por organizaciones como el Estado, pero no está claro a qué escala. El gobierno mundial sería bueno para controlar la globalización financiera, pero la tecnología evoluciona más rápido que la antropología, y no parece posible de “momento”, para bien o para mal. Las culturas son muy tercas, y el ser humano es muy territorial, aunque de eso se aprovechan unas pocas empresas globales.
Lo transcultural  y global requiere una ética transcultural, que sólo se ve posible en la evolución de los Derechos Humanos en el planeta.
Nuevos poderes surgirán, y controlarán al individuo utilizando la tecnología: el  Gran Hermano del 1984 de Orwell puede estar cerca, y el monopolio del estado en la utilización de la fuerza, según Weber, no sabemos dónde acabará llegando, o en qué forma y manera.
Enorme problema el de controlar el poder y garantizar los derechos y las libertades.
Con respecto a la liberalización de los mercados,  la ausencia de regulaciones y de estado, no la arregla la mano “invisible” del mercado: es muy visible y dura, y sólo arregla lo que se pude pagar con dinero: es la mano del más fuerte, y sus amigos y aliados.

El pensamiento crítico se hace más necesario que nunca frente al pensamiento único. Recordando las palabras de Ignacio Ellacuría, se hace más preciso que nunca “Cargar con la realidad, y encargar la realidad”. Si no, otros lo harán por nosotros.
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 25 de enero de 2013

Sobre nuestro cerebro.

 


El cerebro constituye el elemento anatómico más peculiar de nuestra especie. A pesar de todos los progresos logrados durante el último siglo, su complejidad es causa de análisis continuo por parte de diversas especialidades.
Conocer los procesos que han moldeado nuestro cerebro a la largo de la evolución reviste una gran utilidad a la hora de formular hipótesis sobre su funcionamiento y su organización, así como sobre sus posibilidades y límites.
El cerebro es el órgano operativo más complejo que conocemos. Es también el más característico de los primates en general y nuestra especie en particular.
Sin embargo, aún ignoramos los procesos cerebrales a partir de los cuales emerge la mente. Los términos cognición e inteligencia siguen resultando difíciles de definir, y los intentos por cuantificar y describir sus variaciones se han mostrado tan necesarios y útiles como poco resolutivos.
Sólo un enfoque multidisciplinar puede ofrecer hipótesis completas e interesantes. Los neuro-anatomistas estudian los rasgos que diferencian a unas especies actuales de otras, y la bioquímica y biología molecular investigan los aspectos fisiológicos y genéticos de los procesos neuronales. La neurocirugía y la neurología revisten una importancia fundamental a la hora de anclar todo ese conjunto a la observación clínica, y durante los últimos años, también la psicología y la psiquiatría han realizado grandes aportaciones.
Gracias a la integración de todas esas disciplinas, se ha generado nuevos campos de investigación.
El cerebro humano moderno posee una forma particularmente esférica, debido sobre todo a la geometría de sus áreas parietales que resulta exclusiva de nuestra especie. Esa forma aparece como consecuencia de un proceso morfogenético muy temprano en la vida del individuo, próximo al nacimiento.
En los humanos modernos, el cambio en las proporciones parietales reviste una magnitud tal como para afectar a la geometría del cerebro en su conjunto.
Los aspectos cognitivos que podemos asociar a las áreas parietales más profundas se hallan vinculadas a nuestra capacidad de simulación. A partir de la interacción entre la vista y las actividades manuales, estas regiones representan una interfaz entre el mundo externo y el interno. Generan un sistema de coordenadas exterior,  y otro del individuo que componen un “espacio virtual” en el que entre otras cosas, pueden realizarse “experimentos mentales”.
Otras áreas parietales desempeñan también un papel en la integración de la memoria y el lenguaje, así como en las facultades de cálculo.
Las áreas parietales superiores y las intraparietales, se encuentran conectadas con las zonas frontales, lo que ha dado pie a teorías frontoparietales sobre la evolución de la inteligencia. Las mismas regiones se han asociado a patrones de integración cerebral (esquemas de correlación entre estructuras anatómicas) y puede que se relacionen asimismo con la velocidad mental.
En el pasado, se daba por sentado que a cada región cerebral, debía corresponderle un aspecto cognitivo. Hoy sabemos que aunque existen áreas cerebrales especializadas en funciones concretas, los procesos cognitivos se basan en la integración de varias redes neuronales, por lo que tampoco hay que ser muy rígidos a la hora de asociar funciones cognitivas a zonas cerebrales específicas.
Los investigadores han evaluado la estimulación cognitiva, así como la cantidad de depósitos de proteína ( placas “beta-amiloides”) que sus células tenían. Los resultados de esta investigación parecen demostrar que cuanto mayor es la estimulación cognitiva, menores son las cantidades de depósitos de proteína, considerada la principal causante del Alzhéimer.                                                                                                          
Los estudios han puesto de manifiesto que estas actividades cognitivas son más efectivas cuanto más se prolonguen en la vida de las personas. Es decir, aparecen placas que dañan la sinapsis, y hace que los neurotransmisores no funcionen, bloqueando las señales químicas de una neurona al punto de recepción de otra neurona. En una palabra, los neurotransmisores no funcionan porque dichas placas  amiloides lo impiden.
Entre uno y cinco años antes del diagnóstico, aparece una proteína (“mala”) llamada “tau” dentro de las neuronas, por lo que éstas empiezan a actuar mal, se desintegran, y el cerebro se retrae y se llena de “huecos”.
En concreto, la estimulación cognitiva tendrá un mayor impacto en la prevención del envejecimiento patológico si empieza alrededor de los 30 o 40 años de edad, y se mantiene toda la vida. En este sentido, las evidencias científicas son muy claras al recomendar cierta precocidad en el desarrollo de estilos de vida saludables para garantizar que el cuidado del cerebro sea tan importante como la constancia en la prevención del envejecimiento cerebral patológico.
La estimulación cognitiva es la creación de nuevas conexiones neuronales, o la consolidación de redes ya existentes entre distintas neuronas.
Si bien está demostrado que la estimulación cognitiva puede crear nuevas conexiones en el cerebro, el hecho de que una persona haga por ejemplo crucigramas o ejercicios memorísticos todos los días, o practique tres horas diarias con ejercicios de ordenador, no implica que verdaderamente esté estimulando su cerebro.
El cerebro tiene ocho funciones, y es importante trabajarlas todas. Hay que ejercitar cada función por separado, no hay ejercicios que valen para todas, son específicos.  Las ocho funciones son:
-Orientación espacial
-Memoria inmediata.
-Habla expresiva.
-Memoria lógica.
-Comprensión de textos e imágenes.
-Habla receptiva.
-Actividad intelectual.
-Percepción visual.
Solo si los problemas que plantean los ejercicios conectan con las inquietudes, intereses o realidades a las que se tiene que enfrentar el individuo, estimularán su cerebro.
La consolidación de nuevas conexiones neuronales es especialmente beneficiosa si se cumplen tres condiciones:  las tareas son novedosas, moderadamente desafiantes, y significativas para el individuo.
Si una actividad cognitiva no reúne estas tres condiciones, probablemente su cerebro ponga en marcha el piloto automático para realizarla, dejando de estimular las conexiones sinápticas que favorecen el aumento de la reserva cognitiva.
Desarrollar unos hábitos de vida neuro-saludables es sin lugar a dudas mucho más beneficioso para un cerebro que realizar ejercicios de dudosa efectividad. Un estilo de vista estimulante desde el punto de vista cognitivo, no solo promueve la salud cerebral, sino que además favorece la salud general, el bienestar emocional y las relaciones sociales.
El estilo de vida adecuado se basa en dos principios básicos: el desarrollo de habilidades a lo largo de toda la vida, y el mantenimiento durante todo ese tiempo de una vida absolutamente activa. Una vida que garantice también el relacionarse socialmente, realizar ejercicio físico y estimular nuestra cognición, aparte de cumplir con las responsabilidades domésticas, económicas, afectivas y de salud, para ser capaz de llevar una existencia independiente y autónoma.
Ciertos análisis recientes llevados a cabo mediante técnicas de formación de imágenes han revelado algo bastante sorprendente: en el cerebro de una persona tumbada sin hacer nada, se está llevando a cabo una cantidad notable de actividad cerebral. Cuando nuestra mente se encuentra en reposo (sentados en un sillón, dormidos, o anestesiados), ciertas áreas dispersas del cerebro, mantienen una interacción. La energía consumida durante ese incesante intercambio de mensajes, se ha denominado, modo operativo por defecto del cerebro.
Para comprender el modo operativo por defecto del cerebro, ha resultado clave el descubrimiento de un sistema desconocido al que se ha denominado red neuronal por defecto (RND).
Se investiga cual sería el papel exacto de la RND a la hora de organizar la actividad neuronal. Cabe la posibilidad de que orqueste el modo en que el cerebro organiza los recuerdos y diversos sistemas que necesiten preparación ante futuros sucesos.
Parece que puede desempeñar un papel crucial en la sincronización de todas las regiones del cerebro.  Se cree que la RND se comporta de forma parecida a un director de orquesta, emitiendo señales de sincronización, a imagen del director de orquesta que agita su batuta para coordinar la actividad entre las diferentes regiones del cerebro. Probablemente, tal sincronización (entre las regiones visual y auditiva del córtex, por ejemplo), asegura que todas las regiones del cerebro se hallen listas para reaccionar de forma concentrada entre los estímulos.
Este tipo de investigaciones ya ha arrojado cierta luz sobre determinadas patologías. Se han descubierto alteraciones en las conexiones  entre células  cerebrales de las regiones de la RND de pacientes con Alzhéimer, depresión, autismo o incluso esquizofrenia. De hecho, es posible que algún día el Alzhéimer se tipifique entre las enfermedades de la RND. Una proyección de las regiones cerebrales afectadas por el Alzhéimer, coincide nítidamente con el mapa de las áreas que constituyen la RND.
El cerebro es nuestro órgano más precioso. Su complejidad es única en el mundo natural y nos permite no solo pensar, sino también tener una identidad, cuidar de nuestro cuerpo, amar y sentirnos amados, hacer cosas por los demás, desear, plantearnos nuevos retos y alcanzar casi cualquier meta que nos propongamos.
Durante mucho tiempo los neurólogos creían que los circuitos del cerebro se desconectaban cuando una persona se hallaba en reposo. Sin embargo, los estudios de neuroimagen, han demostrado que hay un nivel persistente de actividad basal.
Las personas deben desarrollar  hábitos de vida neurosaludables, lo cual es por el momento, sin duda, la única prevención adecuada para aliviar y prevenir el deterioro cerebral y tener un buen envejecimiento activo.   
(Basado en un trabajo de N.B.)
 
 

 

                                                                                                                                             

 

viernes, 18 de enero de 2013

Sobre los planes industriales, el empleo, y la crisis.






Existe una estrecha relación entre los planes de empleo y los planes industriales. La Comisión Europea elaboró un documento llamado Europa 2020 en el que estableció el pleno empleo como uno de los objetivos para esta década. No sabían lo que se nos venía encima, por lo que parece.

Cada vez hay en Occidente un mayor convencimiento de que no es posible mantener un adecuado nivel de empleo en la sociedad sin una sólida base industrial. La experiencia demuestra que todo aquello que se decía de que las sociedades desarrolladas debían especializarse en los servicios, la investigación y la innovación, para olvidarse de la producción, salvo la de muy alto valor añadido, no se sostiene e incluso hoy día ya se puede evidenciar lo contrario: quien pierde la capacidad de producir acaba perdiendo también la capacidad de diseñar y de innovar. Se rompe la creencia dominante de estas últimas décadas respecto a que la producción debía deslocalizarse hacia zonas más o menos lejanas, en busca de mano de obra menos "cara".

La crisis financiera está afectando sustancialmente al tejido industrial y tecnológico de Europa, de modo que en algunos países se plantean carencias industriales estructurales muy importantes, es decir: ni queda industria ni hay planes al respecto.

Salir de la crisis implicará evitar el deterioro definitivo de la industria y la tecnología existentes en los países europeos, primeramente frenando su deterioro, y a la vez crear ventajas competitivas para la industria en este mundo globalizado tan complejo y competitivo. Los efectos de la crisis coinciden y agravan los producidos por otros cambios globales sociales, políticos, económicos y tecnológicos que afectan a la humanidad, con lo que la actual crisis resultará en un mundo diferente.

La industria debe adaptarse a esos hechos mencionados, con productos de alto valor añadido que puedan ser producidos de forma sostenible (ecológica, social, y económicamente), generando empleo así mismo sostenible. Como los cambios se producen  en el planeta a velocidad vertiginosa, a ese mismo ritmo deben adaptarse la investigación, el desarrollo, y la innovación de productos, procesos y servicios. Todo ello requiere un nuevo modelo industrial en cada país europeo, salvo quizás en Alemania, que se sabe muy bien esta "lección".

Y no parece posible lograrlo sin dedicar enormes esfuerzos, compartidos por los actores económicos, para elaborar sin tiempo que perder, planes industriales a todos los niveles geográficos e institucionales, definiendo así un nuevo tejido productivo que pueda sobrevivir, o al menos intentarlo.

De lo contrario, una vez más serán los "mercados" los que lo hagan, y ya se sabe que la "mano invisible" del mercado es en realidad bien visible y dura: es la mano del más fuerte.















martes, 8 de enero de 2013

Sobre lo postindustrial.


 
 
 



Hay una diferencia entre el diseño urbanístico y las condiciones sociales de su uso, por razones socioeconómicas. El paso de la industria a los servicios supone una pérdida de “músculo” económico, que se agrava con la crisis aún más en el caso de los jóvenes, las personas con problemas de empleo y los jubilados. También hay diferencias entre las costumbres y las condiciones del nuevo paradigma, como en el caso de la vivienda en propiedad o la vivienda en alquiler, habiendo cambiado los recursos y la movilidad laboral, social y vital.
La era postindustrial es un modelo en crisis, en el que la industria ha desaparecido en beneficio de otras zonas geográficas, pero los servicios no cubren todas las necesidades de empleo de la población, lo cual se agrava con la crisis, que no es tal, sino un cambio de modelo social y un nuevo orden mundial hacia lo global, con una gobernanza mundial por parte de los mercados. El problema es dónde y cómo se genera actividad.
Las “ciudades experiencia” son el caso urbano del “marketing de consumo”, aunque las ciudades postindustriales no sean todas iguales, pero en ellas todo puede costar mucho, a cambio de poco. ¿Son para ver o para vivir?, ¿con qué costo y habitabilidad?.
Servicios y urbanismo,… sí pero los “mercados” apuestan por las industrias de los sectores de energía, telecomunicaciones, transportes, alimentos, agua, sanidad, minería "preciosa", y poco más. Ahí están los oligopolios. El resto es competencia a puro costo, y por tanto deslocalizable.
¿Nos vamos a poder permitir “ciudades experiencia”, postindustriales, por muy “smart cities” que sean,  en nuestro entorno, sin disponer de  ese tipo de actividades, en una era global? Los servicios, la administración, el turismo, etc... están muy bien, pero no bastan.

Detrás de la industria hay más industria. Tras una nada fácil fase de investigación, desarrollo e innovación, que también otros acometerán, hay  otro tipo de industria, y si no…casi nada.

Sin actividad industrial suficiente, no hay estructura económica sostenible.










 


 



 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 29 de diciembre de 2012

Sobre el origen de la Termodinámica.





La Termodinámica es parte esencial de la Física, y pilar fundamental de la Ingeniería. Básicamente trata de la transformación del calor (energía térmica), en trabajo mecánico o trabajo útil. Actualmente abarca diferentes campos: termodinámica clásica, termodinámica técnica, termodinámica química, termodinámica estadística, termotécnia, motores de combustión, etc...

En ella se  incluyen conceptos como: calor, temperatura, trabajo, energía interna, entalpía, entropía, transmisión de calor (conducción, convección, radiación), combustiones, ciclos térmicos, ciclos frigoríficos, rendimientos, reacciones exotérmicas / endotérmicas, energía libre, agitación y desorden molecular, vapor de agua, aire húmedo, etc...

Sin embargo, hasta el S.XIX nada se sabía acerca de todo ello. Aún se pensaba que el calor era un fluido invisible llamado "el calórico". James Watt (1736-1819) inventó la máquina que lleva su nombre,  o máquina de vapor, donde quemando madera  o carbón se producía vapor de agua, el cual actuaba un pistón y una biela-manivela, produciendo trabajo motriz. Eran clave en su diseño la caldera, el condensador de vapor, y el regulador centrífugo a bolas. La máquina de vapor de Watt posibilitó la primera revolución industrial, así como el ferrocarril.







Pero los fundamentos teóricos de los principios de esta ciencia termodinámica se deben a Sadi Carnot (1796-1832), aunque en su tiempo su obra pasó prácticamente desapercibida.

 
 
Aparecen de vez en cuando en la historia de las ciencias algunas obras surgidas de forma algo espontánea, en el sentido de no poder ser clasificadas en ámbitos precedentes. Entre ellas figura en primer plano la obra de Sadi Carnot, como precursor cuya profunda visión se adelantó considerablemente a su tiempo.

Sus "Réflexions sur la puissance motrice du feu et sur les machines propres a développer cette puissance": reflexiones sobre la potencia motriz del fuego y sobre las máquinas adecuadas para desarrollar esta potencia, aparecieron en un librito del que se editaron pocos ejemplares en París, en 1824. Dichas reflexiones abrieron a la ciencia y a la técnica caminos completamente nuevos.

Desde el principio de su libro se planteaban cuestiones precisas. Carnot se preguntaba si la potencia motriz del calor (obsérvese que él en el título de la obra escribió "feu": fuego, y no calor, aunque luego en el texto usa más o menos indistintamente ambos términos) es limitada o ilimitada, si los perfeccionamientos de las máquinas térmicas tienen un límite concreto, o bien son susceptibles de ser mejoradas indefinidamente en su rendimiento.

En su forma original la respuesta era la siguiente: una máquina, operando de la manera más económica y terminando al final de su operación en las mismas condiciones que al principio, produce un trabajo cuya relación con el calor aportado a la caldera depende únicamente de las temperaturas de la caldera y del condensador de vapor.

Ése fue el enunciado inicial del principio de Carnot, llamado durante mucho tiempo el segundo principio de la Termodinámica, y que después ha adoptado formas muy diversas, (recordemos que el primer principio de la Termodinámica es el de la conservación de la energía, que en la actual era posteinsteiniana ha pasado a ser la conservación de la masa-energía). Todas las sustancias pueden, escribía Carnot, ser empleadas para obtener  potencia motriz, y en la aplicación de su principio la naturaleza de la materia que recorre el ciclo carece de importancia. Ni que decir tiene que estas afirmaciones audaces parecían en un principio inadmisibles.

De la obra de Carnot se habían editado muy pocos ejemplares, y permaneció desconocida durante mucho tiempo, si bien Clapeyron lo citó diez años después en su obra, como vamos a comentar a continuación. El gran físico inglés Lord Kelvin solía comentar sus vanos esfuerzos por encontrar un ejemplar de la obra de Carnot, en ninguna librería, en 1843.

Émile Clapeyron (1799-1864) escribió en 1834 una memoria para la Escuela Politécnica de París, de la que tanto Carnot como él fueron alumnos,  titulada "Mémoire sur la puissance motrice de la chaleur": memoria sobre la potencia motriz del calor (no del fuego, sino del calor).






Clapeyron dedicaba en su obra toda su capacidad de análisis al difícil problema de la producción de fuerza motriz. ¿Había en una máquina de vapor una íntima correlación entre la cantidad de trabajo generado y la cantidad de carbón consumido? ¿Mediante qué fenómenos se producía esta misteriosa transformación?. Estas preguntas, que ya habían sido planteadas por otros pocos, pero no resueltas, no escapaban al espíritu observador de Clapeyron, quien tuvo la suerte de encontrar un librito, que se hizo célebre gracias a él y que hasta entonces había sido ignorado por todos: la anteriormente mencionada obra de Carnot. Impresionado por la grandeza y la exactitud de las reflexiones expuestas en dicho "informe", Clapeyron lo estudió, asimiló su contenido, y desarrolló su magnífico trabajo, que hizo época en la historia de la ciencia.

Revelada así al mundo de la ciencia, la obra de Carnot llegó a ser el pilar sobre el que se levantó una ciencia completamente moderna: la teoría mecánica del calor, es decir, la Termodinámica.