lunes, 27 de mayo de 2019

Del paleoeuropeo-protovasco al euskera, del euskera (y el latín vulgar) al castellano medieval.





Vamos a analizar los vocablos siguientes:
1. Golondrina
2. Caballo
3. Musgo
4. Helecho
Son interesantes y representativos de la casuística que se va a exponer.

1. Golondrina
En euskera actual tuene estas variantes:
▪︎ENARA
▪︎AINARA
▪︎AINADA
▪︎EIHARA
▪︎ELAI
(Golondrina)

☆ Etimología en Protovasco:

[*ZAN / ZEN - EL- EDA / ERA]

▪︎ZAN/ZEN:
muy, mucho, gran, grande
▪︎EL:
aire
▪︎EDA/ERA:
extensión, propagación, modo, manera

☆ Evoluciones fonético-lingüísticas:
1.
> en e ra = enara
2.
> an i era > ainera > ainara
3.
> an i eda > aineda > ainada
4.
> e (h)e (h)era > e hi hera > eihara
5.
> e (h)el era > el ea > elae > elai

☆ Traducción:
•a manera de gran aire
•a modo del viento
•como el viento
•se extiende como mucho aire
•se desplaza como el viento
•muy móvil en el aire
¤ Golondrina

La palabra castellana, golondrina, es otra versión del euskera, hablado por los habitantes de la Bardulia en la que nacieron Castilla y el castellano, en el norte de Burgos, procedentes de la Bardulia en la actual Gipuzkoa, tras la expansión vascona altomedieval.

▪︎Golondrina

☆ Etimología en euskera:
[*GOI EL ON EDA RRI INA]

☆ Evolución fonético-lingüística:
> go l on da rri na
= Golondrina

O sea, que la palabra 'golondrina' también es euskera que pasó al castellano. La golondrina se guardó sus otros nombres en euskera para los euskaldunes, hasta la actualidad.

☆ Traducción:

▪︎GOI:
arriba
▪︎EL:
aire
▪︎ON:
bueno, bien
▪︎EDA:
extender, propagar, desplazar
▪︎RRI:
muy
▪︎INA:
pequeño-a

Es decir:
•arriba aire
bien-bueno
extiende-propaga
muy pequeña:
•La muy pequeña que se desplaza bien (de buen desplazamiento) en el [alto] aire (de arriba)
¤ Golondrina

2. Caballo
En euskera actual:
Zaldi

Entre el grupo de animales que vuelan o corren como el viento (o bien dan viento al desplazarse, que viene a ser lo mismo porque es cuestión del movimiento relativo del aire y el objeto o sujeto material), está el caballo:

▪︎ZALDI
Caballo

☆ Etimología en protovasco:

[*ZAN EL DIN]

☆ Evolución fonético-lingüística:
> za l di
= zaldi

☆ Traducción:

▪︎ZAN:
muy, mucho, gran, grande
▪︎EL:
aire
▪︎DIN:
que es, como, que vale como, cualidad de

Es decir:
•Como el viento
¤ Caballo


3. Musgo
En euskera actual:
▪︎Goroldio

▪ GOROLDIO
Musgo

☆Etimología en protovasco:

[*GE ARO LI DIN INO]

☆ Evolución fonético-lingüística:

> g-aro-li-di-no
> garoldio
= goroldio

☆Traducción:

•Sin época, como pegajoso, pequeño
•Perenne que se adhiere y es pequeño
¤ Musgo

Al igual que en el caso de la golondrina, la palabra castellana,
musgo, es otra versión del euskera hablado por los habitantes de la Bardulia en la que nació Castilla y el castellano, en el norte de Burgos, en la Bureba, procedentes de la Bardulia situada en la Edad Antigua en la actual Gipuzkoa, y que emigraron tras la expansión vascona altomedieval en su territorio.

Nota:
(La 'm' en principio de palabra evoluciona a 'n', si no viene de 'b'. Luego, la 'm' de musgo viene de una 'b')
Así que:
musgo < busko < buskor
< bur usu kor
= (en)bor-oso-kor
lo que significa, como veremos:
•muy tendente al tronco.
•Que se agarra al tronco del árbol.
¤ Musgo.
O sea, que 'musgo' tb. es euskera. Esa cosa verde perenne y que se pega al tronco del árbol tuvo en euskera dos nombres : 'enborosokor' y 'garolidino'.
Un nombre pasó al castellano, o al latín vulgar, y el otro permaneció en el euskera.
Creo que así hay muchos casos de vocablos.

En el caso del:

▪︎Musgo
(En latín es 'moss', sin que se justifique con ello una etimología en castellano)

☆ Etimología del euskera:
[*(EN)BOR OSO KOR]

☆ Evolución fonético-lingüística:

> bor so ko
> busuko
> busko
= musko / MUSGO

☆ Traducción:

▪︎ENBOR:
tronco
▪︎OSO:
muy, total, completo
▪︎KOR:
tendente, pegadizo.

Es decir:
•Muy tendente al tronco.
•Que se agarra al tronco del árbol.
¤ Musgo.


4. Helecho
En euskera actual:
▪︎Garo (en Bizkaia)
▪︎Ira (en el resto de Euskal Herria)

▪GARO
Helecho

☆ Etimología euskéruca protovasca:

[*GE ARO]

☆ Evolución fonético-lingüística:
> garo

☆ Traducción:

•sin época,
•no tiene época,
•es perenne,
•hay siempre
¤ Helecho
(Se empleaba como lecho del ganado. Hasta hoy, se hacían montones de helecho seco,
igual que los montones de hierba.)

▪IRA
Helecho

☆ Etimología en protovasco:

[*OHE-(H)-ERA]
(la 'h' es una aspiración fonética para evitar el contacto intervocálico tan poco grato en el euskera antes y ahora)

☆ Evolución fonético-lingüística:
> oi ra
= ira

☆ Traducción:
▪︎OHE:
cama, lecho
▪︎ERA:
modo, manera, estilo

es decir:
•a modo de lecho,
•a modo de cama,
(para personas y animales)
¤ Helecho

[El helecho se extendía en el suelo de la cuadra como lecho del ganado.
Antiguamente (prehistoria) las personas no tenían un mueble de madera, la llamada cama, para dormir. Dormían en el suelo también, sobre algo, a poder ser.
Hasta la llegada de los cereales no hubo paja, e incluso habiéndola, no es de extrañar que durmiesen en el suelo de su cobijo sobre helechos.
Casualmente:
ohe = lecho, cama
¿Por eso se podría llamar así en castellano? No, no es así. Es algo aún más 'curioso' y objetivo:
'helecho' también es euskera. Otro caso como 'golondrina' y 'musgo'. Por las mismas razones, por supuesto.
Al igual que en el caso de la 'golondrina' y el "musgo', la palabra castellana 'helecho', es otra versión del euskera hablado por los habitantes de la Bardulia en la que nacieron Castilla y el castellano, en el norte de Burgos, procedentes de la Bardulia en la actual Gipuzkoa, tras la expansión vascona altomedieval.
O sea, que 'helecho' tb. es euskera. Esa planta 'dinosaúrica' verde y perenne que servía de lecho, tuvo en euskera tres nombres : 'ge aro', 'ohe era', y 'ker ere txo'.
Un nombre, 'kereretxo', que pasó al castellano, entre el latín vulgar, como 'helecho', y las otras dos formas permanecieron en el euskera de zonas diferentes:
Euskal Herria Occidental y Oriental.

Efectivamente, así hay muchos casos. No reconocidos.
Porque:
1. Pocos saben algo de protovasco.
2. No interesa: casi nadie lo estudia.
3. En la RAE (Real Academia Española) nadie, creo, sabe euskera, menos aún euskera medieval de la Bureba. Sus etimologías dejan mucho que desear. Lo que no saben se lo inventan, para eso está el latín vulgar o el árabe...
4. Los miembros de Euskaltzaindia (Real Academia de la Lengua Vasca) no tienen aún un manual de protovasco (también creo). Saben, eso sí, mucho euskera, castellano, francés e inglés. Pero analizan el euskera, no el castellano.
Pareciera que 'las partes' prefieran no tener ni parentesco ni relación.
Pero las hubo, sí que hubo ambas: parentesco y relación.

Volviendo al tema:

▪︎HELECHO
Según la versión etimológica oficial:
La palabra 'helecho' viene del latín 'filictum' o 'filectum' (lugar poblado de helechos), un derivado de la palabra latina 'filix, filicis' (helecho).
A partir de ahí, se aspira la 'f' inicial, se abre la 'i' que pasa a 'e', y se palataliza el grupo -ct- que pasa a sonar 'ch', como en 'pectus', 'lectum' y 'lacte', que dan 'pecho', 'lecho' y 'leche', respectivamente.
De 'filix' (helecho) obtenemos vocablos como 'filicales' o 'filicáceas' para referirse en botánica al grupo o clase de los helechos.
Pudiera ser.
O mejor:

☆ Etimología euskérica:

[*KER ERE TXO]

☆ Evolución fonético-lingüística:

> kel e txo
> geletxo
= helecho

☆ Traducción:
•malo-inútil también pequeño

En la época del nacimiento medieval del castellano, el helecho era ya para los habitantes pobladores y hablantes de origen vasco de la Bureba y la Castilla Nuclear una planta más bien inútil...y pequeña.
Eran otros tiempos. No importaba que fuese perenne. Ya no era útil.
Como le iba a pasar al idioma que le había dado nombre en aquel tiempo y lugar, no en otros lugares y épocas.

El euskera vive, pero en otros lugares de su arcaico y solariego origen. Pero el castellano tiene una deuda pendiente con el euskera. No se quiere reconocer. Por ignorancia y negligencia, o peor aún, por desprecio culpable.

Valgan como más muestra estos otros 'botones' (hay a cientos, quizá miles...):

▪︎Serrín
polvo de madera

☆ Etimología euskérica:

[*ZUR RRI IN]

☆Evolución fonético-lingüística:
> zirrin
= serrín

☆ Traducción:

•madera muy fina
•madera en polvo
¤ Serrín


▪︎Berbiquí
taladro manual para madera

☆ Etimología euskérica:

[*BEREBIL GAILU] 

☆ Evolución fonético-lingüística:

> berbil gelu
> berbil kel/kil
= berbiki

☆ Traducción:

•herramienta móvil en círculo
•taladro manual
¤ Berbiquí


▪︎Garlopa
cepillo de carpintero

☆ Etimología euskérica:

[*GE ARLO BEHE] 

☆ Evolución fonético-lingüística:

> ge arlo pe = garlopa

☆ Traducción:

•sin campo por abajo
•sin utillaje por abajo
¤ Liso por abajo
¤ Garlopa
¤ Cepillo de carpintero


▪︎Alboroto
escándalo ruidoso y vocinglero

☆ Etimología euskérica:

[*ELE BOR ORO DOR]

☆ Evolución fonético-lingüística:

> el bo ro do
= al bo ro to

☆ Traducción:

•palabras malas todo lo más
•todo voces y malas palabras
¤ Alboroto

Y tantas más...

El euskera es un precioso tesoro, un patrimonio, un bien cultural y un idioma vivo. Prehistórico, paleoeuropeo y preindoeuropeo, pero sobre todo vivo.
Para los vascos, para Europa y para la Humanidad.

Iraun duen lekuan, Euskal Herrian, hizkuntz eder, berezi, erabilkor eta gaurkoa ere ba da, gure ondare kultural handiena eta paregabea.

@fga51




domingo, 12 de mayo de 2019

Obenkun: Etimología de una cueva sepulcral como necrópolis eneolítica. El Eneolítico-Calcolítico europeo en la península ibérica y Euskal Herria. Euskera: paleoeuropeo vs. protoindoeuropeo. Cultura: forma de vida. Cazador-recolector o ganadero-agricultor.






☆ OBENKUN
(Topónimo vasco)

Cueva sepulcral en San Vicente de Harana, Valle de Harana, Araba, Euskal Herria.

¤ Etimología:
(Protovasco)
[*HOBI ZAN GUNE]
> ob-an-gun = ob-en-kun
▪OBENKUN

¤ Traducción
•Tumbas Muchas Lugar
•Lugar de Muchas Tumbas
•Lugar Sepulcral
•Necrópolis


☆ Lugar

La cueva sepulcral de Obenkun
se abre en una pequeña pared cercana al Pico de Bitigarra (1.156 m.), que asoma sobre el valle de Harana, mirando al pueblo de San Vicente de Harana y cercana a la Ermita de Santa Teodosia, a 1.047 m. de altitud.
En su interior fue hallado un ajuar funerario compuesto por piezas de piedra, hueso y cerámica, estas últimas en gran número, pertenecientes al Eneolítico o Calcolítico.
La entrada actual de la cueva es un estrecho tubo rocoso que desciende en pendiente y cuyo suelo está cubierto de hojas y detritus. No es la primitiva. La original estuvo formada por una cavidad de 5 metros que daba acceso directo a la primera sala. La entrada actual se formó por desplazamiento masivo y lento, por gravedad, de formaciones arcillosas y piedras, y se fue cerrando poco a poco hasta reducirse a la dimensión mínima actual de su oculta entrada.
Obenkun tiene un desarrollo de 178 metros con un desnivel de 15 metros, casi todo él por una sima que existe a mitad de su recorrido. La cavidad es casi lineal, discurre en su mayor parte con techo bajo y arcilla rojiza en el suelo. Se abren varias salas (tres) a lo largo de la misma, con múltiples formaciones.
De la entrada en tubo descendente entre hojarasca se accede þa la primera sala, donde se hallaron los restos que califican esta cavidad como cueva sepulcral. A ella accede, a través de un pequeño orificio (restos de lo que fue la entrada primitiva), un haz de luz, y cerca del mismo se puede ver una primera osera. En el suelo aún se ve algún resto óseo colmatado. Continuando, con techo bajo, y a través de un pasillo con doble opción, girando a la izquierda se accede a una segunda sala con formaciones en techo y suelo (las menos). En su final hay un buen número de oseras y zarpazos.
Avanzando al interior por otro pasillo más amplio bajo el cual hay una sima, se accede a otra sala, la tercera. A la izquierda hay pequeño pozo y a la derecha la sala abre un ramal ancho con más oseras. La cavidad continúa entre barro y techo bajo, hasta colmatar al fondo.


☆ Contenido

En Obenkun, en 1934, Domingo Fernández Medrano contempló restos arqueológicos en superficie a los que había en parte cubierto una leve capa estalagmítica. Estos restos arqueológicos fueron recogidos y depositados en el Laboratorio del Museo de Álava, que él mismo dirigía, en espera de poder sumarlos a los que podrían darse a la luz mediante una sistemática excavación, que sin embargo, pareció ya muy difícil de realizarse por las condiciones en las que se encuentra la cueva y el yacimiento. Frente a esta imposibilidad de excavar el yacimiento, el Sr. Medrano recorrió nuevamente la cueva en un deseo de que ninguno de los datos que podían ser utilizados se perdiera para el futuro. Solamente aparecieron algunos huesos sueltos dispersos por la cueva y presos entre bloques.
Una gran parte de la cueva ha servido de necrópolis, aunque posiblemente  de forma pasajera y esporádica. Si los grandes bloques, entre los que hoy todavía es posible observar trazas de huesos humanos, no han ocultado la verdadera necrópolis, es posible pensar que allí se han hecho enterramientos aislados como ocurre en otras muchas cuevas del País Vasco. Existe algún rastro de cenizas en otros puntos de la cueva pero en forma muy aislada. Lo mismo pasa con el carbón. Pero fuera de la primera sala no se han hecho hallazgos arqueológicos relacionados con huesos humanos ni con cenizas.
El ajuar estaba acompañado por un cráneo infantil. No es posible pensar en un enterramiento único, ya que los hallazgos, aunque sueltos, de otros lugares de la cueva parecen indicar lo contrario. Al cráneo infantil y al ajuar que con él se encuentra, acompañan huesos de animales, aunque en menor proporción.


☆Consideraciones iniciales

Cueva de OBENKUN, en la sierra de Enzia, Bitigarra, vertiente del valle de Harana, frente a la villa de San Vicente de Harana (antiguo Berberiego altomedieval).

Domingo Fernandez Medrano refirió en 1948 y 1949 la existencia de un deposito arqueológico, de tipo ocupación de hogar, en la zona central de esa cueva, concretándose hallazgos de:
•un par de hachas pulimentadas,  •fragmentos de cerámicas prehistóricas (lisas o con cordones con impresiones digitales),
•"un craneo humano de joven
más otros restos humanos", estos últimos en superficie, aunque recubiertos de una fuerte capa de calcita.
(Medrano, 1948-1949).
La cita es reproducida escuetamente en revisiones de la Prehistoria Vasca por J.M. de Barandiaran, (1953),
y por J.M Apellaniz, (1970),
(aludiendo a un "craneo infantil").
Actualmente se considera la cueva de Obenkun como cueva sepulcral (temporal o definitiva), con posible alternancia con otros periodos como ocupación de hogar.

En su proximidad, junto a la ermita de Santa Teodosia, se halla un dolmen cubierto. La ermita erigida allí ya en época cristiana, señala el antiguo paso de los oscuros caminos del medievo, (según la Dra. Micaela Portilla), rutas que unían la meseta con la costa, por Pancorbo o la Rioja hasta el paso de la la Población, bajando a Bernedo, y de allí a Kanpetzu, desde donde se llegaba a Berberiego en el Valle de Harana y al paso de Sta. Teodosia, o bien se entraba en tierras del Reino de Pamplona, posteriormente Reino de Navarra (S. XII), por Zúñiga y Acedo hasta Estella-Lizarra, y de allí por Gares-Puente la Reina a Iruñea-Pamplona y el Pirineo. Otra ruta alternativa pasaría por Logroño, Varea y Viana.  

Desde Sta.Teodosia se descendía por Opakua hasta la Llanada Alavesa y se llegaba al túnel de San Adrián, por Zalduendo, Araia, y desde allí se cruzaban los valles de Gipuzkoa, para pasar desde la península al continente, en el actual Iparralde vasco francés.

Volviendo a la época prehistórica, en la bajada desde Iturrieta a la Llanada Alavesa se encuentra Opakua, donde se ubica otro dolmen (éste destapado y muy hermoso): el de Arrizala.

El ajuar de Obenkun tiene tres apartados: 
▪material de piedra (dos hachas  de pizarra),
▪material de hueso (un punzón de hueso),
▪cerámica.

El material de Obenkun, por no poder excavarse, es forzosamente incompleto y puede fácilmente inducir a error, pero se le relaciona con otros conjuntos funerarios en dólmenes o en cuevas.

En el País Vasco no existe una cueva que presente un conjunto idéntico al de Obenkun. Las cuevas sepulcrales del País Vasco parecen reflejar cada una un aspecto de una misma cultura, lo que se asemeja un poco a un conglomerado de taifas. De ahí que agrupar cuevas sepulcrales en grupos homogéneos es una labor imposible en el actual estado de los conocimientos. 
Todo tipo de 'Obenkun' han sido hallados en otras cuevas.
La cronología de Obenkun es un tanto oscura. Una posible cronología o punto de referencia podría haber sido la estratigrafía del dolmen de San Martín en Laguardia (Alava), pero los diferentes tipos de cerámica, que constituyen el grueso del ajuar de Obenkun, no son conocidos en el dolmen. La presencia de las hachas podría dar algún dato de ese aspecto tardío que presenta Obenkun, si bien todo apunta al Eneolítico o Calcolítico, la edad del Cobre, entre el Neolítico y la  edad del Bronce, hace ~ 5.000 años.

(Los datos sobre la excavación proceden de un estudio de Juan María Apellániz Castroviejo. El texto es resumen de un artículo del blog:

http://buscoaimanol.blogspot.com/2017/03/la-cueva-obenkun-cueva-sepulcral-de.html?m=1)


☆ El Eneolítico o Calcolítico

Es el período de la historia humana en el que apareció y se generalizó la agricultura y el pastoreo de animales (ganado), dando origen a las sociedades agrarias. 
Normalmente, pero no necesariamente, va acompañado por el trabajo de alfarería. 
En el Neolítico surgieron los primeros poblados y asentamientos sedentarios humanos. 
El período Neolítico fue seguido, según las regiones, por la Edad de los Metales o directamente por la Edad Antigua, en la que surgieron la escritura y las civilizaciones.

El desarrollo y características de las primeras sociedades agrícolas y ganaderas del País Vasco peninsular, se produjo desde los orígenes del Neolítico hasta el Bronce Antiguo.

El Calcolítico (o Eneolítico) debe su nombre al cobre y se identifica con el uso de los primeros metales por el hombre, pero hay procesos de cambio asociados que son incluso más relevantes que la propia metalurgia, como:

▪la intensificación de la producción;
▪los nuevos modelos de ocupación del territorio;
▪la especialización artesanal;
▪el incremento de los intercambios;
▪la estratificación social.

Todo ello produjo a partir del V milenio a.C. lo que se ha denominado emergencia de las primeras sociedades complejas. 
En este conjunto, la metalurgia fue una innovación tecnológica relativa, ya que fundir minerales cupríferos no requiere técnicas especiales, sino sólo un cierto perfeccionamiento de los métodos utilizados para la fabricación de cerámica: la fusión del cobre se produce a 1083 ºC, temperatura que ya era casi alcanzada por algunas técnicas cerámicas del Neolítico.

El aumento de la productividad en la agricultura se debió al uso del arado. Así se pudieron ampliar las superficies en explotación, y gracias a la aparición del carro se pudieron transportar los excedentes producidos para su intercambio. 
En la ganadería se produjo lo que se ha denominado revolución de los productos derivados, con el aprovechamiento de la fuerza motriz del ganado, de la leche y sus derivados y de la lana.

La complejidad social fue el resultado del incremento y diversificación de la producción y los intercambios. 
Gran importancia tuvieron en la transmisión cultural los contactos entre grupos humanos, que han sido probados con grandes evidencias. 
Por los intercambios se generalizó el uso de la rueda y del carro por Europa central y occidental, así como la metalurgia del cobre que se extendió acompañada del vaso campaniforme. La uniformidad y extensión del vaso campaniforme (cordado y globular), es resultado del comercio a larga distancia.

Todos estos cambios provocaron el paso del modo de producción doméstico neolítico, autárquico y dirigido por líderes igualitarios, a una serie de economías integradas e interdependientes, controladas por jefes estables, quienes ejerciendo la coerción, se apropiaban de los excedentes, con lo cual comenzaron a generarse las primeras grandes desigualdades en el seno de las sociedades. 

Asimismo se produjo un claro crecimiento demográfico, que provocó la expansión, estabilización y nuclearización de las poblaciones, que alcanzaron niveles considerados como proto-urbanos, con estructuras suntuarias, cierto urbanismo y una incipiente jerarquización de los asentamientos. A estas sociedades se les ha dado el calificativo de pre-estatales.

El carácter transformador de la metalurgia probablemente debió incidir en las mitologías calcolíticas generando divinidades demiúrgicas (modificadoras de la materia), 
y la estratificación social se debió reflejar también en unos panteones mitológicos más jerarquizados, regidos por deidades masculinas y guerreras, que desplazaron a las diosas madre neolíticas.


☆ Los indoeuropeos

Los grupos de los kurganes fueron asociados por Marija Gimbutas a la expansión por Europa de los idiomas indoeuropeos. Estos grupos eran una amalgama de pueblos diferentes que habitaban las estepas euroasiáticas al norte del mar Negro y que compartían algunos rasgos culturales comunes como los enterramientos en túmulos (kurganes), el uso del caballo y una economía ganadera.

La cultura yamna, de los yamnaya, también conocida como cultura de las Tumbas de Fosa, se caracterizaba por sus tumbas en forma de túmulo o "kurgán"; apareció hacia el 3500 a.C. al este del Volga y por todo el Turquestán. Instalaban sus pueblos en alturas, fortificándolos a menudo. Su economía era mayoritariamente agropecuaria, con rebaños de ovejas, sobre todo. Desarrollaron la metalurgia del cobre y una cierta especialización profesional, aunque las jerarquías no se reflejan con claridad antes del 3000 a.C. Enterraban a sus difuntos bajo túmulos o kurganes (que a veces están rodeados de lajas de piedra) en posición flexionada sobre su espalda, espolvoreando los cadáveres con ocre o yeso y acompañándolos de ofrendas de carne y vasos cerámicos. Cada túmulo suele contener varios enterramientos, lo que les da carácter de mausoleos familiares.

Simultáneamente, al oeste del Volga se produjeron considerables transformaciones que afectaron a la cultura. A la gran importancia que adquirió el caballo, habría que añadir una clara jerarquización social y la aparición de la decoración cerámica mediante la impresión de cuerdas (cerámica cordada). En Crimea y el Cáucaso se distinguen facies regionales, y un ejemplo excelente de una tumba principesca, quizás un caudillo que dominó una amplia región. En la cuenca del alto y medio Dniéper se diferencia un grupo caracterizado por sepulturas de incineración, a menudo muy próximas entre sí con una ocasional presencia de ocre en las tumbas.


☆La Península Ibérica en la Edad de los Metales

El metal debió ser un elemento más entre las numerosas innovaciones que se produjeron durante el III milenio
a.C. en la Península Ibérica.
Estas transformaciones se detectan inicialmente en los grupos del mediodía peninsular, pero es difícil establecer un orden de prioridad sobre dónde aparecieron por primera vez. Posteriormente, estas comunidades incorporaron el vaso campaniforme, que tradicionalmente ha venido siendo considerado un hito, con un antes y un después, aunque actualmente se tiende a considerarlo como una muestra más de la técnica y de la estética de aquella época.


☆ Indoeuropeos en Europa y la Península Ibérica

En la Euskal Herria paleoeuropea y preindoeuropea de la Península y en Aquitania pervivió la lengua de la Europa paleolítica: el Euskera, multimilenario tesoro cultural.

Casi la totalidad de los idiomas hablados actualmente en Europa tienen el mismo origen: son lenguas indoeuropeas. Salvo en unas pocas excepciones. Una de ellas es el euskera, la única lengua preindoeuropea de Europa occidental, que ya se hablaba antes de que los idiomas indoeuropeos llegaran al continente. Su supervivencia hasta la actualidad ha intrigado desde hace tiempo a todos los interesados en el tema.

Los nómadas de la estepa euroasiática que propagaron las lenguas indoeuropeas por Europa, apenas llegaron a la península ibérica.
Los investigadores han analizado el ADN de muestras fósiles del Neolítico y de la Edad de Bronce, y las han comparado con otros datos genómicos recopilados hasta el momento. A diferencia de lo que ocurre en el resto de Europa, los científicos han hallado muy pocas huellas del pueblo nómada en el genoma de los habitantes de la Península Ibérica de la Edad de Bronce, lo cual da nuevas pistas sobre la evolución de los pueblos que en el pasado habitaron lo que hoy son España y Portugal.

La historia de Europa es una historia de migraciones. Los primeros humanos modernos que la colonizaron, procedentes de África, fueron cazadores-recolectores nómadas, en el Paleolítico. 

Hace 12.000 años, los agricultores de la península de Anatolia, donde hoy en día se sitúa la mayor parte de Turquía, se esparcieron por Europa, llevando consigo la revolución neolítica. Los cazadores-recolectores y los granjeros procedentes de Anatolia no permanecieron aislados, sino que se reprodujeron entre sí, y con el tiempo fueron intercambiando genes.

Sin embargo, 7.000 años más tarde, el panorama genético de Europa cambió dramáticamente. Un pueblo más avanzado tecnológicamente invadió el continente desde el este. Eran los nómadas de la estepa euroasiática, que habían aprendido a domar caballos y a forjar armas de bronce.

Europa era rica en recursos: tenía grandes campos para la agricultura, cobre y estaño. Los invasores de la estepa tenían ventaja; allá donde fueran, siempre eran superiores, tanto en movilidad como en armamento.
Los nómadas se impusieron, tanto cultural como genéticamente, y desencadenaron la Edad de Bronce. Sus idiomas y sus genes se convirtieron en los predominantes en todo el continente.

Excepto en la Península Ibérica. 

Se ha descubierto que, en contraste con lo que ocurrió en Europa, la transición genética del Neolítico a la Edad de Bronce es muy, muy sutil en la península. Por alguna razón, los jinetes nómadas, que lograron llegar incluso a las islas británicas y reemplazaron a su población drásticamente, no pudieron hacerse con la Península Ibérica.

Eso explica por qué algunas lenguas previas a las indoeuropeas, como el euskera, persistieron más tiempo: simplemente porque estuvieron más refugiadas de las migraciones durante la Edad de Bronce.

Se señalan posibles causas geográficas, como los Pirineos o la localización de la península, muy alejada de la estepa euroasiática.
Sin embargo, a pesar de llegar en números menores que al resto de Europa, los habitantes de la estepa sí dejaron algunas huellas. La más evidente, de hecho, es genética. Los habitantes del Neolítico y de la Edad del Bronce en la península
genéticamente fueron casi iguales, con una sola diferencia: el cromosoma Y.

Hace 5.000 años, el cromosoma Y, el que determina el sexo masculino, de los hombres agricultores fue reemplazado por el de los jinetes de la estepa.
De ahí, los investigadores han deducido que la migración masiva de la Edad del Bronce fue predominantemente de hombres, algo que cuadra con los resultados en todo el continente. Su marca genética se fue diluyendo a lo largo de las generaciones en la Península Ibérica, donde eran minoría, pero su cromosoma Y, que se transmite íntegramente de padre a hijo, pervivió.

Los jinetes del este, además, influyeron en ciertos aspectos de la cultura peninsular, como los ritos funerarios. En el Neolítico se construían grandes monumentos funerarios, donde se enterraban a decenas de personas del mismo pueblo. Al llegar la Edad del Bronce, los entierros empezaron a ser individuales, asociados a objetos de significado ritual, como por ejemplo espadas.

Los agricultores que colonizaron Europa en el Neolítico eran genéticamente más bajos que los cazadores-agricultores autóctonos, y por lo tanto hicieron disminuir la altura media de los habitantes del continente. A medida que fueron mezclándose entre sí, no obstante, la altura aumentó ligeramente de nuevo.
Luego, cuando llegaron los nómadas de la estepa, que eran más altos, el tamaño se incrementó aún más, aunque no en el caso de la Península Ibérica. Las poblaciones del sur tenían más ascendencia neolítica; esa puede ser una razón por la que eran más bajos.
(Extractado de Elsa Velasco,
entrevista al Dr. Rui Martiniano,
en  La Vanguardia,
27/07/2017)

No es difícil imaginar lo que les podía pasar a los esteparios indoeuropeos yamnayas cuando intentaban cruzar los Pirineos con sus carros y espadas de bronce hace 6.000 años. 
En los Pirineos y sus cercanías (en ambas vertientes: la continental y la peninsular) habitaban paleoeuropeos prevascónicos. 
Lo que les pasaba, era lo mismo que les pasaría a los visigodos reiteradamente desde finales del siglo V hasta principios del siglo VIII, y a los francos de Carlomagno en el año 778 d.C. en Orreaga-Roncesvalles, 
tras arrasar las murallas de Iruñea-Pamplona volviendo de Salduia / Caesar Augusta > Sar Agusa = Zaragoza:

"Vascones in summi monti vertices surgentes" 

Traducción:
'Aparecieron vascones en las cumbres de las altas montañas'

[Eginardo (o Einhard en alemán),
770 - Seligenstadt 14 de marzo de 840, fue un escritor franco, entre los siglos VIII y IX, biógrafo de Carlomagno.]

De poco le sirvieron a Roldán ni su valentía, ni su espada de hierro Durandal o Durandarte, ni su cuerno de llamada u Olifante.
Y a los francos también les volvió a ocurrir, no aprendieron la lección a la primera.
Ludovico Pío envió una expedición en el año 812 contra Pamplona. A su regreso, los expedicionarios tomaron de rehenes a mujeres y niños para protegerse durante el paso del puerto de Roncesvalles.
En el año 824, Ludovico Pío envió una segunda expedición contra Pamplona encabezada por los condes Eblo y Aznar Galíndez para tratar de restablecer el control franco. Los condes fueron derrotados en esta segunda batalla de Roncesvalles por Íñigo Arista, quien recibió el apoyo de su pariente Musa ibn Musa y García 'el Malo'.
Iñigo Arista murió el año 851.